Una creciente apuesta al cobre espera impulso de Milei

Una creciente apuesta al cobre espera impulso de Milei

En lo alto de la cordillera de los Andes, Argentina cuenta con proyectos de cobre de clase mundial que podrían suplir gran parte de la demanda global, pero la inestabilidad macroeconómica del país ha retrasado un avance que espera el impulso del Gobierno ultraliberal de Javier Milei.

Tanto el Gobierno nacional como los de las provincias -que en Argentina son dueñas de los recursos- buscan que la sólida cartera de proyectos de cobre se concrete para impulsar las exportaciones y generar empleo en un país que arrastra una profunda crisis económica.

Pero los inversores demandan estabilidad económica, política y jurídica, además de una menor carga impositiva y la eliminación de los controles de capital tras años de fluctuaciones financieras.

«Creemos que el país está sumergido en una crisis de confianza», dijo Franco Mignacco, vicepresidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM).

Seis proyectos de firmas como Lundin Mining y Glencore se encaminan lentamente a una etapa de construcción hasta el año 2027, con la idea de alcanzar un nivel promedio de 1 millón de toneladas por año, equivalentes al 10% del déficit global de cobre en 2035, a medida que aumenta la demanda mundial del metal por el impulso a la electromovilidad.

Mignacco consideró que un proyecto impulsado por el Gobierno -en debate en el Congreso- que brinda beneficios impositivos, libre disponibilidad de divisas y otras ventajas para inversiones que superen los 200 millones de dólares podría ser un buen primer paso.

«Claramente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) contribuiría a poder reconstruir esa confianza que hemos perdido en el mundo», afirmó.

Proyectos del cobre

Para CAEM, llevar adelante los proyectos de cobre supone desembolsos de al menos 20.000 millones de dólares, seis veces más que lo requerido para los de litio, un mineral en rápido crecimiento en el país.

«Tenemos los recursos, hemos realizado los trabajos de exploración y planificación, pero necesitamos dar estas certezas macroeconómicas para que estos proyectos se materialicen», agregó en la inauguración de la décima edición de la Expo San Juan Minera, que se celebra hasta el jueves.

Argentina no produce cobre desde que la mina Alumbrera cerró en 2018, pero tiene una cartera de proyectos que podría posicionarlo entre los 10 principales productores globales.

«Si se mejoraran las condiciones para el sector, atacando las problemáticas que enfrenta, al menos seis de los proyectos de cobre más avanzados de Argentina se encuentran en condiciones de iniciar inversiones para su construcción en el mediano plazo», dijo a Reuters Alfredo Vitaller, VP de Asuntos Corporativos del proyecto Josemaría, el más avanzado del país.

Josemaría, el proyecto de Lundin Mining ubicado en la provincia de San Juan, que se encuentra en etapa de pre-construcción, cuenta con un potencial de producción anual de 590.000 toneladas de concentrado de cobre, 131.000 toneladas de cobre metálico, 224.000 onzas de oro y 1.048 onzas de plata, con una inversión de unos 5.000 millones de dólares para desarrollar la mina.

«Si bien la legislación existente es bastante completa, no siempre se ha cumplido. Por otro lado, es importante mencionar que muchas nuevas medidas incluidas en el proyecto de Ley de Bases (donde se incluye el RIGI) son muy necesarias», agregó.

RIGI: ¿Impulso real o parche?

Para el analista Ernesto Cussianovich, la lentitud de la llegada de las inversiones tiene que ver con la inestabilidad económica de los últimos años, por lo que la aprobación del RIGI tampoco daría previsibilidad a largo plazo.

«Sigue siendo una herramienta útil, no es la solución», dijo a Reuters el director asociado de Poliarquía Consultores a cargo de la División Energía, Medio Ambiente y Recursos Naturales.

«Necesitamos pensar también en otro tipo de elementos de larga duración. Tenemos la corta duración que es el RIGI, la mediana duración que van a ser las inversiones que puedan darse en esos dos años de vigencia del RIGI y después dentro de tres, cuatro, cinco años, ¿qué hacemos?», agregó.

Para Cussianovich, Chile -que produce el 28% del cobre mundial-, Perú -el 12%- y Argentina -que podría producir el 10%- van a producir el 50% del cobre mundial en unos cinco años, si los proyectos existentes en el país comienzan a operar.

Mesa del cobre

Con esa meta, San Juan, Salta, Catamarca y Mendoza, las provincias que concentran los principales proyectos de cobre del país, lanzaron el miércoles la Mesa del Cobre en la exposición minera.

«El objetivo es, mediante el trabajo en conjunto entre las provincias con potencial de cobre, generar acciones y propuestas en pro del desarrollo de los proyectos, con el fin de concretar su puesta en producción», dijo Juan Pablo Perea, ministro de Minería de San Juan, la provincia con más proyectos en carpeta.

Además de Josemaría, la provincia también conocida por su producción de vinos alberga los proyectos Los Azules, de McEwen Mining; El Pachón, de Glencore; Altar, de Aldebaran Resources Inc, y Filo del Sol, de Filo Corp.

«A modo de proyección y considerando un escenario de producción de 40 años con los proyectos Josemaría, Los Azules, El Pachón y El Altar -los más avanzados y en diferentes etapas-, San Juan podría estar facturando (exportando) al 2030 más de 3.000 millones de dólares anuales», dijo Perea a Reuters.

Romina Sassarini, la Secretaria de Minería y Energía de Salta, donde está el proyecto Taca Taca, de First Quantum, coincide en la necesidad de coordinar acciones entre las provincias y el Gobierno central mediante la Mesa del Cobre para atraer las inversiones que impulsen los grandes proyectos.

«Hoy Taca Taca, por ejemplo, demanda una inversión de 3.600 millones de dólares», dijo Sassarini.

Para el sector, las inversiones llegarán cuando haya muestras claras de mejora de la situación macroeconómica.

«Si las condiciones cambian todo el tiempo, no hay certeza de que uno pueda desarrollar el negocio en el tiempo», dijo Nadav Rajzman, responsable de Economía de CAEM. «Si bien tenemos muy buenos proyectos, ese cobre (que demanda el mercado) puede venir de Argentina o de otras partes del mundo», concluyó.

Fuente: Reuters