Una buena y una mala noticia, comenzó a subir el petróleo

Argentina recibió una buena y una mala noticia. El petróleo Brent, el de referencia local, subió 4% en el mundo por el menor stock de los Estados Unidos y porque la OPEP se va a reunir la próxima semana y van a recortar las producciones para elevar el valor del crudo.

La buena noticia es que el alza favorecerá las inversiones en Vaca Muerta, si se mantiene la tendencia alcista. Esto significará dólares para el país. La divisa que escasea en las arcas del Tesoro es la materia prima más necesaria para saldar las cuentas.

La mala noticia, es que obligará al próximo Gobierno mantener el cepo cambiario con estos niveles de precios del dólar para que la suba del crudo no se traslade cruelmente a los precios del combustible y las tarifas y acelere la inflación. Si no lo hace, adiós Vaca Muerta y se repetirá la historia del pasado, cuando con tarifas subsidiadas, la Argentina dejó de exportar gas y petróleo por USD 12 mil millones anuales, para convertirse en un importador de 10 mil millones. Albrto Fernández, en otras palabras, se encontrará con el mismo dilema que Mauricio Macri: las tarifas. Macri resolvió mal el tema y terminó condenado por sus decisiones.

También tiene otras consecuencias esta suba. Se anunció una emisión de pesos importante para pagar los aguinaldos y demás gastos de fin de año y para financiar la suba de la jubilación mínima y poner más dinero en el bolsillo de la gente. El tema es que no hay demanda de pesos. Dicho en otras palabras, la gente que puede no sólo agota el cupo de USD 200 mensuales, sino que con su sueldo compra dólares “blue” que los va cambiando a lo largo del mes.

Cuando hay huida del peso, la emisión por menor que sea se transforma en una inflación poderosa. Y cuanto más grande sea la velocidad a la que circulan los pesos, porque el público se deshace de ellos, aumenta el riesgo de hiperinflación.

En otras palabras, la primera carta que jugará el próximo equipo económico será la de la emisión de dinero que es como tirar una moneda en el aire. Si la gente cree en el peso, aumentará el consumo. Si no hay fe en los billetes emitidos, crecerá la inflación.

Por supuesto, lo idea sería que la emisión se haga con la deuda negociada, que es la única manera de volver a creer en la moneda local.

Un ejemplo es lo que sucedió con YPF que colocó bonos en dólares por USD 20 millones a un año a 7% porque es una empresa que está respaldada por el petróleo que produce y por el corto plazo del bono. Si el Gobierno argentino hiciera a misma operación, la tasa que le pedirían sería cercana a 24% y a esa tasa no le prestaría nadie. La diferencia está entre ambas tasas es que los inversores creen en el petróleo más que en la economía argentina y su moneda.