Un cambio en el Banco Central reaviva la idea del quiebre en la relación del Presidente y Lavagna

Un cambio en el Banco Central reaviva la idea del quiebre en la relación del Presidente y Lavagna

Un cambio en el Banco Central que fue leído sólo como un avance de Martín Guzmán en la pulseada con Miguel Pesce podría ser en realidad otra señal del distanciamiento, para algunos de difícil retorno, entre Alberto Fernández y Roberto Lavagna. En medios kirchneristas, existe un renovado y profundo malestar con el ex ministro de Economía por su reciente pronunciamiento con fuertes críticas a la orientación del Gobierno.

El secretario de Finanzas del Ministerio de Economía, Diego Bastourre, fue designado como nuevo director del Banco Central, en reemplazo de Carlos Hourbeigt -vinculado a Lavagna-, que se despidió con una nota en la que alude a una necesidad “política” del Gobierno.

El cambio, según se informó, es parte de una serie de movimientos en el Ministerio de Economía y representa el arribo al Banco Central de uno de los hombres de mayor confianza del ministro Guzmán.

Bastourre ocupará el lugar de Hourbeigt, quien había sido designado en el Banco Central al inicio de la gestión del gobierno como hombre de Lavagna. Trabajó durante la campaña presidencial en el equipo económico de Consenso Federal.

En una carta dirigida a Alberto Fernández, Hourgbeit destacó su propia labor en el Central y agregó: “Motiva mi renuncia la comprensión de las necesidades políticas del Gobierno de la Nación en esta hora en la que deseo que Dios lo ilumine para que sus decisiones contribuyan a mejorar la calidad de vida de los argentinos”.

La salida del funcionario se produce en el marco de las críticas de Lavagna al “propulismo” y su decisión de recuperar su perfil político también distante de Juntos por el Cambio y de Mauricio Macri en especial.

El ex ministro ya había cuestionado jugadas como la frustrada inetrvención y expropiación de Vicentin. En paralelo, se fue debilitando la posibilidad de un aporte destacado al Gobierno. Su último pronunciamiento se produjo después de la carta de Cristina Fernández de Kirchner con advertencias al Presidente sobre el tumbo económico y el ajuste.

Alberto Fernández evitó la polémica con Lavagna, aunque sin confrontar rechazó sus cuestionamientos. Y a la vez, criticó con dureza a los diputados de Consenso Federal, que no acompañaron la reforma de la movilidad jubilatoria y rechazan otras iniciativas del oficialismo.