Litvinoff: Dime cuál es tu estadio financiero y te diré qué hacer

Cada persona es un mundo. Lo mismo ocurre con sus finanzas personales. Por eso es que resulta tan difícil generalizar análisis y brindar consejos en forma de tips.

Desde esta columna, recomendamos adaptar nuestras recomendaciones a la realidad de cada uno, sabiendo que puede haber más de una inaplicable por diferentes motivos.

Para intentar salvar este problema, hoy vamos a distinguir 3 estadios financieros que una persona puede atravesar, a fin de acercarles consejos más precisos que pueden ayudar a mejorar la relación con el dinero y la salud de la economía doméstica.

Los estadios son: dependencia financiera, autosuficiencia financiera e independencia financiera.

1) Dependencia financiera

En este estadio se debe trabajar un mínimo de 8 horas por día, entre 5 y 6 días por semana. Así y todo, los ingresos no alcanzan para llegar a fin mes. Si este es tu caso, sabé que no estás solo/a: un 52% de los habitantes de nuestro país debieron endeudarse en los últimos años para subsistir.

La dependencia financiera es doble: por un lado, se necesita contar con un ingreso activo que nos demanda, por lo general, muchas horas de trabajo; y, por el otro, el mal manejo de las finanzas personales deriva en la toma de deudas (préstamos personales, tarjeta de crédito, préstamos hipotecarios) que terminan hundiéndonos en una dependencia cada vez más profunda como consecuencia del escenario inflacionario y de salarios en baja.

Lo primero que hay que hacer es superar la lógica del endeudamiento. Para ello, te propongo dos ejercicios: calcular tu ratio de liquidez personal y luego utilizar el Índice del Cash Flow para definir prioridades respecto a qué deuda te conviene cancelar primero. En esta nota, aprenderás cómo hacerlo con ejemplos claros y concretos.

Luego, es importante que dejes de adquirir bienes en cuotas con la tarjeta de crédito. Existen máximas falaces y muy dañinas para tus finanzas personales, como la que asegura que comprando en cuotas le ganarás a la inflación. Hay que tomar conciencia: las compras en cuotas pueden ser una adicción. En esta nota te ayudo a darte cuenta de ello, a fin de escapar al círculo vicioso.

Si tenés que dar de baja la tarjeta de crédito, no dudes en hacerlo siempre que se cumpla alguna de estas 5 situaciones: a) Sentís que tener la tarjeta de crédito en la mano te incita a gastar más, b) Hace meses que venís pagando el pago mínimo, c) Tenés varias tarjetas y todas están al límite, d) Sentís que tu nivel de vida mejoró desde que tenés tarjeta de crédito, e) Te dejás tentar demasiado por las promociones y ofertas.

Tu objetivo será pasar al estadio siguiente, que es el de autosuficiencia financiera. Para ello, debés tomar decisiones firmes para comenzar a sanar de una vez por todas tu economía.

2) Autosuficiencia financiera.

Este estadio se logra cuando, si bien hay veces que debés trabajar “de sol a sol”, te las arreglás para llegar a fin de mes y no le debés nada a nadie.

Sos autosuficiente cuando tenés en claro que endeudarte no soluciona ningún problema, sino que genera inconvenientes. Además, lograste incorporar hábitos financieros saludables que te ayudaron a mantenerte a flote en medio de una nueva crisis financiera del país. Esto es algo de lo que podés sentirte orgulloso/a.

Ahora bien, vivir con lo justo genera incertidumbre y angustias propias de no saber qué puede pasar si surge un imprevisto (como una enfermedad) que te impida ir a trabajar. Tampoco tenés claro cómo vas a vivir cuando te jubiles y el haber no te alcance ni para los medicamentos.

Por ello es necesario comenzar a generar ingresos pasivos que se sumen a tus ingresos activos, con la meta de ir reemplazándolos de a poco hasta cubrirlos por completo.

