Salaber, Grupo Financiero Valores: “Aun cuando las tasas bajen, la mora seguirá subiendo”

El Grupo Financiero Valores es una Holding Company cuyo principal activo es el Banco de Valores que representa cerca del 95% de los resultados de toda la compañía. Con un patrimonio de solamente $2.000 millones, administra activos por un valor 140 veces más alto ($290.000 millones).  Posee el 55% del mercado de fideicomisos y 29% de los Fondos Comunes de Inversión. Sebastián Salaber, el presidente del Grupo, dialogó con BANK MAGAZINE sobre la fusión con el banco y sus planes de crecimiento.

Sebastián Salaber, Presidente de Grupo Financiero Valores: “Aun cuando las tasas bajen, la mora del sistema seguirá subiendo”

Asimismo, es interesante la opinión de Salaber debido a que también es miembro del directorio de supervisión de Cablevision Holding, resultante de la fusión entre Cablevisión y Telecom.

Por Mariano Jaimovich

-En este año complejo, ¿qué perspectivas de desarrollo tienen en el Grupo?

-Las perspectivas para este año son muy auspiciosas. Buscamos seguir teniendo el banco más rentable del sistema financiero tal como sucedió en 2018, donde tuvimos un retorno sobre el capital (ROE) del 73,07% versus un promedio del sistema de 32,48%. Y en el 2019 pensamos superar esta marca.

-¿Qué objetivos se propusieron a cumplir en 2019?

-Nos propusimos dos objetivos básicos: el primero, es enfocar todos nuestros esfuerzos en agregar valor a nuestra principal área de negocios que es precisamente el Banco de Valores. No tiene sentido dispersar energías en otros negocios del Grupo o en nuevos emprendimientos de resultados inciertos cuando tenemos la mejor y más rentable franquicia bancaria del país. La manera de agregar valor que tenemos es apoyando la gestión del banco y comunicando claramente a los medios y a los accionistas el extraordinario management que tenemos y la fenomenal gestión que están llevando a cabo.

El segundo objetivo es el de fusionar al Grupo Financiero Valores con el Banco de Valores. Es evidente que tener al Grupo como una estructura intermedia  entre nuestro principal activo (el Banco) y los accionistas es un estorbo que sólo contribuye a alejar de los dueños su principal negocio. Esto transgrede un principio básico de administración de empresas que, en el lenguaje popular, se suele expresar con la frase: “El ojo del amo engorda el ganado”. Creemos que haciendo cotizar al banco directamente vamos a darle al accionista final una mayor claridad sobre el futuro flujo de fondos de su negocio, lo que inevitablemente redundará en un aumento del precio de la acción.

-En esta idea de fusión de la compañía, ¿cuáles serán los ejes para poder crecer?

-Seguir incrementando el liderazgo absoluto que tenemos en nuestros dos pilares de negocios: custodia de Fondos Comunes de Inversión (FCI) y Fideicomisos. El Banco de Valores es un caso único en el mercado en términos de aprovechamiento del capital. Con un patrimonio de solamente 2.000 millones de pesos, administra activos por un valor 140 veces más alto ($290.000 millones).  Tenemos el 55% del mercado de fideicomisos y el 29% de los Fondos Comunes. 

Estos dos focos centrales de nuestra actividad no nos impiden seguir adelante con nuevos proyectos que buscan mejorar la calidad y cantidad de servicios que ofrecemos. Seguiremos perfeccionando nuestro homebanking, que permite a nuestros clientes la disponibilidad inmediata de los fondos enviados a y desde el Banco. Asimismo, profundizaremos la metodología “Lean” que adoptamos hace ya un tiempo y que es usada internacionalmente para mejorar la gestión de todos los procesos internos, haciéndolos más ágiles y eficientes. 

También seguiremos consolidando el servicio de ALYC integral para aquellos agentes que opten por la figura de agentes de negociación, de manera que estos últimos puedan concentrarse en sus clientes delegando en nosotros sus tareas de back office. 

-La competencia en el rubro es cada vez más feroz, ¿en qué aspectos están haciendo foco para diferenciarse?

