Cuáles son las mejores alternativas para posicionarse en moneda dura

Cuáles son las mejores alternativas para posicionarse en moneda dura

Bonos, deuda corporativa, fondos comunes de inversión y acciones. Qué elementos evaluar antes de optar por cada instrumento.

Cómo dolarizarse ya por el “riesgo elecciones”: bonos y opciones ideales para todo tipo de inversor

El dilema se presenta en la Argentina en cada nueva elección. ¿Dolarizar y hacer la plancha hasta que baje la espuma, o no hacer cambios de cartera y apostar a que la inflación seguirá superando a la tasa de devaluación?

Los números al cierre de esta edición indicaban que, una vez más el mercado cambiario se recalienta conforme se acerca la fecha de las primarias abiertas (PASO). ¿Qué recomiendan los analistas? La mayoría va por estacionarse en instrumentos en dólares o atados al tipo de cambio para inversores conservadores, pero no todos ven el mismo nivel de riesgo de corrección abrupta poselectoral. Claro que, para eso, aún faltan varias semanas y el escenario en la Argentina es volátil.

“En los procesos eleccionarios suele haber una tendencia de mayor dolarización en los portafolios.

Siguiendo las estadísticas públicas del BCRA de los años de elecciones, en promedio la compra de dólares de los tres meses previos (mayo, junio y julio) a las elecciones es 37,5 por ciento por encima de los tres meses inmediatamente anteriores (febrero, marzo y abril). Esta tendencia se suele acentuar más en comicios presidenciales donde el aumento es del 46,2 por ciento”, justifica con estadísticas Maximiliano Donzelli, jefe de Research en IOL invertironline para explicar, en parte, las causas del recalentamiento en la demanda de dólares.

“La suba del tipo de cambio que se espera a futuro se puede ver reflejada en parte en los precios actuales, comparando el movimiento del tipo de cambio oficial que está restringido y el tipo de cambio financiero MEP”, dice Donzelli y explica: mientras que el BCRA disminuyó el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial a 1 por ciento mensual (13 por ciento anualizado), el tipo de cambio financiero tuvo otra dinámica. En los últimos tres meses acumulan una suba del 14,4 por ciento con lo que en el año subieron un 18,2 por ciento y se despegaron del movimiento del oficial.

Para contener la presión el BCRA implementó nuevos controles y aumentó su presencia (en tándem con otros jugadores oficiales) para evitar que los dólares financieros sigan el camino del informal.

Entrando en modo elecciones

“Sabíamos que el segundo semestre iba a ser más turbulento, de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Esto tiene que ver con varios factores. Por un lado, el descenso estacional del agro, lo que se refleja en una menor entrada de dólares al Banco Central. A esto, se le suma la baja del precio de las commodities y un gasto que va en aumento hacia los últimos meses del año, y muchos vencimientos en pesos, en manos privadas -aunque al Tesoro le está yendo bien hasta el momento”, resume Pedro Siaba Serrate, Estratega de Renta Fija en PPI. ¿Si veremos un cimbronazo en el dólar? “Tenga el nombre que tenga, lo que veremos será la reacción natural a esta situación”, remarca.
“Vemos conveniente dolarizar al menos el 75 por ciento de la cartera ya sea en dólar billete o en instrumentos como ON”. Hernán Barrea, de TSA Bursátil.

“Entrando en modo elecciones -analiza Federico Pérez, gerente de Inversiones de Mariva Fondos- se comienza a poner en duda la continuidad de la estrategia del crawling peg y doctrinas de control de la inflación. Se valúa en precios la expectativa de un cambio en la dinámica de la devaluación del oficial, como también un escenario de un movimiento más discreto de disminución de la brecha. Al momento, buscaría la diversificación en 70 por ciento hard dólar y 30 por ciento dollar linked. “Después de las PASO y analizando el grado de extrapolación que se pueda hacer sobre los eventuales candidatos de las elecciones de fin de término, vamos a contar con más argumentos para balancear los portafolios”, define.

