Llegan a las costas los “Gigantes de Valdés”

Las vacaciones de invierno coinciden con la llegada de la ballena franca austral a las costas de Chubut, donde se aparean, dan a luz y enseñan a nadar a sus crías. Hay muchas formas de acercarse para verlas y compartir un rato con ellas: desde la playa en Madryn o en El Doradillo; en los avistajes embarcados que salen de Puerto Pirámides, en lanchas, catamaranes y semirrígidos; o en el semisubmarino Yellow Submarine, con ventanas bajo el nivel del agua e hidrófonos para poder escucharlas. En este punto, vale destacar que las embarcaciones están adaptadas para turismo accesible.

Entre las excursiones, hay una nueva que combina avistaje con picnic gourmet llamada Zonotrikia. Si bien el snorkeling y el buceo con lobos marinos se pueden hacer durante todo el año en Puerto Madryn, en invierno los lobos aún son cachorros y juegan con los nadadores. Siempre con la marea alta, la lancha navega unos veinte minutos hasta la reserva Punta Loma y se fondea a una distancia prudente. Ahí toca lanzarse al agua y esperar, porque son los lobos los que se acercan curiosos, y no al revés. Expertos en la materia aseguran que esta es una de las experiencias más genuinas, inolvidables y de contacto real con la naturaleza marina. En los balnearios de Puerto Madryn también se coordinan travesías en kayak por el Golfo Nuevo, clases de windsurf, stand up paddle y hasta stand up yoga, siempre que las condiciones del mar lo permitan.

En vacaciones de invierno también se puede disfrutar de la mejor cocina patagónica, de la mano de los cocineros y productores locales. Cordero, navajas, langostinos, salmón blanco y algas wakame, quesos, frutas rojas y chocolates artesanales son algunos de los ingredientes claves en platos que llevan el sello de Madryn al Plato, festival gastronómico que ya lleva once ediciones.

Fuente: Ambito.com