Zuchovicki: cuando sólo se gana o se pierde dinero

Claudio Zuchovicki reflexiona sobre la paciencia, la impaciencia inversora, y ofrece una historia para dimensionar lo que se pierde, cuando se pierde dinero.

Cuenta la historia que un día un hombre, regresando muy tarde a su casa luego de un muy buen día laboral, encontró en su puerta un billete de 200 pesos. Lo atribuyó a su día de suerte y decidió continuar con esa racha en el casino.

Apostó los 200 pesos al número 34 y acertó. Luego apostó todo al rojo y volvió a acertar. Así fue que ganó 10 veces seguidas y, con lo recaudado, decidió ir a punto y banca, donde logró acumular unos 5.000.000.

Sin soportar la tentación, y en su ya decidida última jugada del día (porque se aproximaba la medianoche y terminaba su día de suerte), apostó todo al rojo. Resultado obvio: salió el negro y el hombre se quedó inmóvil mirando cómo se llevaban todas sus fichas.

Al retornar a su casa, y ante la pregunta de su mujer de cómo había sido su día, contestó: “¡Genial! Luego de un gran día de trabajo me encontré 200 pesos, fui al casino y logré sentirme afortunado y divertirme gratis por más de dos horas.”

Esto es saber que se pierde cuando se pierde. Soy de los que piensa que el tiempo potencia tus decisiones. Si la decisión es buena, el tiempo potenciará sus resultados favorables. Si tu decisión es mala, con el tiempo solo se empeorarán las cosas.

Analizando mi carrera financiera, como la de la mayoría de mis colegas, noto que tenemos un gran temperamento, una gran paciencia para bancar las decisiones malas, aguantando un activo improductivo o mercadería mal comprada.

Aguantamos las pérdidas pensando en que algún día todo se va a recuperar. Sin embargo no tenemos esa paciencia cuando estamos ganando con una buena compra y muy pronto queremos tomar ganancias. Pero esto amigo solo se trata de dinero Solo es eso, dinero. Y con el tiempo nos vamos perdonando esos errores.

Quien de los que está leyendo, no dijo allá por el 2002 ¡¡NUNCA MÁS DEJO LA PLATA EN UN BANCO!! y finalmente volvió. Sin ir más lejos allá por el 2002 dije “nunca más compro Bonos argentinos” y le confieso que hoy, 17 años después, soy uno de los que está esperando la propuesta de reestructuración del gobierno porque volví a ahorrar en Bonos.