Conservadores

“Dentro de este contexto, para un inversor conservador, la recomendación es tratar de evitar grandes posiciones en pesos. Los limitaría a la proporción transaccional necesaria hasta que el escenario sea más claro y me resguardaría en activos dolarizados que sigan la cotización del dólar, aun asumiendo algún tipo de riesgo, como los bonos corporativos o provinciales en donde podemos encontrar opciones de buena calidad crediticia”, lanza como primera recomendación Siaba Serrate.

Las alternativas para dolarizarse pasan en su gran mayoría por el mercado de capitales ya que el cepo impide hacerse de dólares en el Mercado Único Libre de Cambios (MULC). Para quienes busquen dólares que puedan llevar a la caja de seguridad o bajo el colchón la alternativa será el dólar MEP, comprando un bono en pesos y vendiéndolo 24 horas después en dólares que se acreditan en la cuenta.

Dolarizarse

Ahora bien, para dolarizarse sin dejar de invertir, el mercado ofrece varias alternativas con más o menos riesgo. “Para esta coyuntura vemos conveniente dolarizar al menos el 75 por ciento de la cartera ya sea en dólar billete o en instrumentos financieros como obligaciones negociables (ON). Si bien estas tienen un riesgo implícito, dado que el resultado electoral puede darles volatilidad a los precios, los rendimientos entre un 5 y un 9 por ciento anual en dólares son más que atractivos”, aporta como primera recomendación Hernán Barrea, gerente de TSA Bursátil. En ese segmento pone la lupa sobre los bonos de IRSA, Cresud, Vista, YPF y Pampa.

Ezequiel Fernández, Head of Equity de Balanz, remarca en primer término que “un dólar quieto guardado en un cajón, es un activo que se desvaloriza”. “El gran ganador en el largo plazo son las acciones pero puede resultar muy agresivo según el perfil de inversor, por eso hay que complementarlo con bonos”, dice y ahí propone “los bonos corporativos en dólares que representan hoy una oportunidad, ya que están mostrando un riesgo superior al que deberían tener para lo que son los balances de muchas de esas empresas y la capacidad de generar resultados y pagar esa deuda”.

Cartera de moderados

Para los inversores moderados, las ON en dólares que pueden adquirirse con pesos a valor Contado con Liquidación (CCL) son una buena puerta de entrada a la dolarización. Esos bonos se pagan al vencimiento en dólares lo mismo que la renta (cupón) trimestrales o semestrales, según esté pactado.

“Las empresas argentinas siempre demostraron recuperarse y repagar sus obligaciones financieras en las distintas crisis financieras argentinas y en ese sentido creemos que las ON de las empresas de primera línea que están con rendimientos de 9 o 10 por ciento anual son atractivas en el contexto de tasas internacionales cercanas a cero”, destaca Fernández.

PPI

Siaba Serrate de PPI, va también por el lado de la deuda corporativa al igual que sus colegas, para obtener cobertura en dólares, y le suma Cedears a la propuesta para inversores con más apetito por el riesgo.

“Hay que destacar que, a diferencia de adquirir y posicionarse en dólares líquidos, existe riesgo en ambas opciones. Las ON pueden funcionar como un hedge (cobertura) para el tipo de cambio. Es parcial porque uno queda expuesto al riesgo de paridad que irá variando al ritmo de las encuestas y la política. Preferimos títulos corporativos de buena calidad crediticia como Pan American Energy, Tecpetrol o Pampa y algunos provinciales de distritos con cuentas fiscales más ordenadas cómo Córdoba o la Ciudad de Buenos Aires”, detalla el analista de PPI.

En el camino a la dolarización o a bajar la exposición a moneda local, los Fondos Comunes de Inversión (FCI) son una puerta de entrada sencilla para inversores que no pueden o no quieren estar encima de las decisiones. Todas las administradoras cuentan con oferta en ese sentido. Pérez, de Mariva Fondos, menciona de su administradora el fondo Renta, de retorno total con inversiones en bonos dolarizados, soberanos y corporativos argentinos, “por el 47 por ciento del fondo y el resto en bonos ajustados por CER y futuros de acciones”.

