De Cesare, de Allaria: “Los inversores podremos evaluar lo que vendrá después del 10 de diciembre”

Néstor De Cesare, Presidente Allaria Ledesma Fondos y Director de Allaria Alyc, dialogó con BANK MAGAZINE sobre la coyuntura política y económica, e hizo una radiografía del momento actual para el mercado y las oportunidades que se abren con los dos principales candidatos a Presidente: Alberto Fernández y Mauricio Macri.

Por Mariano Jaimovich

-En este momento complejo del país, ¿qué escenario considera que se ha planteado para el inversor?

De Cesare, de Allaria: “Los inversores podremos evaluar lo que vendrá después del 10 de diciembre”

-La situación es bastante compleja para la toma de decisiones de inversión. El desenvolvimiento de la PASO se ha transformado en una trampa en la que el mercado ha quedado inerme frente a un resultado muy poco esperado por la mayoría y un período demasiado extendido hacia la verdadera elección del 27 de octubre. Esta situación se vuelve disfuncional al funcionamiento del mercado y provocó un ajuste en la valuación de los activos domésticos que sólo se justifica por la falta de claridad y la incertidumbre acerca de la orientación de la política económica del próximo gobierno, además de la escasa profundidad de nuestro mercado de capitales.
Por otra parte, tampoco están completamente alineados los intereses de un poder ejecutivo actual, que sufrió un duro revés y que tiene que seguir gobernando en circunstancias muy adversas mientras sigue luchando para sucederse a sí mismo. Y el candidato opositor, que debe ratificar los votos obtenidos en las primarias distanciándose de las políticas del oficialismo pero tratando de evitar situaciones críticas que compliquen la gobernabilidad futura, dadas sus altas chances de asumir el 10 de diciembre.

-¿Cómo puede afectar esta situación?
-Estos problemas de coordinación se harán mucho más evidentes en este intervalo hasta la elección general que una vez puesto el resultado definitivo de las urnas. Ya el 28 de octubre se entrará en un proceso de transición hacia la nueva administración, con una necesidad de negociar políticamente mucho más rotunda, incluso con el FMI. Mientras tanto, el Gobierno tiene la necesidad de ocuparse de llevar tranquilidad a los inversores actuando sobre la variable más relevante, o sea el tipo de cambio. En este sentido, el nuevo ministro Lacunza ha tomado acertadamente la decisión de administrar el mercado de cambio para estabilizar nuestra moneda y evitar nuevas devaluaciones que se trasladen a otras variables sensibles para las expectativas como los precios, los depósitos bancarios y la deuda de corto plazo. Cortar ese canal de transmisión es imprescindible, pero debe ser acompañado por un discurso político sensato y racional de parte del Gobierno y de la oposición            . Y por la continuidad del apoyo internacional canalizado a través de los desembolsos pendientes del FMI, que permitan llegar al fin del período electoral de manera razonable, aunque para ello deban utilizarse parte de las reservas para intervenciones cambiarias y pago de vencimientos de deuda corta. Una vez logrado este objetivo, que creo que tiene chances de éxito, los inversores podremos evaluar lo que vendrá después del 10 de diciembre, cualquiera sea el nuevo presidente. 


-¿Cuáles son las carteras de inversión que está recomendando en este momento electoral?

-En esta coyuntura, recomendamos carteras de preservación del capital con inversiones en activos externos y liquidez para aprovechar las oportunidades de mercado que creemos que se van a producir. Para ello contamos con fondos de liquidez como el Allaria Ahorro y con fondos de inversiones fuera de la Argentina, como el Allaria Latam, así como otros activos extranjeros que son un buen refugio para atravesar estos momentos de crisis de expectativas. Operamos más por tiempos que por precios, ya que faltan muchas semanas para que el mercado logre tener la visibilidad suficiente para estabilizar las variables y comenzar una recuperación sustentable. Para carteras más agresivas, creemos que se pueden ir agregando posiciones en acciones y, sobre todo, en bonos locales que descuentan escenarios muy negativos que son de baja probabilidad de ocurrencia si prima la cordura.

-¿Qué papeles puntuales son los más destacados en este momento para invertir?

-Para inversores conservadores, las tenencias dolarizadas de activos extranjeros siguen siendo un refugio seguro, en tanto que para los inversores más proclives al riesgo vemos muchas oportunidades en bonos soberanos que tienen precios de liquidación, tanto en dólares como en pesos, debido a la muy escasa liquidez y la ausencia de sponsors que arbitren adecuadamente los riesgos de salidas traumáticas que se pueden trazar como escenarios. Vemos muy marcada la diferencia entre la posición técnica del mercado cambiario, en el cual el BCRA está administrando las operaciones con la utilización de su poder de fuego, en el marco de un mercado en el cual la demanda tampoco es muy grande a este tipo de cambio, que luce como de equilibrio de mediano plazo. Y por otro lado, el mercado de acciones y bonos argentinos que no tienen profundidad y donde la presencia de institucionales y minoristas tratando de bajar su exposición al riesgos provocan caídas muy pronunciadas y sostenidas que no están justificadas por los fundamentos de valuación del riesgo de esos activos.

