¿Si esta vez no hay cisnes negros?

Una frase inspiradora para mí es la de Zygmunt Bauman cuando sostuvo que “nuestros miedos son cien veces mayores que los verdaderos riesgos que corremos”. En términos de mercado siempre sostuve que la incertidumbre de esperar una mala noticia es peor incluso que la mala noticia.

Empiezo esta nota intentando despertar en usted la siguiente curiosidad. ¿Si en materia económica financiera el próximo cisne es blanco? ¿Si ya nos adelantamos a un muy mal 2019, dolarizando cartera, bajando consumo, restringiendo gastos esperando un choque que finalmente ya sucedió, y ahora viene algo mejor? Aclaro para que no se enoje conmigo, que el espíritu de esta nota es solo hablar de flujo financiero, referido al precio de nuestros bonos, empresas, tipo de cambio y tasa de interés.

Sé que siempre tendemos a buscar los cisnes negros que nos van a desestabilizar. Sé que los que esperábamos un mejor 2018 (yo entre ellos) nos equivocamos y eso genera cautela al opinar de nuevo. Sé que esta nota ya luce latosa y de autoayuda, pero déjeme mostrarle una mirada diferente. Todas las mañanas nos levantamos con miedo del riesgo político en un país binario. Las mismas mañanas nos levantamos con el miedo de que se vuelva a disparar el dólar, que exploten las Leliq y que volvamos al default, pero le pido ahora verlo como lo ve un inversor global:

Riesgos políticos: ¿Quién no los tiene? Empezando por EE.UU. Todos los días somos rehenes de los tweets de su presidente con peleas internas y externas. ¿Ofrece acaso menos volatilidad? Sus mercados están en el máximo histórico y sus tasas de interés no rinden muy poco. Pienso en Francia y la baja popularidad de Macron. Pienso en Alemania donde estábamos acostumbrados al ritmo de Merkel, pero ésta se va desilusionada por lo que se está gestando en ese país. ¿Lo que viene ofrece acaso menos volatilidad? Pienso en el Brasil de Bolsonaro, en el México de López Obrador, hasta en Rusia con Putin. Finamente: ¿El mundo de hoy ofrece un menor riesgo político? En este contexto, a muchos fondos de inversión globales no les parece mal comprar activos argentinos. Mismos riesgos, más barato.

Riesgos Macro. Qué ve un inversor de afuera de la Argentina: 1) Superávit comercial por tercer mes consecutivo. A ellos les importa el número neto, no nuestra calidad de vida ni si el superávit se logra por menor importación por recesión. Los dólares para garantizar pagos se generan más allá de cómo vivamos nosotros.

2) Superávit turístico: Vienen más turistas de los que se van, lo que indica que el tipo de cambio —por ahora— es competitivo.

3) Argentina es hoy el país con menor déficit fiscal primario de la región, y en descenso. Ellos miden capacidad de repago, poco les importa si para eliminar el déficit te matan a impuestos y congelan gastos, o si devalúan para licuar.

4) Lo que producimos (alimentos) mejora en cantidad y además en precio, y eso es bingo para ellos. Lo que exportamos vale más y lo que importamos vale menos, por ende, mejora la generación de recursos para devolver lo que nos prestaron.

Riesgos del propio mercado. Ya no se discute un calentamiento de la economía global, sino más bien un clima más recesivo para el 2020; por lo tanto, desaparece el miedo a más subas de tasas y eso mejora el flujo hacia emergentes. Brasil recupera un sendero de crecimiento y para la Argentina es fundamental. No me sorprendería que otra vez empresas de Brasil intenten comprar empresas argentinas. Por este motivo creo que el flujo de dinero también vendrá a nuestro país.

Mercados argentinos. Los bonos recuperaron más de un 15% desde los mínimos y hay empresas que recuperaron 40% en los últimos tres meses. Digo recuperaron y no subieron porque todavía siguen muy lejanos de sus precios en dólares. Cuando uno invierte en un bono, juzga capacidad y voluntad de pago. La capacidad es un tema de gestión y la voluntad, un tema político. Si juzgo ambas, creo que a estos precios vale la pena el riesgo.

En cuanto al mercado de deuda, es el que recibió los mejores anuncios oficiales e internacionales (FMI). El cronograma de vencimientos demuestra que Argentina no tiene riesgos de incumplimientos ni zozobra hasta el 2020. Pero esto también es bueno para la economía real, puesto que, si la Nación se retira de mercado, le deja ese espacio de financiamiento a los privados. Esto induce a una baja sustancial en la tasa de interés interna que deberíamos empezar a percibir antes del primer trimestre del año.

Agrego un capítulo que es cambio de la matriz energética. Es el sector por excelencia que más inversiones recibió y ya empezamos a cosechar sus frutos. Después de 8 años Argentina ya exporta gas y logrará el autoabastecimiento total en dos años. Es un dato relevante porque importar nos hizo dependientes de los precios internaciones y del tipo de cambio.

Soy consciente de que muchos entraron en pánico y ahora desconfían de todo: de su banco, su bróker, los balances corporativos, las calificadoras de riesgo, las auditorías externas, los entes reguladores, de los medios, la capacidad de gestión de los gobernantes, etc. Pero invertir, amigos, es aprender asumir riesgos.

¿Dónde debe pararse uno en estos momentos? ¿Confundido dentro de la masa en pánico o junto a quienes piensan que tarde o temprano todo se acomoda en torno a valores razonables y hay momentos donde vale la pena jugar el partido?

Esta columna fue publicada por Diario Clarín el 24 de Enero, 2019