Tetaz: Dólar estable recompone expectativas

La confirmación sobre el “stand by” del Fondo, eclipsó el dato más importante para la economía en el corto plazo, con impacto en las chances electorales del oficialismo.

Por Martin Tetaz

En efecto el jueves la gente de la Universidad Di Tella publicó el resultado de su encuesta mensual de confianza del consumidor, sobre una base de 1200 casos, representativa de todo el país. El estudio es importante porque este indicador anticipa no solo el ciclo de la economía real (sobre todo con el consumo de durables), sino que también correlaciona con el apoyo electoral al oficialismo.

La novedad fue que las expectativas mejoraron un 0,6% respecto a agosto, pero el resultado esconde el hecho de que aquel numero promediaba la sensación térmica de la calle en las semanas previa y posterior a las PASO. Cuando se analizaba por separado el resultado del campo de agosto, en la semana anterior a las elecciones el índice de la UTDT arrojaba 48,68 puntos, pero inmediatamente después de la elección la confianza había caído a 38,04.

Entonces si bien la medición de septiembre dio 42,1 por lo que la diferencia con el promedio ponderado de agosto es de 0,6%, la mejora desde el 12A es mucho mas significativa (4 puntos) y demuestra que la estabilidad del dólar empezó a recomponer expectativas.

Así y todo, el indicador está dos puntos por debajo del número de julio, de modo que, aunque la sensación termina esta mejorando, la calle todavía no se recuperó por completo del shock de las PASO.

Por supuesto, el congleamiento de los desembolsos del FMI fue la peor noticia de la semana, aunque era previsible, sobre todo luego del fulminante documento del Frente de Todos en el que habían acusado al organismo de ser co-responsable de la crisis argentina, anticipando que habría una renegociación sobre las condiciones del acuerdo.

Las estimaciones de los distintos analistas coinciden en que los recursos de Hacienda quedan cortos por una magnitud de entre 1.200 y 1.700 millones de dólares si no se produce el desembolso de 5.400 millones antes de diciembre. El rango tiene que ver con que el tamaño del agujero fiscal depende de los recursos de diciembre, que es el mes más deficitario del año.

En cualquier escenario, lo mas probable es que si no cuenta con el dinero, el gobierno cumpla con sus compromisos del ultimo mes del año emitiendo, puesto que se trata de obligaciones que en su mayor parte están en pesos. El impacto inflacionario sería despreciable porque se trata de un mes en el que por razones estacionales la demanda de dinero suele ser un 7% más alta, que sería casualmente el crecimiento de la Base Monetaria en ese contexto. Así, el oficialismo patearía la pelota a febrero, cuando vuelve a caer la demanda de dinero y se notaría en la calle ese excedente.

Para entonces estará más clara la estrategia monetaria del nuevo gobierno y veremos si ese sobrante de dinero acaba siendo esterilizado, contenido en mayores encajes, o produce un endurecimiento en las condiciones del cepo.

El programa financiero para 2020 está menos claro, porque existe deuda de corto plazo reperfilada (LETES y LECAPS) por unos 14.000 millones de dólares, más 11.000 millones de compromisos con privados, más 9.000 millones intra sector público. Asumiendo que la deuda con el propio Estado se rollea y que el mercado doméstico financia los nuevos vencimientos de letras de corto plazo, quedan 11.000 millones que estarían casi por completo cubiertos con los desembolsos restantes del FMI, pero claro, ello requiere un rápido acuerdo con el organismo. Si la negociación con el fondo no llega a buen puerto, o si hay reluctancia de los ahorristas locales a financiar al fisco, esos 11.000 millones deberán lograrse con una mezcla de mayor ajuste fiscal y/o emisión. Como los límites (político e inflacionario) para ambas cosas son acotados, la suerte del próximo gobierno depende de que efectivamente acuerde con el Fondo en los primeros meses de gobierno y re perfile con privados en los meses siguientes, cuando el fisco todavía está superavitario, porque paga salarios viejos con ingresos nuevos.

Como ya habíamos anticipado desde este espacio, el eventual gobierno de Alberto Fernandez buscará una solución a la uruguaya, lo que implica un canje voluntario de la deuda que vence en el corto plazo, por un menú de papeles más largos, con el mismo interés o más cortos con menor interés. En el medio, está la posibilidad de que aparezcan opciones de madurez mas corta, que prometan respetar los plazos originales, pero sujeto a alguna quita, como así también la chance de que se ofrezcan instrumentos con un premio extra por crecimiento, o alguna variante de ese estilo.
A mi juicio no es posible seducir a los acreedores a que acepten un canje argumentando problemas de liquidez, si al mismo tiempo se aumenta discrecionalmente el gasto, lo cual implica que el gobierno debería mostrarse particularmente austero en los primeros meses, al menos hasta que consiga un acuerdo.

La estabilidad transitoria del dólar y la consecuente recomposición de expectativas nos permite mirar un poco más allá de la coyuntura inmediata, pero en argentina, de todos modos, el 2020 sigue siendo un futuro lejano