Mal momento para ahorristas: vuelven las tasas negativas en pesos

El riesgo de dolarización, por el impuesto de 30% y cepo, es bajo.

En línea con la baja de la tasa de interés de las Leliq que impulsó Miguel Pesce en sus primeras semanas de gestión al frente del Banco Central, que descendió desde 63% hasta 55%, los plazos fijos en pesos han hecho lo propio: hasta ayer, todos los bancos ofrecían tasas anuales por debajo de 40%, un valor muy inferior al índice de precios que se registró en 2019 e incluso por debajo de lo proyectado para 2020.

Las mediciones privadas estiman en diciembre los precios aumentaron alrededor de 4%, la inflación de 2019 se habría ubicado en torno a 54%. Se adelanta valores similares para este mes.

Para 2020, con proyecciones, de 40%. De esta manera, contrario a lo que ocurría durante el Gobierno anterior, el rendimiento de los depósitos en pesos se vuelve negativo en términos reales: los ahorristas pierden contra la inflación. La intención oficial es estimular el consumo privado y el crédito.
Debido cepo cambiario y la implementación del impuesto del 30% a la compra de dólares para ahorro, la justificación que dio Alberto Fernández es que los argentinos tienen que “terminar con esa práctica de ahorrar en dólares”. En ese sentido, el Gobierno dispuso mediante la Ley de Emergencia la eliminación del impuesto a la renta financiera para los plazos fijos en pesos, gravamen que desde 2018 se aplica sobre el rendimiento de los plazos fijos, títulos públicos, fondos de inversión, entre otros. Sin embargo, el incentivo buscado por Fernández sobre el ahorro en moneda local por medio de los plazos fijos en pesos no tiene mucho sustento si se observan los rendimientos que actualmente ofrecen los bancos y las entidades financieras para estos instrumentos: todas las tasas de interés se ubican por debajo de 40%, un porcentaje muy inferior al de la inflación registrada en 2019 y menor a la proyectada para este año. La próxima semana, el Indec dará a conocer el dato de inflación correspondiente a diciembre.

Guido Sandleris, el entonces presidente del Banco Central, realizó además cambios en la composición de los encajes bancarios. Es decir, en la porción de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizada para garantizar la disponibilidad de dinero ante los retiros en efectivo por parte de los clientes. El objetivo de la entidad monetaria era, a partir de esto, darle mayor margen a los bancos para que suban las tasas de los plazos fijos. La motivación de Sandleris para que los bancos ofrecieran tasas de interés atractivas en estos instrumentos era convencer a los ahorristas a que se quedaran en pesos mediante esta modalidad y contener que se fueran hacia el dólar. Sin embargo, el contexto actual es muy diferente: dado el supercepo cambiario más la aplicación del nuevo impuesto que encarece 30% la adquisición de la divisa extranjera, el riesgo de una importante migración hacia el dólar desaparece (por vía oficial).


La gradual reducción en las tasas para estas inversiones que se viene observando desde hace varias semanas va en línea con la baja de la tasa de interés de referencia representada en las Leliq (Letras de Liquidez del Banco Central). Nueve días después del cambio de Gobierno, el nuevo presidente de la entidad monetaria, Miguel Pesce, bajó de 63% a 58% la tasa de las Leliq y una semana después la ubicó en 55%, cifra que hasta ayer se mantuvo sin cambios. Durante la jornada de ayer, la Tasa Nominal Anual (TNA) más alta era la del Banco Ciudad, que ofrecía 39% para depósitos de $ 100.000 a 30 días. Por ese mismo monto y lapso, figura en segundo lugar el Banco Provincia, con 38%. El Banco Nación, que siempre se caracterizó por ofrecer el interés más alto, se ubica en tercer lugar junto a los bancos Galicia, Santander e Hipotecario con 37%. Por su parte, el Banco de Inversión y Comercio Exterior (Bice), que algún momento llegó a brindar la tasa más alta, ahora posee la más baja (30%).

Fuente: EL Economista