Suben hasta 1827% las exportaciones de vino a granel y mosto

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el vino a granel sigue multiplicando las ventas al exterior, con un crecimiento del 582,6% anual y subas del 1.827% en el caso de los blancos y del 17,9% en los tintos. El mosto también sigue su rumbo alcista, con un crecimiento del 110,9% respecto a septiembre del 2017.

De acuerdo al informe de exportación y comercialización de vinos y mostos en el mercado externo, en los primeros nueve meses del año, el salto de las exportaciones a granel y el mosto es positivo, pero no alcanza aún para atenuar los volúmenes excedentes y por lo tanto, mejorar los precios internos. Esto es porque como contrapartida, las exportaciones de vino fraccionado siguen en caída y lo mismo ocurre con los despachos al consumo interno.

Varias entidades productoras de la región vinatera de Cuyo, coinciden en que los números positivos de ambos comodities ayudan pero aún no alcanzan para revertir el problema. Ante eso, desde la Asociación de Viñateros Independientes (AVI) proponen correr la fecha de liberación de vinos al 1 de agosto en el 2019 para que falte vino en el mercado y el sector industrial mejore los precios para tener materia prima. Otros referentes como los de la Cámara de Producción, Empaque y Comercio de Pocito (CPEC) no creen en las cifras del sobrestock.

El principal exceso de producción está en Mendoza. Y las explicaciones son varias, que hay un solo mercado, bajos precios al productor, retenciones y menos reintegros, y aunque aguardan que los precios suban al ritmo del dólar, no hay certezas.

Los ejes del negocio en Europa y las oportunidades para Argentina

El vino a granel ronda los 4.000 millones de litros por año a escala mundial. Hoy los varietales que más pide el mercado global son cabernet y chardonnay. El malbec como varietal ayuda y distingue a Mendoza.

La comercialización del vino a granel tiene en Europa una tendencia creciente, donde coinciden tres factores: ecología, las marcas privadas o blancas y la economía.

El impacto ambiental o huella de carbono por los gases que se emiten a la atmósfera es uno de los factores determinantes en la industria europea y del hemisferio norte en general. La producción limpia es un valor para el consumidor europeo.

Cada vez son más las marcas en el norte en Europa y en Estados Unidos que tienen su etiqueta de vinos. Por eso los supermercados, servicios de catering y hoteles están interesados en importar y embotellar vino, para mostrar su identidad y logo en la etiqueta de sus tintos y blancos.

La tercera pata del negocio del vino a granel en Europa gira en torno de la disminución del costo. El tanque especial que se rellena con vino, algo así como un bag in box gigante y conocido como flexitank, cabe en un contenedor y carga 24 mil litros, en lugar de los 9.000 litros que podrían llevar si el vino fuera en botellas de 750 cm3. Ese vino llega a destino en el contenedor para luego envasarlo en lugares cercanos a los puntos de consumo. Hay grandes complejos embotelladores en el norte de Alemania y en Inglaterra se destacan las grandes plantas con altísima tecnología, trabajando 24 horas y a costos bajísimos.

Alemania, Reino Unido y Francia son tres grandes mercados a los que apuntar para el vino argentino a granel, a lo que hay que sumar Rusia y China. Claro que Argentina deberá competir con España y Chile, primer y segundo puesto de países exportadores de vino sin envasar. También otros mercados potenciales son Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Rusia, Alemania, Reino Unido, Japón, Dinamarca, Suiza, Bélgica, Italia, Portugal, República Checa, Holanda y Suecia.

La gran debilidad de Argentina son los mayores costos logísticos comparados con sus competidores como Chile, España o Sudáfrica, además de las diferencias en los convenios comerciales en distintos países. Hoy despachar un contenedor por el puerto de Buenos Aires tiene un costo USD 700/800 sólo de gastos portuarios, más el traslado del producto por vía terrestre, lo que suma un total de USD 1.900/2.000.

El vino a granel de Chile tiene un costo portuario USD 250/300 y un monto de transporte terrestre similar. En definitiva, somos tres veces más caros que el país vecino, que es a la vez es nuestra mayor competencia en la región.