Energía: una transición con algunas sorpresas para Fernández

Las medidas sociales para atenuar el impacto en el bolsillo de los consumidores en materia de combustibles, tarifas e impuestos, que implementó la administración de Mauricio Macri, crearon una bola de nieve que deberá sortear el presidente electo Alberto Fernández durante sus primeros meses de gestión.

Desde los diversos sectores vinculados a la energía anticipan un escenario poco alentador y es que los congelamientos y desdoblamientos de tarifas e impuestos acumulan atrasos millonarios que condicionarán las decisiones de la próxima gestión y podrían poner las inversiones futuras en la cuerda floja.

Si bien es un escenario menos crítico que el heredado en 2015, las actualizaciones de precio logradas fueron parte de un esquema que no se pudo sostener en el tiempo y que deja la puerta abierta a nuevos subsidios ó una nueva pesificación de tarifas.

Tarifa de gas

El lunes se hizo oficial la postergación de la audiencia pública para definir un nuevo aumento en el gas para febrero del 2020 tal y como había anunciado el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, en el balance de gestión que realizó el oficialismo la semana pasada.

Desde el mismo gobierno estiman que por las devaluaciones y la inflación acumulada el atraso en la tarifa de gas es cercano al 30%. Se trata de una actualización semestral que debió resolverse el mes pasado, pero en septiembre se postergó por primera vez y el lunes nuevamente.

La idea del desdoblamiento en la tarifa era que la deuda se salde durante el período de verano en el que el consumo de los usuarios es menor, sin embargo, si continúa postergándose se volverán a juntar con la tarifa de invierno.

Impuestos

Antes de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (PASO) el gobierno nacional también decidió desdoblar el incremento en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) como medida para atenuar la suba en los combustibles.

En julio estaba previsto que el impuesto se actualice un 11,8% por litro, sin embargo, se decidió reperfilar la suma y reducir el aumento a 3,9% para mitigar el impacto en el bolsillo de los consumidores.

Además, en agosto debía aumentar el 7,9% restante, pero en su lugar solo subió un 3,1%. Luego de las PASO el gobierno anunció el DNU 566 con el que congeló el precio de los combustibles y el barril durante 90 días y recién a comienzos de este mes, el ICL se actualizó un 5%. Sin embargo, en octubre –pleno congelamiento– se debió modificar el impuesto ya que se actualiza trimestralmente.

Este ítem, que forma parte del precio final de los combustibles, actualmente debe subir un 20%, principalmente por la inflación acumulada en el tercer trimestre del año. Sin embargo, el secretario de Energía confirmó que habrá un nuevo desdoblamiento del impuesto para diciembre que tendría un impacto de hasta 2% en el precio de los combustibles.

De esta manera quedaría cerca de un 15% pendiente para hacerse vigente en los próximos meses y wait and see.

El primer punto que podría enviar buenas señales es que la licitación del gasoducto Vaca Muerta. Si bien hacer el primer tramo demandaría 2 años, les permitiría a las empresas mirar más allá del petróleo.

Para que el segmento traccione en Vaca Muerta también es necesario que el millón de BTU se comercialice a 3,50 dólares, un valor que obligaría a un aumento en la tarifa. Para llegar a ese precio el gas en boca de pozo debería incrementarse un 15%. El precio de los combustibles es otra de las variables que debe mantenerse cerca de los valores internacionales para mantener en buen nivel las ventas en el mercado interno.

Por último, si el cepo cambiario se extendiera más allá diciembre el gobierno debería crear algún régimen especial para proteger y la producción de los no convencionales o desempolvar el viejo Decreto 929 de 2013. Esta reglamentación permitía la libre disponibilidad de divisas y ningún tipo de retenciones para las exportaciones por debajo del 20% de la producción total. dependerá de la nueva administración cómo se aplica.

Naftas

Por su parte las empresas del sector sostienen que aún hay un atraso en los surtidores de al menos 12%. En paralelo al aumento del ICL, durante los primeros días del próximo mes las naftas subirán un 5% y las compañías intentarán que antes de enero haya otro aumento cercano al 5%.

El precio del barril como el de los combustibles son vitales para la actividad hidrocarburífera en todas las cuencas del país, pero sobre todo para hacer rentables los altos costos productivos en Vaca Muerta. Desde la industria mirarán con especial atención la política de actualización en los precios de los surtidores que implementará Fernández, esperan gestos de confianza para sostener el nivel de inversión.

Fuente: Río Negro