Beldi: Por qué el gobierno va camino al default

Por Luis Beldi

Para la Argentina hay una oportunidad. En pocas semanas el mundo bajará las tasas de interés, con la Reserva federal a la cabeza en su reunión del 17 y 18 de marzo. Impondrá tasas cercanas a 1% y o acompañarán en la baja los principales bancos centrales del mundo para darle aire a la economía del planeta.

Esto generará menos hostilidad de los acreedores, pero no significa que aceptarán cualquier propuesta de la Argentina. Ellos siguen teniendo el control porque cinco fondos de inversión tienen la mayor parte de la deuda en dólares con legislación en Nueva York.

El Gobierno se dio un baño de realidad y contrató a renombrados bancos para que lo asesoren, entre ellos a Lazard Frers, la entidad que salvó hace décadas a Nueva York de la quiebra.

Esta vez no cometerán la imprudencia de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner cuando, avalados por un simple comunicado de la Reserva Federal, creyeron tener suficientes espaldas para ir al default. En aquella oportunidad faltó el asesoramiento que tienen ahora y así fueron las consecuencias.

El recorte de gastos y el aumento de impuestos está a la vista. El gobierno como muestra de buena voluntad, para no perder el apoyo de ningún sector. el viernes pagará el Bogato un título que tiene vencimientos por $ 85 mil millones, de los cuales los privados tienen $ 55 mil millones y el Anses, el resto.

Pero que pague este título, no significa que los próximos vencimientos escapen al reperfilamiento. A lo largo de marzo, además de este bono, le toca pagar otros por $ 160 mil millones. Habrá, por supuesto, más licitaciones, y tratarán de conseguir el mayor dinero posible para evitar una gran emisión.

Este bono que vence el viernes, se pagará con los $ 35 mil millones captados en la licitación del lunes y el resto con la emisión que se hizo hace dos semanas por $ 60 mil millones y que se irá absorbiendo con las Letras de Liquidez (Leliq).

El Central se dio cuenta que en el último tiempo perdió depósitos y que había un incipiente pase a dólares que provocó alzas en dos días de casi 5% de los dólares alternativos.

La situación se estaba escapando de control porque alentaba la inflación y la caída del consumo. Por eso el discurso que pronunció Aníbal Fernández en el Congreso fue un híbrido. Todavía no estaba definida la estrategia. El coronavirus ahora marca el ritmo del mercado.

El humor del lunes, es distinto del viernes, cuando Wall Street vivió el peor período desde 2008 con caídas del 14%.

El bono del Tesoro de Estados Unidos es una referencia que ayuda a los títulos argentinos. A 10 años tiene la menor renta de su historia, 1,08%. En los primeros días de enero rendía 2%.

Por eso, los acreedores ante la caída de la renta mundial, podrían hacer concesiones para hacerse de los bonos locales que den a cambio con una tasa que seguirá elevada a pesar de la quita. No será un gran esfuerzo para ellos hacer reducir capital, intereses y alargar los plazos, siempre que le muestren un plan consistente, distinto al que anunció Martín guzmán, el ministro de Economía en su última aparición en el Congreso.

Lo único que se puede adelantar, que no habrá un solo bono en pesos o dólares, que quedará a margen de la restructuración. En otras palabras, la Argentina va a un default consentido del que solo pueden quedar exentos los bonos del canje de la deuda que emitió Néstor Kirchner. Pero esa es otra historia. Son títulos que empiezan a pagar capital en 2024 y vencen en 2033.