Tres rutas para saborear Francia

De este a oeste y de norte a sur, Francia ofrece deliciosas rutas gastronómicas en las que dejarse llevar por aromas, sabores y texturas. Hay quien recorre el país solo para conocer un restaurante famoso, un ingrediente célebre por su calidad o a un chef destacado. 

1. La ruta de los quesos en Normandía

El fromage es el hilo conductor de este recorrido por el norte francés, invitando a saborear algunos de los mejores quesos del país, y comenzando por el de Camenbert. Cremoso y famoso internacionalmente, procede sin embargo de un pueblecito de Normandía humilde y pintoresco, con casas de entramado de madera. Se puede aprender a degustarlo en un circuito guiado por la granja Président, de principios del siglo XIX y restaurada por los principales productores de estos quesos en la región.

Restan dos joyas normandas y un mercado imprescindible. La primera parada es Honfleur, uno de los pueblos costeros con más encanto de la región, y, muy cerca, Neufchâtel-en-Bray, conocida por su queso en forma de corazón que podremos comprar en el mercado semanal de los sábados por la mañana. El segundo imprescindible es la localidad de Ruan –donde juzgaron por herejía a Juana de Arco–, su precioso y restaurado barrio medieval, así como la impresionante catedral gótica, objeto de una famosa serie de cuadros de Monet.

2. Por las bodegas de Champaña

En la región que da nombre a la bebida francesa más célebre se encuentran algunas de las bodegas más famosas del mundo –Mumm, Dom Pérignon, Moët et Chandon–, en las que se pueden catar sus finas burbujas entre laderas cuajadas de viñas. La ruta por Champaña arranca en la majestuosa ciudad de Reims, una de sus capitales, donde encontraremos referencias de tanto renombre como Mumm, la única maison situada en el centro de la ciudad, fundada en 1827, y tercer productor mundial de champán. Ofrece visitas guiadas por sus enormes bodegas, que acumulan hasta 25 millones de botellas. Y no hay que irse de Reims sin probar las famosas biscuits roses (galletas rosas) de Waïda, una pastelería a la antigua especializada en este dulce tradicional que acompaña al champán.

3. Burdeos: vino, ostras y otras exquisiteces

Burdeos es sinónimo de buenos vinos, pero hay mucho más en esta región a orillas del Atlántico y del estuario de Gironda. Burdeos es una ciudad gastronómica donde se puede comer de forma suntuosa, pero además está llena de arte. La mitad de Burdeos está protegida por la Unesco (el mayor conjunto urbano declarado patrimonio mundial) y es un auténtico placer recorrerlo a pie. Hay cafés de excepción, delicioso street food en furgonetas y un buen número de restaurantes donde se pueden catar también buenos vinos.