El Gobierno tiene que elegir entre bajar la inflación o reactivar la economía

La explicación tradicional es que la inflación licua los salarios reales, bajando los costos de contratación y por esa razón la relación entre ambas variables se rompe cuando los trabajadores anticipan la mayor inflación y la incorporan en los contratos. Hace poco mas de un mes, hice un par de encuestas tuiteras para probar ese punto

“En la formulación mas conocida de la famosa curva de Phillips, el gobierno tiene que elegir entre bajar la inflación, pagando el costo de un mayor desempleo, o reactivar aceptando una mayor velocidad en los precios”

Es evidente que no alcanza con que la paritaria recupere lo perdido; dos terceras partes de los respondientes le piden también, con justa razón, que cubra la inflación esperada para los próximos meses.

Esta incorporación de las expectativas de inflación en los contratos implica que la curva de Phillips puede desplazarse si la autoridad monetaria logra quebrar las perspectivas de evolución del precio que tienen los agentes en mente; dicho de otro modo: es posible bajar al mismo tiempo la inflación y el desempleo.

Adicionalmente, opera el canal de la tasa de interés. Si la inflación sube, las tasas reales caen y con el abaratamiento del crédito toma impulso la demanda, tanto de consumo como de inversión. Pero claro, tarde o temprano el sistema financiero va a incorporar los nuevos datos de inflación en las tasas nominales, haciendo que el efecto expansivo desaparezca y dando lugar al efecto contractivo que las mayores expectativas de inflación generan, al anticiparse una caída del salario real en los próximos meses.

Si, luego ceden las expectativas de inflación, como parece estar ocurriendo, se produce el efecto inverso; por un lado, la tasa real se torna mucho mas alta (hasta que se acomoden las tasas nominales), pero por el otro lado, los trabajadores corrigen al alza su salario real esperado en los próximos meses.

La magnitud de cada uno de estos efectos depende del tamaño del mercado de crédito. En una economía como la argentina, donde los prestamos de todo el sistema financiero apenas suman 1,5 billones de pesos (un 8% del PBI), el impacto de una suba de tasas es positivo si logra quebrar las expectativas de inflación y devaluación, porque el efecto de esperar un salario real mas alto en los próximos meses pega de lleno en las decisiones de consumo que no están mediadas por crédito (el 92%) y ayuda a des dolarizar ahorros y trasladarlos al consumo de durables (consumo autónomo del ingreso)

Por último; la expectativa de tasas altas en pesos contribuye a mantener a raya al dólar, e incluso puede producir un proceso de apreciación del peso, que haga nuevamente atractivo el consumo de bienes durables. Subido a ese efecto, para no correr el riesgo del efecto contractivo por el canal del crédito, el gobierno acaba de tomar la decisión de subsidiar tasas en los programas de Ahora 12, aportando un anabólico pre electoral al consumo de durables.

Por Martín Tetaz