Las empresas líderes argentinas ya perdieron u$s7.000 millones de valor en la Bolsa

– Desde la aparición de forma masiva del virus, a mediados de febrero pasado, la cotización bursátil de las compañías argentinas se derrumbó un 40%


La pandemia de coronavirus está asolando no sólo a la salud de la población mundial, sino que está generando un duro golpe en los mercados financieros mundiales y en las cotizaciones de las empresas en la Bolsa.
Las compañías argentinas no son ajenas a ello, debido a que el valor bursátil de todas las firmas líderes que cotizan en Buenos Aires llegó a derrumbarse, desde que se desató la pandemia el 13 de febrero pasado, unos u$s8.000 millones, si se toman las cotizaciones alcanzadas antes del fin de semana largo.

Esto fue aminorado en la última jornada negociada tras los feriados, ya que el miércoles el S&P Merval registró un alza del 10% y los números generales “mejoraron” transitoriamente, al arrojar hasta el momento pérdidas totales en la cotización de las empresas de u$s6.900 millones en las últimas seis semanas.

Igualmente, las pérdidas preocupan a los inversores de la City, y a las propias empresas, ante un factor externo que genera incertidumbre y no deja visualizar cuándo se disipará.

Cabe recordar que desde que se produjo el primer caso registrado de coronavirus el 17 de noviembre de 2019, y a lo largo de varias semanas, la gran mayoría de los mercados bursátiles del mundo se mantuvieron al margen del problema, pese a que a mediados de enero se informó oficialmente del brote del virus en la ciudad de Wuhan.

Ya sobre fines de ese mes se conoció que el virus llegó primero a Europa, azotando inicialmente a Italia y España, y más tarde se trasladó a Estados Unidos y el resto de América.

Pero a partir del 12 de febrero de este año todo cambió, pues ese día inversores y analistas comenzaron se hicieron eco de la incertidumbre que generaba la imposibilidad de poder evaluar los daños que le podría infringir esta pandemia a una economía global que ya venía mostrando ciertos indicios de debilidad.

Fue precisamente ese día cuando las principales bolsas de Occidente se despertaron de golpe y asumieron la gravedad del problema, pues de ahí en más se ingresó en un período de extrema volatilidad en el que con una diferencia de apenas cinco días se estuvo en presencia de dos de las mayores cinco caídas del Dow Jones de la historia, ya que el 12 de marzo cayó un 10% y el 16 de marzo otro 12,9 por ciento.
Si bien desde el inicio de la crisis bursátil hubo algunos momentos de “tregua” para los mercados, que en algún momento concretaron subas del orden del 9%, el saldo hasta el presente es muy negativo. En tal sentido, en Wall Street el que está llevando la peor parte es el índice Dow Jones, ya que acumula una caída cercana al 28% desde el 13 de febrero a la actualidad, por lo que retrocedió a niveles de abril de 2017.

En igual dirección, los otros indicadores de referencia de la bolsa estadounidense también muestran importantes pérdidas desde mediados del mes pasado a la fecha, pues el S&P 500 retrocede un 27% y el tecnológico Nasdaq el 24 por ciento.

En el Viejo Continente la situación no difiere demasiado de lo que se vive en la Gran Manzana en el mismo lapso, pues los retrocesos van del 27% en los casos de las bolsas Londres, Frankfurt y París, hasta el promedio de 32% del desplome del IBEX de Madrid y de la Bolsa de Milán.
Curiosamente, en Asia los mercados de Shanghai y de Singapur muestran pérdidas más acotadas en los últimos 40 días, pues caen en promedio cerca del 7%, con una recuperación marcada en las últimas ruedas.

En el caso de América latina la peor parte la lleva el Bovespa de San Pablo, pues en reales la baja es del 35%, pero si se la calcula en dólares pasa a ser del 46%, por la fuere devaluación que se registró en Brasil.

El impacto en Argentina
Finalmente, el S&P Merval sufrió un retroceso del 34% desde el 13 de febrero a la fecha. Una caída que fue aminorada por la recuperación del 10% que tuvo en la rueda del miércoles.

En este contexto, la peor parte la deben afrontar YPF, ya que su cotización retrocede 52% en los últimos 40 días, e incluso llegó a desplomarse 60% hasta el viernes pasado.

En este grupo se ubican tres acciones bancarias: Grupo Galicia, que baja 46% en estas últimas seis semanas; Macro, que desciende 43%, y Supervielle, que resta otro 38% en el mismo período. Cierra este grupo Mirgor, con una disminución del 45%, y Comercial del Plata, que cae 41,7 por ciento.
En sentido inverso, las que mejor están capeando la crisis desde el 13 de febrero hasta el momento, son Pampa y BYMA, ya que muestran retrocesos de “apenas” el 11% y 16%, respectivamente.

