El Gobierno pagará una deuda por 250 millones de dólares en medio de la pandemia

– Se comprometió a hacerlo mañana. Es por un vencimiento de bonos Par y Letes. Se trata del último pago hasta que se resuelva la negociación con los bonistas o se caiga en default.


En medio de la creciente paralización del aparato productivo, y con el riesgo palpable de que las conversaciones por la renegociación de la deuda desemboquen en una cesación de pagos, el Gobierno pagará mañana deuda por cerca de 250 millones de dólares. Es un monto chico para una situación normal, importante para el momento actual.
De todas maneras ayudó a la caja del Tesoro el hecho de que la semana pasada el Banco Central pudo comprar 200 millones de dólares, proveniente de las exportadoras de cereales. Otra vez, la cosecha sacando las papas del fuego.

La plata de este pago irá a los dueños de los Bonos Par (que se emitieron para salir del default post convertibilidad), porque el 31 de marzo corresponde pagar un cupón de intereses. Algunos dólares se acreditarán en las cuentas de quienes tienen en su poder Letras en dólares, reperfiladas en agosto del año pasado.

La operación de pago será prácticamente simultánea con el momento en que el ministro de Economía, Martín Guzmán, haga pública (al menos es lo que se espera) la oferta de canje a los bonistas.

Los correspondientes avisos de pago ya fueron enviados a la Bolsa, la Comisión de Valores, Caja de Valores y también a las cajas compensadoras del exterior.

De modo que la decisión de pago ya se puede considerarde carácter irreversible.

Esta operación de pago de cupones respeta las condiciones de emisión originales y posiblemente sea la última que realice la Argentina hasta que se conozca la resolución de las conversaciones con los bonistas.

Los acreedores tienen en sus cartera bonos de la deuda argentina, en dólares, y emitidos bajo ley extranjera.(los Par son unos de ellos) por un total cercano a los 69.000 millones de dólares.

Las negociaciones con los acreedores no venían bien porque los bonistas ya saben que la oferta, si finalmente se produce, será muy agresiva. De hecho, os precios de los papeles de deuda argentina están cayendo desde antes de que se instalara el coronavirus.

Si hacia fines de 2019 se apostaba a una salida a “la uruguaya” los acontecimientos que se vienen sucediendo desde entonces hacen sospechar al mercado que la oferta será “a la argentina”, es decir proponiendo una fuerte quita no ya en el capital, pero sí en el valor presente neto.

El razonamiento es este: en medio de semejante crisis, es impensable que el Gobierno ponga entre sus prioridades el ajuste fiscal que le permita garantizar fondos para pagar los vencimientos de deuda que surjan de las renegociaciones.

Es posible que la deuda nominal se mantenga sin cambios, pero por el mayor plazo de pago que pedirá la Argentina, con al menos tres o cuatro años de gracia -es decir que no se pagará un solo dólar durante ese lapso- y un recorte en los cupones de intereses, los acreedores deberán aceptar una depreciación importante en el valor real de su tenencia.

Todas estas presunciones se fueron incorporando a los precios de mercado de los bonos argentinos, y ello se reflejó en la disparada del riesgo país.

Hoy los bonos flotan alrededor del 30 por ciento de paridad y el riesgo país se instaló arriba de los 4.100 puntos.

Es decir, un valor parecido al que exhibía en los primeros meses de 2002, con el default recién declarado.

La diferencia es que ahora, justamente, el default no se ha declarado aún.
De todos modos, para los inversores es como si ya estuviera materializado.
De todas maneras hay que hacer una advertencia. Los precios de los bonos se marcaron en las últimas semanas con muy pocas operaciones.
Por ahora no hubo una migración de papeles desde los fondos de inversión clásicos hacia los fondos buitre.
Aunque la atomización de tenencias es importante. Y existe la posibilidad cierta de que con una posición no muy grande se tenga poder como para bloquear un acuerdo.

Es lo que hizo Fidelity en enero pasado, cuando se negó a aceptar la oferta de reestructuración que hizo el gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires por el Bono BP21.

Fuente: Clarín