Banco que se duerme… Fintech que lo supera

Hay veces que navegamos las páginas web de diferentes bancos para actualizarnos sobre nuevos productos y ofertas. Y para ello nos posicionamos en el lugar de un cliente que recién se acerca al sistema financiero para gestionar, en su vida adulta, sus finanzasde manera satisfactoria.
Siguiendo esa metodología, interpretar a un recién llegado al sistema, comenzamos con lo básico, es decir elegir un banco en el cual abrir una relación. Así nos encontramos con una oferta variada de distintos tipos de productos como la “Cuenta Sueldo”, hasta paquetes con varios servicios incluidos, pasando por ofrecimientos especiales para los del mundo agropecuario o los clientes “SúperImportantes ” (¿Acaso alguien cree que no debe pertenecer a esta categoría?).
Así las cosas, y como aspirantes a clientes, en Internet nos encontramos con muchísima información en las páginas institucionales de los distintos bancos del país, los cuales suelen hablar a sus clientes con terminología técnica y específica del sector, como si al cliente le interesara discernir, o googlear, el glosario que tiene frente a si, para que finalmente el misterioso “scoring” crediticio decida que es lo mejor para él.
Conclusión: la mayoría de las personas, ocupadas en sus propio día a día, hacen un uso bastante limitado de los servicios financieros, más bien lo justo y obligatorio que va exigiendo el sistema , y confirmando la idea que la banca es “poco confiable e inaccesible”.
Para la mayoría de la gente de a pié, resulta dificultoso gestionar los recursos con los que cuenta, y las opciones disponibles para poder gozar de “salud financiera”.
Y por otro lado las entidades bancarias manejan sus ofertas y comunicacion es de forma sofisticada, con lenguaje poco accesible en lo que a finanzas se refiere.
Ese es uno de los factores que influye en el niveles de bancarización en Argentina, y la irrupción de nuevos competidores como las “Fintech” o las “Insurtech” también responde a ello, en forma más cercana y amigable se dirigen al público en la búsqueda de capturar un mercado muy poco explotado.
Las tecnológicas entran a paso firme y sostenido al país sorprendiendo a la banca tradicional con procesos simples, ofertas dinámicas y soluciones inmediatas… pero sobre
todo poniendo la mirada en el cliente, en lo que necesita, haciendo fácil y rápido lo que quiere hacer. Sabiendo que el usuario no quiere una cuenta corriente o una caja de ahorro sino que necesita donde dejar su dinero, gestionar sus finanzas, hacer rendir sus ahorros,
simplificar el pago de servicios aún cuando no le quede claro si hay que configurar un débito automático, elegir un fondo de inversión o un leasing.
El cliente ya no quiere llamar a un centro de atención al cliente y esperar 15 minutos a que alguien le brinde respuestas estándar-o ni siquiera eso-que lo obligue a ir hasta la sucur sal.
Los bancos de siempre necesitan cambiar el enfoque, la burocracia resta, y más a la generación millennial a la que ser cliente no le da ningún sentimiento de pertenencia o
status. Lo que se busca actualmente es usar la tecnología y su ubicuidad para simplificar su vida de forma remota y sin pérdidas de tiempo.
Por ello,en la era de la inmediatez, a la banca le conviene ofrecer soluciones a medida sin trasladar sus obligaciones normativas al consumidor final.
El paradigma ya ha cambiado, las tecnológicas asumen más riesgos para entrar al sector
financiero porque los beneficios potenciales son amplios, y los bancos, que ya tienen un
gran camino recorrido, tienen que volver a graduar sus anteojos y adaptarse a est
a nueva realidad.
Por Gabriel Holand y Elvia Zacher