Al carry trade le gustan las tasas altas

Los inversores buscan nuevamente ganar cierta tranquilidad, aunque saben que muy posiblemente esta sea sólo temporal. Igual, mientras dure, vale.

Algunas buenas noticias de diferentes temas (o al menos, interpretadas así) en la última semana permitieron primero lograr cierta estabilidad en algunos precios, y luego reflejar una recuperación, aunque aún muy limitada en magnitud.

No obstante, la pregunta siempre vuelve al mismo punto: ¿cuánto se extenderá en el tiempo esta nueva ventana de estabilidad? La respuesta será sensible a una batería de múltiples variables.

Es acá, donde nos mantenemos apuntando, a la necesidad de una estrategia activa en el manejo de las carteras de inversión. Recomendación que insistimos no cambiará a lo largo de este año.

Ahora bien, si vamos a los hechos recientes debemos hablar del movimiento del dólar y las tasas, en el marco de los anuncios de las últimas ruedas -de política monetaria y económica-.

Básicamente, el interrogante que vuelve a abrirse es simple: ¿es momento para retomar una posición en pesos en parte de la cartera? Creemos que sí, pero por un plazo limitado.

En la última semana

apoyado sobre diferentes señales, el tipo de cambio cayó más del 3%  (ajustando la brecha con respecto a la zona de no intervención a niveles del 2% desde arriba de 9%).

Las proyecciones apuntan a que esta apreciación podría incluso profundizarse ante los nuevos lineamientos anunciados y factores estacionales actuarán sobre la oferta y la demanda de divisas en las próximas semanas. Léase, entre ellos, dólares del campo, Tesoro y búsqueda de pesos para tasa.

Lo anunciado recientemente apunta a dar la previsibilidad sobre la continuidad de la política monetaria contractiva y construir credibilidad, tras el “error” de enero/febrero.

Un dato, es la fuerte absorción realizada entre fines del segundo mes del año, y lo que va de marzo. El volumen lleva a sobrecumplir por más de 7% la nueva meta de base monetaria -$40.000 millones menor que la meta anterior-). El resultado, fue una suba en la tasa de interés.

La Leliq saltó arriba del 63%

El porcentual es casi veinte puntos más por arriba del promedio de mediados de febrero. Igual, y desde el punto de vista del inversor (que no es un banco), la transmisión de esta suba a la tasa de depósitos es aún muy marginal –sólo 5 puntos de los cerca de 20 p.p. que saltó la Leliq-.

Más allá del tiempo, hay otros factores que limitan la compresión de esta brecha (tasa plazo fijo-Badlar- vs Leliq) como, por ejemplo, la liquidez que manejan los bancos por el momento.

Por otra parte, la inflación también juega un papel importante. El dato del jueves fue alto, pero en línea a lo esperado por el promedio del mercado, acumulando una inflación en el año del orden del 7% anual.

Las proyecciones apuntan a un nivel alto también en marzo y abril, ante aumentos regulados y estacionales, pero con caída a niveles debajo del 2.5% desde mayo. En tanto, siguiendo con los datos, se espera el adelanto de actividad del cuarto trimestre de 2018 (PBI). 

Fuente Portfolio Personal Inversiones (PPI)