Un frágil equilibrio: pocos dólares y control de capitales

A partir del inesperado resultado de las PASO, la percepción del riesgo sobre la economía argentina se vio fuertemente alterada. Producto de ello se dio una venta generalizada de activos locales, provocando el derrumbe en el precio de acciones y bonos, con el consecuente impacto en los niveles de tasas de interés y riesgo país.

Fernando Marengo: El frágil equilibrio de pocos dólares, control de capitales, el “reperfilamiento” de deuda y la incertidumbre política

Por Fernando Marengo, socio y economista jefe de Arriazu Macroanalistas

Al mismo tiempo el FMI, única fuente neta de financiamiento a la cual podía recurrir el país desde hace más de un año, optó por postergar el cronograma de desembolsos acordado, seguramente a la espera que se defina el panorama electoral y conocer los planes del presidente electo.
El nuevo escenario estuvo marcado por la imposibilidad de acceder al mercado de capitales, lo que obliga al gobierno a hacer frente a todos los servicios de la deuda; el retiro masivo de depósitos en dólares de las entidades financieras; y el riesgo latente de dolarización de portafolios, a pesar que el nivel de monetización de la economía es el más bajo desde el año 2002, ya que en 2018 se había producido una fuerte dolarización de los mismos.

Ante ello, las autoridades optaron cronológicamente por dejar depreciar el peso, intervenir en el mercado de cambios para evitar mayores depreciaciones, “reperfilar” los vencimientos de deuda de corto plazo y finalmente por implementar un control de capitales.

Si bien las medidas no pueden impedir el continuo drenaje de los depósitos en dólares –los que se encuentran suficientemente respaldados-, buscan que el nivel de reservas disponibles resulte suficiente para enfrentar los vencimientos de deuda “reperfilada” y la demanda de dólares autorizada hasta fin de año.

El control de capitales, el “reperfilamiento” y la incertidumbre  respecto de cómo será la reestructuración de deuda paralizaron virtualmente todos los mercados a la espera de definiciones. Mientras tanto, el alza de precios será elevada los próximos meses producto de la depreciación sufrida por el peso como así también dependiendo de las expectativas de lo que fuera a ocurrir con el tipo de cambio.

Respecto del tipo de cambio, si bien se muestra relativamente estable, y es esperable que continúe así en el corto plazo, al implementar un control de cambio es inevitable que la demanda insatisfecha de divisas se vuelque a otros mercados provocando la convivencia de hecho de múltiples tipos de cambios, los que comienzan a impactar en los índices de precios.

Al mismo tiempo, en la medida que la brecha entre el tipo de cambio oficial y el que surge de otros mercados comienza a ampliarse, los incentivos a eludir los controles son mayores y generalmente suelen ser efectivos, condenando los controles al fracaso.

Si bien son aun inciertas las decisiones de política económica que podría tomar una futura administración, resultará vital que las mismas sean consistentes con el contexto económico en el cual se encuentra el país: recesión, inflación, bajo nivel de reservas, nulo acceso al mercado de capitales y sin la expectativa de un alza salvadora en los precios internacionales.-