San Pablo. Una visita a la gran urbe industrial

Restaurantes de clase mundial, música brasileña y un entorno artístico siempre exuberante, desde teatros alternativos hasta nuevos museos. La metrópolis más poblada de América del Sur ofrece “tesoros” al paso.

El viejo centro y otros paseos

Imperdibles, el nuevo centro cultural Sesc 24 de Maio o las galerías gratuitas del Centro Cultural Banco do Brasil y el Monasterio de San Benito. Para aprovechar ofertas, con taxi de por medio, la calle José Paulino en Bom Retiro, ofrece directo y a precio de de fábrica, muy buenas confecciones brasileñas de diseño.

El arte urbano de San Pablo, renombrado internacionalmente, está en todas partes, pero basta con ir al callejón de Batman, un laberinto libre de tránsito vehicular, cubiertos de obras impresionantemente creativas y repletas de cafeterías y de galerías de lujo, en Vila Madalena. El Museo de Arte Urbano al Aire Libre —donde las obras se pintan con aerosol en las columnas de una línea elevada del metro— y al centro de la ciudad, donde las creaciones cubren costados enteros de edificios.

Gourmet y al paso

No visitaste San Pablo si no probaste el pastel “de feira”, una especie de empanada rectangular con el relleno que prefieras de diversas variedades —desde verduras, dulces, pollo y hasta queso tipo pizza— que se fríe en el momento en puestos que se encuentran en prácticamente todos los mercados de la ciudad, aunque uno de los mejores sea el de la calle Mourato Coelho en Vila Madalena, (barrio hippie primero, hipster después y más tarde de lujo), que invita arecorrer los puestos en busca de sus especias, quesos y frutas tropicales. Por la tarde, durante las compras, es obligado en descanso en la ultratradicional Casa Mathilde con café típico y pastelillos portugueses. Para cenar, A Casa do Porco tienta con su propuesta máxima, el “torresmo com goiabada”, una entrada que más que un aperitivo es una obra maestra: cubos de suculento cerdo crujiente unidos a una porción de carne suave mediante una capa de grasa y acompañados de un toque de pasta de guayaba. Es una entrada, un postre y un pecado para romper la dieta, todo en uno: seco, dulce y cremoso.

La esquina musical

Durante principios del siglo XX, el palacete ornamentado en el centro de la ciudad en la esquina de las calles Direita y Quintino Bocaiuva, la Casa Francisca albergó una renombrada editora musical y su tienda de instrumentos musicales. A la intersección empedrada se la llama “Esquina musical”, sin importar los vaivenes de la casa, que hoy con su escenario musical, ofrece una ecléctica selección de bandas brasileñas

Arabia en San Paulo

Las raíces árabes de Brasil son profundas —dos de los tres últimos alcaldes de São Paulo tienen ascendencia libanesa— pero la mayoría de las familias llegaron hace generaciones. Al Janiah es un extraordinario lugar nocturno y restaurante donde trabajan inmigrantes recientes, la mayoría refugiados sirios. El propietario, Hasan Zarif, un brasileño nativo hijo de refugiados palestinos, buscaba que el lugar fuera un bar y restaurante, aunque también se ha transformado en un centro comunitario, con lanzamientos de libros y clases de árabe. Sin embargo, los fines de semana todo gira en torno a la vida nocturna, con bandas en vivo y una vibra estudiantil claramente alternativa, además de su humus, de verdad increíble.

Multitudes y cultura

Los domingos, la avenida Paulista está cerrada al tránsito vehicular y desborda de ciclistas y peatones. Cualquier paseo es entretenimiento, pero sugerimos un recorrido cultural por la vía principal de la ciudad. Están el Museu de Arte de San Pablo, de arquitectura brutalista, el nuevo y brillante Japan House, y el IMS Paulista, una nueva rama del Instituto Moreira Salles, donde las exposiciones innovadoras les parecerán atractivas tanto a expertos de arte, aficionados y a quienes simplemente prefieran pasear.