Damian Zuzek, CIO de SBS Fondos, aporta una opción para correrse del riesgo local: el fondo SBS Latam que “invierte en deuda en dólares, principalmente de Brasil y Chile y tiene algo de exposición a deuda corporativa de primera calidad de empresas argentinas”.

Asset Management

Gabriela Friedlander, directora de Asset Management de Balanz, hace hincapié en la posibilidad de diversificación que los FCI le ofrecen a un inversor individual optimizando la variable riesgo/retorno. En dólares la administradora tiene tres fondos: Balanz Capital Sudamericano, que invierte en bonos corporativos y soberanos regionales; Balanz Ahorro, 100 por ciento deuda corporativa local; y Capital Renta Fija US$, que invierte en deuda soberana y subsoberana argentina.

Finalmente, Zuzek pone una alternativa más arriesgada que las anteriores pero con potencial: “No se debería descartar analizar invertir en una cartera de acciones de empresas argentinas”. Justifica: “La valuación en dólares del índice S&P Merval se encuentra en niveles muy bajos. A principios del año 2018 la valuación de ese índice llegó a tocar los 1800 puntos, y hoy se encuentra por debajo de los 400, nivel que históricamente se considera bajo. A pesar de la coyuntura macro, las empresas siguen mostrando situaciones financieras sanas, tienen generación de fondos positiva, han logrado administrar pasivos sin sobresaltos”.

Apetito dollar linked

Los bonos y Fondos Comunes de Inversión (FCI) en pesos pero atados o linkeados a la evolución del dólar oficial fueron una alternativa muy poco demandada en el primer semestre del año. Sin embargo, lentamente hay migraciones.

“Los fondos comunes de inversión dollar linked son un instrumento ideal porque sirven de cobertura de devaluación oficial y a su vez, devengan una tasa superior a la devaluación. Por ejemplo, el fondo de AdCap Retorno Total tiene una duración menor a un año y una tasa devaluación +5 por ciento”, explica Paula Gándara, head portfolio manager de AdCap Asset Management.

“Los bonos que componen los fondos fueron bastante castigados, por lo cual consideramos que se encuentran en valores de entrada. Asimismo, sumarían a medida que nos acerquemos a las elecciones, donde podríamos ver un aumento de la tasa de devaluación”, aclara la analista.

“Para el inversor agresivo, los activos dollar linked podrían ser una buena oportunidad, si es que el mercado comienza a entender que habrá una corrección en el tipo de cambio oficial. De a poco empieza a aparecer el apetito por los instrumentos dollar linked”, dice Siaba Serrate, de PPI.

Barrea, de TSA Bursátil, pone reparos en este segmento:

“Por el momento, no priorizamos ingresar de manera agresiva a FCI dollar-linked para el segmento minorista o no institucional. Si bien tienen la ventaja de seguir relativamente el ritmo del tipo de cambio, la referencia es el dólar oficial y vemos en el corto plazo un aumento en la brecha”.

Donzelli, de IOL, resume su postura para los próximos meses:

“Preferimos estar posicionado en dólar MEP que en dollar linked. Y para dolarizarse es más recomendable hacerlo a través de instrumentos que se puedan comprar en pesos, pero que paguen en dólares; tales como las Obligaciones Negociables.

Para perfiles más agresivos nos parece conveniente incorporar instrumentos a tasa fija o ajustables por CER, a corto plazo, siempre y cuando proyectemos que el interés; mejora la proyección de suba del dólar financiero u oficial”.

Hay recomendaciones para todos los gustos y todos los perfiles de inversor. Cuánto sumar a la cartera de uno o de otro dependerá, en buena medida, de las expectativas a futuro que tenga ese inversor. Después de todo, eso es lo que mueve al mercado: las expectativas.

Fuente: Apertura