-Entonces, ¿qué ocurre con los precios?

-El comportamiento actual de los precios sólo se justifica en la falta de visibilidad y en la incertidumbre sobre lo que puede pasar en este incómodo período preelectoral. Creemos que éste no es un escenario comparable estrictamente con la crisis de 2001 y que, a medida que se logre avanzar en un diálogo constructivo entre los candidatos y el FMI, la situación de mercado debería estabilizarse. 

-¿Qué piensa que sucederá con las tasas de interés antes de las elecciones generales presidenciales?

-Creemos que las tasas seguirán en niveles elevados, ya que el BCRA deberá administrar la política monetaria de manera restrictiva como lo viene haciendo para evitar una mayor salida de depósitos del sistema, ofreciendo los bancos rendimientos en moneda local que puedan tentar a los inversores, sobre todo si se mantiene la estabilidad del tipo de cambio. Luego de despejada la incertidumbre electoral, habrá tiempo para discutir un cambio de política económica y eventualmente una rebaja de la tasa de interés real que hoy ofrece el sistema financiero. Hoy es muy difícil establecer parámetros para medir esa tasa nominal en términos reales, dada la escalada de precios que se espera en los próximos meses.


-¿Esperan alguna medida particular del BCRA que modifique el contexto de inversión?

-El Banco Central ha tomado algunas medidas para preservar la liquidez en los bancos y para lograr estabilizar el mercado cambiario y poder rollear los vencimientos de la deuda corta del Tesoro Nacional. El manejo del actual Directorio de esa institución es muy profesional y creo que sería una muy buena noticia que se ratifique su continuidad, más allá de quién sea el próximo presidente. No creo que haya contexto suficiente para medidas novedosas de manejo de la política monetaria y cambiaria, ya que probablemente llevarían a mayor intranquilidad a los operadores financieros. Una profundización de la crisis financiera por daño auto infringido no favorecería a ninguna de los candidatos presidenciales y tampoco beneficiaría la situación del FMI, que se ha transformado a esta altura de las circunstancias en un socio más que en un acreedor privilegiado de nuestro país, ya que sus autoridades y los técnicos que vienen asesorando a los funcionarios locales quedarán involucrados en caso de que la situación se descontrole.

-¿Qué ocurriría con el dólar antes de las generales? 

-Por lo que acabo de decir, creo que el dólar se mantendrá estable, gracias a la flotación sucia administrada por la autoridad monetaria. Esto es imprescindible para cortar el canal de transmisión de expectativas negativas en caso de inestabilidad del mismo. Por supuesto que esta política generará cierta caída de reservas y que implica riesgos mayores si no se logra disciplinar a la clase política para manejar las expectativas de los agentes económicos.

-¿Modificarán sus carteras de acciones y bonos de acuerdo a los resultados electorales de octubre o, llegado el caso, noviembre?

-Bueno, falta mucho para eso… Pero creo que aún cuando se termine imponiendo el candidato opositor hay un buen espacio para que logre elaborar un discurso y una propuesta de gobierno atractiva para lograr el doble objetivo de mantener controlada la situación fiscal y externa (que a este tipo de cambio se ha vuelto superavitaria), y poder comenzar a transitar un camino de recuperación de las expectativas. Esto para recuperar el consumo y fomentar la inversión, tratando de lograr que las variables ajusten por el lado de un mayor crecimiento económico futuro. Esa tarea será difícil, cualquiera sea el ganador, pero no imposible en la medida en que se respeten los contratos y la continuidad legal del Estado, como recientemente lo han manifestado ambos candidatos con mayores chances electorales. Tendremos que pensar en cada caso cuáles son los sectores que estarán en mejores condiciones de aprovechar las oportunidades y los cambios regulatorios que vendrán, redireccionando los portafolios de acciones hacia los mismos. En cuanto a las inversiones en renta fija, evaluaremos cómo quedaron las tasas de retorno de los bonos nacionales y provinciales en cada moneda para construir una cartera eficiente cuando podamos conocer los planes de gobierno y el rol del FMI en ese período de transición hacia la nueva gestión. De lo que estamos seguros es que cada vez que en Argentina se producen crisis como la que estamos transitando, las oportunidades que se generan otorgan beneficios extraordinarios de magnitud que hay que saber aprovechar, midiendo el timing de las apuestas y los riesgos involucrados. Y esta vez no será diferente….-