Tres grandes economías de la región avanzan bajo incertidumbres

Después de un 2018 frustrante, América Latina debe comenzar a recuperarse en 2019, aunque a pasos lentos y con las tres mayores economías de la región sumidas en incertidumbres.

Mientras que Brasil y México comienzan el año con nuevos presidentes fuera del establishment, Argentina tendrá por delante una elección apretada, con riesgo de que el presidente Mauricio Macri no es reelecto.

La expectativa es que la región crezca el 2,2% en 2019, después de expandirse el 1,2% en 2018, según proyecciones del FMI. Esta mejora será impulsada por Brasil y Colombia. Brasil debe acelerar del 1,3% al 2,5% en 2019, y Colombia puede crecer más del 3% en 2019. Argentina, después de tener el año pasado su peor crisis económica desde 2001, debe salir de una contracción de 2,6% para otra menor, del 1,6% en 2019. México debe crecer un 2,5%, siempre según las proyecciones más recientes del FMI.

Las consultorías, sin embargo, no descartan una desaceleración de la economía mexicana en 2019 y estiman un crecimiento menor del PIB, del 2%. Los mayores riesgos para el crecimiento de América Latina el próximo año son incertidumbres políticas y un escenario externo turbulento, con desaceleración del crecimiento global y tensiones comerciales. “Estos riesgos políticos serán importantes en términos de fijación de activos.

“Hay dos gobiernos antisistema en las dos mayores economías, y una cierta inexperiencia en el caso de Brasil, lo que puede generar mucho ruido hasta que las expectativas se estabilicen”, dice Alberto Ramos, economista jefe para América Latina del banco Goldman Sachs. “En Argentina, la elección presidencial de octubre pone en riesgo el proceso de ajuste severo en marcha, con el posible retorno de la ex presidenta Cristina Kirchner al poder.

En el caso de Brasil, argumenta Ramos, el mayor riesgo es la gobernabilidad con el nuevo presidente, Jair Bolsonaro. No está claro si el gobierno tendrá una mayoría efectiva en el Congreso, lo que pone en riesgo la aprobación de reformas, como la de la Previdencia. Carlos de Sousa, de Oxford Economics, añade el riesgo de que la política económica del nuevo gobierno brasileño no sea tan “market friendly” (promercado) cuanto se vende.

En México, la incertidumbre se concentra en torno a la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador, que ha asustado a inversores y empresarios con medidas como la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. En diciembre, el gobierno mexicano presentó la propuesta de presupuesto para 2019. A pesar de que el texto habla en superávit primario del 1% del PIB, hay un alto nivel de preocupación porque durante la campaña hubo propuestas de expansión del gasto, sin dejar claro de donde saldrán los recursos. “Reducir los salarios del sector público y la burocracia gubernamental y combatir la corrupción no parece suficiente para una economía del 2% del PIB como están previendo. Los planes son poco realistas “, dice Sousa.

Argentina, tercera mayor economía de la región, continuará en recesión en 2019. Se espera una caída de la inflación, de alrededor del 50% al 25%, y un crecimiento de las exportaciones con la recuperación del sector agrícola. Pero los gastos de los consumidores sólo deben recuperarse en el último trimestre. Sousa recuerda que el programa del FMI cubre las necesidades de financiamiento del país hasta 2019, pero a partir de 2020 el escenario es incierto. “Si Cristina Kirchner derrota a Macri u otro candidato de su partido, ese ajuste para que Argentina se convierta en un país más normal será revertido, y los mercados entrarán en pánico”, dice Sousa.

Bolivia también tendrá elecciones en octubre de este año. El presidente Evo Morales intenta un cuarto mandato y tiene como principal rival al ex presidente Carlos Mesa (2003-2005), un centrista. En el ámbito económico, Bolivia ha ido en contra de sus vecinos y mantenido crecimiento acelerado incluso después del fin del boom de las commodities. En 2019, el país debe crecer un 4,2%. Pero los economistas advierte que el problema actual de Bolivia son los déficits mellizos-fiscales (7,5% del PIB) y de cuenta corriente (5,3%) – y que el próximo presidente tendrá que hacer un ajuste fiscal y cambiaria. Sousa dice que la moneda está sobrevalorada. Desde 2011, la cotización es de 6,9 ​​bolivianos por dólar, cuando el “ideal” sería de 10 bolivianos por dólar, dice. “

Hoy, la economía boliviana está maquillada”, afirma Roberto Laserna, del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social. “Quien asumirá en 2020 tendrá que ajustar el tipo de cambio o dejar que el mercado la ajuste. Si el gobierno persiste en aumentar los gastos recurriendo al aumento de la deuda, la presión sobre el tipo de cambio será mayor, lo que indica un futuro más difícil.

Para Colombia, este año deberá ser de recuperación. El país puede crecer más del 3% por primera vez desde 2014. Este impulso se daría, según Oxford Economics, por inversiones en infraestructura y recortes graduales en los impuestos para las empresas. Perú, a su vez, deberá ser uno de los pocos países con crecimiento en la casa del 4,1% este año, gracias a la mejora en la confianza de inversores y empresarios y expectativa de políticas pro-mercado impulsadas por el presidente Martín Vizcarra.

Paraguay, que ha sido uno de los países que más crecen en la región, debe tener leve desaceleración este año. La expansión económica del país dependerá del crecimiento de Argentina y Brasil, sus principales socios comerciales. La perspectiva es que la economía del país crezca el 4,1%. Chile, después de un crecimiento estimado en el 3,9% para 2018, debe desacelerarse al 3,4% en 2019. Pero la probable aprobación de la reforma tributaria, que reduce la carga de las empresas, debe impulsar inversiones, prevé Almanas Stanapedis, de la FocusEconomics.

Las perspectivas más sombrías para este año son para Ecuador y Venezuela.

A pesar de haber reducido el déficit presupuestario, del 4,5% en 2017 al 3% en 2018, Ecuador corre el riesgo de tener que pedir ayuda al FMI a principios de año, según afirman economistas. Para Sousa, el país necesita 8.000 millones de dólares para sus necesidades de financiamiento en 2019 y sólo conseguirá evitar tener que recurrir al FMI si China presta más que los 1.600 millones de dólares solicitados por el gobierno del presidente Lenín Moreno o si el precio del barril de petróleo se recupere. Para ello, el barril del Brent tendría que llegar a 70, pero la previsión es que el precio promedio sea de 63 dólares en 2019. Este año, Ecuador debe crecer el 0,7%, prevé el FMI.

Venezuela tendrá el sexto año seguido de la recesión en 2019, con previsión de contracción del 5% del PIB, dice el FMI, tras una caída del PIB estimada en un 18% en 2018. Según Ramos, la producción de petróleo, que representa el 98% las exportaciones del país, deberá caer de la media de 1,4 millones de barriles / día en 2018 para un poco por encima de los 800 mil barriles / día. “El acentuado declive de la producción de petróleo limita la capacidad del país de beneficiarse de eventuales alzas de los precios internacionales”, dice. Este escenario, observa un economista que acompaña la situación de Venezuela y prefiere no identificarse, indica un camino complicado para el proceso de negociación de la deuda externa venezolana, lo que representa una amenaza a los tenedores de bonos soberanos y de la petrolera estatal PDVSA.

En general, 2019 traerá un escenario externo no muy favorable para la región, dice José Ocampo, de la Universidad de Columbia. “La tasa de interés de EEUU subirá, y los precios de commodities caerán.”

Con información de Valor Econômico