Un 2018 con inflación y devaluación, es posible?

Volvemos a un escenario de suba de precios y devaluación por aumento de los servicios regulados, suba de las materias primas e incremento del tipo de cambio.
El índice de precios minorista creció el 25% anual y el índice de precios mayoristas el 22,4% anual. ¿Qué paso para que esta suba fuera tan importante?
El dólar subió en igual período el 23,5% anual. El petróleo subió el 16,0% anual. El litro de nafta aumento en un año el 35,5% y el diésel de calidad el 29,8%. La base monetaria aumento el 35,6% anual.
Estos son datos referenciales, pero básicamente observamos que el índice de precios aumento por debajo de lo que creció el combustible y la base monetaria, y un nivel muy similar al tipo de cambio.
Sería muy simple decir que los precios aumentaron porque así lo hizo el tipo de cambio, sin embargo, deberíamos destacar que hay una correlación muy directa entre el incremento del tipo de cambio y los bienes primarios de la economía que luego terminan impactando sobre el índice de precios.
Argentina tiene tres grandes problemas:
El país atraviesa una sequía muy profunda que impactara en todos los precios de la economía: Exportaremos menos cantidades de soja y maíz, pero probablemente recuperemos valor ante una fuerte suba de precios que podría darse en las próximas semanas.
Sin embargo, la sequía impacta muy duro en verduras, carnes, huevos y muchos productos de la canasta básica. Sequia es sinónimo de escasez, y ante una demanda constante los precios subirán lo que complicarán al índice de precios del año 2018. El gobierno seguirá ajustando las tarifas públicas:
El aumento esperado de los servicios regulados para el año 2018 es del 21,8% y su incidencia en el Índice Precios Consumidor sería según el Banco Central del 5,1% anual.
Estos servicios públicos tienen aumentos programados, con un impacto en el primer semestre del 3,1% y en el segundo semestre del 1,8%. Los servicios son: agua, electricidad, gas, colectivo, ferrocarril y subte. Esto es lo programado, podría darse el caso que, si los insumos de estos servicios aumenten, el incremento podría ser superior.
El tipo de cambio podría subir un 25% anual: El dólar cerró el año 2017 en $ 18,7742, al día jueves 15 de febrero se ubicaba en 19,737 lo que representaba una suba del 5,1% en los primeros 45 días del año.
No sería descabellado que el dólar termine el año en $ 23,50, lo que representaría una suba del 25% anual. La suba de la tasa de largo plazo en el mundo, como la escasez o encarecimiento del financiamiento internacional podrían impulsar el dólar a la suba, para reducir el déficit de la balanza comercial y turismo.
Del conjunto de estos tres problemas, podríamos pensar que la inflación del año 2018 estará más cerca del 25% anual, que del 15% anual que plantean las metas del Banco Central.
Este pronóstico no pretende ser agorero, todo lo contrario, pretende ayudar al lector, a interpretar el porqué de los aumentos de precios, en donde confluyen razones climáticas, retraso en la estructura de precios relativos regulados, y una probable suba del tipo de cambio ante una economía internacional con más inflación, suba de tasas e incremento de precios de las materias primas.
El escenario 2018 luce I + D, que implica Inflación (producto de un fenómeno climático más suba de materias primas internacionales) y Devaluación (producto de la suba tasas de interés en el mundo y escasez de financiamiento a escala internacional).
La mayoría de los analistas hacen foco en la inflación como fenómeno monetario, esto es correcto y no lo ponemos bajo discusión. Lo que también es cierto es que innumerables factores confluyen para una inflación más elevada que el 15% anual.
Por ejemplo, no hemos advertido de la alta emisión monetaria que realiza el Banco Central, y la asistencia al Tesoro nacional que durante el año 2018 se ubicaría en los $ 70.000 millones.
En este contexto una tasa de interés de corto plazo del 27,25% anual, o 26,5% anual hace una diferencia sustancial para el déficit del Banco Central y para los que toman deuda en el mercado.
El gobierno esta semana hizo más foco en la inflación esperada, y la contención del tipo de cambio por debajo de $ 20,00, que en la posibilidad concreta de aumentar la actividad económica. Buscar contener el tipo de cambio es una batalla perdida en un país con una cultura tan dolarizada como la de nuestro país.
Conclusión
El año 2018 tendrá el desafío de no superar a la inflación del año 2017 que se ubicó en el 24,8% anual para el índice minorista y del 18,8% anual en el mayorista.
En el primer mes del año la inflación minorista fue del 1,8% y la mayorista del 4,6%. Con esta tendencia estamos más cerca de una inflación del 25% anual para el año 2018 que la meta del 15% anual.
Es loable ponerse metas ambiciosas, pero luce absurdo ponerse metas incumplibles, que pueden terminar mellando la credibilidad del gobierno.
El año 2018 será de inflación y devaluación, habrá que armar las carteras de inversión teniendo en cuenta un supuesto de inflación y devaluación que se ubique en torno del 25% anual.
La producción tendrá que tener presente estas pautas, y vuelve a ser negocio hacer stock, comprar de contado y rotar en forma rápida el capital de trabajo.
En este escenario comprar propiedades en pozo, o un plan de ahorro para la adquisición de un rodado luce apropiado.
Hay que tener cuidado con los créditos UVA, porque fueron diseñados para un país con una inflación de un digito, y en Argentina la inflación 2016 fue del 36,6%, 2017 el 24,8%, la inflación 2018 en un escenario muy positivo sería algo menor a la inflación 2017, y seguramente hasta el año 2021 no tendremos la inflación de un digito.
Fuente: SDS