-A diferencia del resto de los bancos nosotros no vendemos un “commodity” como pueden ser los préstamos, los depósitos, las tarjetas de crédito y la gran mayoría de los productos bancarios. Esto no quiere decir que no compitamos en estos segmentos también. Pero, como mencioné antes, nuestro nicho es la custodia de Fondos Comunes de Inversión y la administración de Fideicomisos. Para liderar estos mercados es clave ser una institución independiente. Es decir, no somos un banco comercial minorista de manera de no atacar a los clientes de nuestros clientes.

Esta ha sido y seguirá siendo nuestra principal estrategia de diferenciación que, además, es muy difícil de copiar por el resto de nuestros competidores porque les implicaría resignar negocios muy establecidos y rentables. Nuestros clientes confían en nosotros un gran bagaje de información sensible sobre sus segmentos de negocios, pero tienen la tranquilidad que nosotros no estamos en esos segmentos ni incursionaremos en el futuro.

El otro aspecto diferencial y probablemente más importante que el primero, es el management, la calidad humana de nuestra gente y el gran trabajo en equipo. Esto tampoco se copia, se construye. El presidente del Banco, Juan Nápoli y su CEO, Norberto Mathys son “la” diferencia y los responsables de este logro. Entienden como pocos el hecho que en el mercado financiero más que en muchos otros el principal activo son las personas. 

Y como siempre digo, nadie puede ser mejor directivo que lo que es como persona. Nosotros tenemos grandes personas, entonces no es casualidad que tengamos también un tremendo equipo directivo y de management. 

 -¿Qué análisis realiza del momento actual del país?

-Estamos en un momento bisagra. Soy muy optimista sobre el futuro si se mantiene el actual modelo de gestión política. Sin duda, la principal causa de la decadencia argentina en los últimos 70 años ha sido la corrupción. Esta ha sido la verdadera culpable de todo el resto de nuestros males: el déficit público y, como consecuencia del mismo, la inflación, el endeudamiento, el desempleo y la pobreza. Y no ha habido en la historia un gobierno que le haya asestado un golpe más fuerte a la corrupción que el actual. El incentivo a la corrupción nunca ha sido más bajo en nuestra historia. Y su contracara, es decir, la transparencia y claridad en las reglas de juego son uno de los prerrequisitos fundamentales que persiguen los capitales internacionales para decidir dónde ir. Somos un banco del mercado de capitales, el capital es nuestra materia prima y la misma tiende a aumentar cuando desaparece la corrupción. Claro que han habido errores en la actual conducción política, pero en mi opinión han sido más que compensados por los aciertos. 

-En este sentido, ¿cómo se están adaptando al año electoral y a la crisis económica?

-En un mercado que se achica uno puede resignarse y achicarse con el mercado o puede salir proactivamente a ganar participación y seguir creciendo a pesar del contexto contractivo. Esto último hizo el banco. Tanto el sector de fondos comunes de inversión como el de los fideicomisos se achicaron en términos reales pero nosotros pasamos de tener el 21% del mercado a contar con el 29% en FCI, y del 47% del total de los fideicomisos pasamos a tener el 55% de los mismos.

Además, la crisis económica en el mercado financiero se ha traducido en un aumento fenomenal de las tasas de interés producto de la política monetaria dura que, en mi opinión, ha seguido correctamente el Banco Central con el objetivo de desterrar el flagelo inflacionario.

-Justamente sobre ello, ¿qué opina del nivel actual de tasa de referencia que ha establecido el BCRA?
-La tasa de interés es de alguna manera el “precio del dinero”. Y los bancos vendemos dinero. Con lo cual, si sube el precio del bien que uno comercializa, esto es transitoriamente beneficioso para los bancos. Digo transitoriamente porque luego del incremento de los márgenes financieros comienzan a aparecer las morosidades e incobrabilidades de las carteras de préstamos que, muchas veces, son mucho más pronunciadas que los beneficios iniciales. El Banco de Valores también es un caso único en este esquema. Nosotros casi no hacemos préstamos. Tenemos por tanto el beneficio de la suba de las tasas pero sin el riesgo de incobrabilidad. Es por eso que no terminamos de entender cómo el precio de nuestra acción está tan bajo.

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-Entonces, ¿pueden empezar a bajar las tasas en lo inmediato?