Los ingresos pasivos (aquellos ingresos que no requieren nuestra presencia para ser generados) son los liberadores de tiempo por excelencia. Te permitirán alcanzar dos objetivos preciados por todo aquel que se encuentre en un estadio de autosuficiencia financiera: contar con más tiempo libre en el presente y preocuparte menos por el futuro al comenzar a generar tu propia jubilación, más allá de la que te pague en su momento el Estado.

La propuesta aquí consta de 4 pasos: 1) Cambiar el sistema de creencias en lo que refiere a los ingresos pasivos, 2) Encontrar el estímulo adecuado para generar esos ingresos, 3) Entender qué son y cómo se generan los ingresos pasivos, 4) Basarte en ejemplos de ingresos pasivos ya existentes y crear nuevos. En esta nota podrás ver en detalle cada ítem para pasar de la teoría a la acción.

Como primer objetivo, te propongo que te fijes como meta para 2020 comenzar a generar ingresos pasivos equivalentes al 10% de tus ingresos totales. De esta manera, tus ingresos deberían pasar de ser 100% fruto de trabajo activo a 90% activo y 10% pasivo.

Cada año deberás apuntar a incrementar en 10 puntos la proporción de ingresos pasivos sobre el total, a fin de que en una década puedas pasar al siguiente estadio.

3) Independencia financiera

En el universo teórico de las finanzas personales existen distintas opiniones con respecto al momento en que se alcanza la independencia financiera. Algunos autores afirman que se llega una vez que los ingresos pasivos alcanzan el nivel de los gastos totales, mientras que otros sostienen que los ingresos pasivos deben al menos duplicar el nivel de los gastos para brindar seguridad a la persona.

Tomemos la clasificación que tomemos, lo cierto es que los afortunados que se encuentran en este estadio deben saber que no se trata del final del viaje financiero, sino prácticamente del comienzo. Las etapas previas son preparatorias y aquí empieza la carrera.

Aunque suene contradictorio, no siempre los ingresos pasivos son 100% pasivos. En menor o mayor medida, hay que dedicarles tiempo y trabajo.

Existen ingresos pasivos monitoreados (un negocio que delego, pero que debo controlar con cierta frecuencia), ingresos pasivos financieros (se debe entender la inversión, saber a qué estamos apostando y revisar el portafolio cada tanto para balancearlo) e ingresos pasivos propietarios (quienes poseen propiedades y las alquilan también deben dedicarle tiempo a interactuar con los inquilinos, enseñar los inmuebles, arreglarlos, etc.).

Los consejos pasan aquí por encauzar los ingresos pasivos hacia aquellas fuentes que nos insuman el menor tiempo posible, por diversificar esos ingresos para que provengan de al menos tres fuentes distintas de generación de dinero y por priorizar las inversiones en moneda dura, para que representen más de la mitad del capital.

Siempre se puede seguir mejorando. Por eso, te invito a que descubras en qué etapa de la emancipación financiera te encontrás y pienses nuevas formas de generar ingresos pasivos. Las ideas que surjan también pueden enriquecer tu mente y facilitar el progreso del resto.

Conclusión

El título de esta nota es un gancho que busca llamar la atención del usuario y lector. No debe ser tomando al pie de la letra, puesto que nadie puede decirle a otra persona exactamente qué debe hacer con su dinero.

De todos modos, la experiencia me permite ofrecer consejos para quienes se encuentren ávidos de información y tips para mejorar sus finanzas personales. Insisto: deben saber que son ellos los encargados de determinar qué recomendaciones les conviene tomar y cuáles pasar por alto.

Olvidémonos del viejo modelo de ascenso en las clases sociales (baja, media y alta). El cambio de era y las nuevas tecnologías lo convirtieron en algo demodé. Mejor es pensar en términos más actuales utilizando la teoría de los tres estadios mencionados en esta columna.

Tus finanzas dependerán de la capacidad de adaptación que tengas a los nuevos escenarios. Abandonar estructuras y pensamientos poco efectivos es un paso necesario para aprovechar las nuevas ideas mucho más en línea con los tiempos que corren.