Estas abruptas bajas en las cotizaciones tuvieron lógicamente un impacto devastador en la capitalización bursátil de las empresas que conforman el Panel Líder, ya que pasó de unos u$s20.500 millones a poco más de u$s13.600 millones en tan pocas semanas. Es decir que la pérdida acumulada es del orden de los 6.900 millones de dólares.

En tal sentido, la más afectada fue YPF, pues enfrenta una merma del orden de los u$s2.060 millones, seguida por Telecom, con una pérdida de u$s1.300 millones, y Grupo Galicia, con poco más de u$s1.026 millones. Finaliza este grupo más notorio Macro, con una pérdida de valor en la Bolsa local de 938 millones de dólares.
Para los “unicornios argentinos” que cotizan en Wall Street la crisis también ha pegado con inusitada violencia, siendo el más afectado, si se lo mide en dólares, Mercado Libre, pues su capitalización bursátil ronda hoy los u$s24.000 millones, cuando a principios del corriente mes superaba los u$s31.000 millones. Es decir que en cuestión de días vio cómo se evaporaban unos 7.000 millones de dólares de su valor en Bolsa.

En el caso de Globant, la pérdida ronda los u$s1.400 millones, pues pasó de unos u$s4.660 millones a u$s3.290 millones.

Por su parte, Despegar también sufrió un duro revés, debido a que su precio de mercado que era de u$s1.050 millones cuando empezó la crisis mundial y se redujo a menos de la mitad, con una pérdida estimada de u$s626 millones.

Un panorama incierto para los mercados
Teniendo en cuenta la magnitud de las caídas, más de un inversor ya comienza a verse tentado a entrar, sobre todo el más arriesgado, pero para ello es necesario, en primer lugar, contar con la liquidez necesaria y, sobre todo, acertar con el momento de entrada.

Sobre este punto, Agustín Trella, gerente de Balanz, considera que “en estos momentos el inversor que está líquido tiene opciones para darse vuelta y responder rápidamente ante un cambio en el rumbo de mercado, que amerite modificar la estrategia de la cartera”.

No obstante, el ejecutivo sostiene que “las condiciones actuales del mercado requieren de tomar decisiones ultra conservadoras en pos de resguardar el dinero y evitar que la volatilidad afecte nuestra cartera de inversiones. El principio que hay que respetar como primera medida consiste en tener una cartera diversificada para atenuar lo máximo posible los efectos negativos de los bruscos movimientos de precios de los activos financieros”.

Todo ello en un contexto en el que el gran dilema a resolver es la manera en que evolucionará la pandemia y, por lo tanto, su impacto global tanto a nivel sanitario como económico. Esto es lo que hace que muchos estén a la espera de alguna noticia que modifique el rumbo de los acontecimientos.

Es aquí donde entran a jugar qué decisiones adoptarán los diferentes países para tratar de evitar una recesión que está a la vuelta de la esquina.

Más aún, una vez comprobado que las medidas de estímulo anunciadas por la FED y el BCE no parecen haber dado los resultados esperados, al menos en lo inmediato.

Sobre este punto, el economista Jorge Vasconcelos de la Fundación Mediterránea traza un paralelismo entre la crisis actual y la de las subprime y afirma que tienen que “la crisis que detonó en 2008 en Estados Unidos arrastró al mundo a una recesión, que se vivió con crudeza en 2009”.

Para acotar que la Argentina la sufrió (agravada por una sequía) y, sin embargo, “poco tiempo después el país estaba batiendo record de crecimiento, con una suba del 10,1% del PIB en 2010”.

“En aquel momento”, agrega, “hubo un punto de inflexión nítido, ya que a partir de sucesivas quiebras bancarias los bancos centrales de países desarrollados ejecutaron un masivo operativo de rescate y suministro de liquidez”.

En la actualidad, desde su visión, la crisis transcurre por otros carriles, ya que todavía no puede dimensionarse el impacto en términos de vidas humanas y de parate económico del coronavirus, mientras que nuestro país hoy carece de los instrumentos de política económica de los que disponía en 2008.
Finalmente, Vasconcelos concluye que “falta el ´momento Lehman´ de esta crisis, que ahora amenaza con multiplicarse en países como Estados Unidos y en el hemisferio sur”.

Fuente: Iprofesional