-No tengo dudas que las tasas van a comenzar a bajar notoriamente tan pronto termine la incertidumbre política. Es para ese escenario que nos estamos preparando. Tenemos una tasa de interés real positiva cercana al 30% anual, por las Leliqs al 70% e inflación proyectada del 40% anual. Las tasas altas tienen como principal objetivo controlar la inflación provocando el enfriamiento de la economía. Sería casi absurdo que con el nivel actual de tasas la inflación no baje (de hecho hace dos meses que la estamos viendo caer). Y una vez que la inflación descienda, el sentido original de tener tasas altas desaparece.

-¿Qué puede pasar con los créditos?
-Los créditos van a seguir reprimidos pero, seguramente, estemos llegando al final de este proceso. Recordemos que el crédito depende principalmente de los depósitos que los financian (demanda  de dinero) y de la política monetaria del BCRA (Leliq, entre otras). Actualmente el Banco Central ha estado absorbiendo pesos mediante la colocación de Leliqs. Esta absorción  genera dos efectos: por un lado disminuye los depósitos con su consecuente impacto en la disminución del crédito, y por otro estimula a los bancos a comprar estas Letras Líquidas en vez de prestar fondos. Ambos efectos son contractivos para el sistema crediticio. 

-¿Por qué antes mencionaba que la mora del sistema igual va a seguir creciendo?

-La mora del sistema va a seguir aumentando. Inicialmente la suba de tasas no genera un impacto inmediato en la mora porque el sistema sigue refinanciando los créditos que van venciendo. Es decir, hay un marcado rezago entre la suba de tasas y el aumento de la mora. Aun cuando las tasas comiencen a bajar como nosotros pensamos, la mora del sistema seguirá subiendo. Salvo, obviamente, en el caso del Banco de Valores cuya cartera crediticia es despreciable.

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-¿Qué considera que puede pasar con los plazos fijos en dólares?

Los plazos fijos en dólares van a seguir estables. No veo ningún riesgo de corrida. Los bancos hemos desestimulado mucho los plazos fijos en esa moneda por dos razones: primero, estamos muy limitados en las aplicaciones que podamos hacer con los dólares por parte del BCRA, y segundo, el encaje de estos depósitos es muy alto con lo cual gran parte termina en el Banco Central sin poder prestarse.

Esto se refleja en las bajísimas tasas de interés que pagamos. Hoy se obtiene prácticamente lo mismo comprando bonos del Tesoro americano que invirtiendo en un plazo fijo en dólares en un banco argentino. Es decir, el inversor está viendo esta alternativa con un riesgo casi tan bajo como el de tener los fondos en un banco de primera línea en el exterior.

-¿Cómo estima que el Banco Central se manejará con los encajes?

-Hoy la principal preocupación del BCRA es bajar la inflación y va a usar todas las herramientas que tenga a su alcance para lograrlo. El mantenimiento de una tasa de interés alta como la actual parecería estar lográndolo. Pero de no ser suficiente (creo que sí lo será) no me sorprendería que recurra a un nuevo incremento de los encajes.

-Su firma cotiza en Bolsa, ¿cómo los afectó el golpe general que enfrentó el mercado bursátil argentino hasta junio?

-Nos ha afectado de manera injusta e irracional. Pero no tengo dudas que tarde o temprano el mercado va a entrar en razón. Los mercados pueden ser irracionales en el corto plazo, pero a la larga son sensatos. Todos los bancos cotizantes han visto bajar marcadamente el valor de sus acciones por la sencilla razón que el aumento de la tasa de interés incrementa el riesgo crediticio que es, por lejos, el principal peligro que tiene una entidad financiera.

Sin embargo, el Banco de Valores es un caso totalmente atípico. Al no tener riesgo crediticio porque nuestra principal actividad no es dar crédito, desde el Grupo Financiero Valores hemos decidido salir a recomprar nuestras propias acciones. No vemos ninguna inversión más rentable que ésta en Argentina. Valemos menos de cinco años de ganancias a pesar que pagamos el dividendo más alto del sector (10%), que somos el banco de mayor retorno sobre el capital del mercado, y que tenemos un equipo de management excepcional.-