Tayikistán, el destino de viajeros audaces

La mayor parte de los viajeros no sabrían localizar Tayikistán en un mapa. Menos aún identificar su capital o explicar cómo se llega hasta este país de exótico nombre y ubicado en el centro de Asia, rodeado de las montañas más altas del planeta.

A cambio, aguarda un destino maravilloso para amantes de la escalada y los paisajes de montaña, de la naturaleza en estado casi puro y de quienes buscan el contacto con comunidades locales con poca relación con la cultura occidental.

El puente de Jizeu

El río Bartang discurre por otro de los valles del Pamir, el de Jizeu, en el que apenas nos cruzaremos con otro vehículo. Inhóspito y evocador, la nota verde la ponen pequeñas llanuras fértiles que salpican este paisaje entre áridas pareces de roca. Hay pequeños pueblos encantadores como Basid, con sus santuarios, sus bosques y buenas propuestas de excursionismo, en medio de un idílico paisaje en torno a lagos estacionales, rodeados de tupidos árboles.

El ambiente es intemporal y hay un aliciente extra: una visita a la aldea tradicional de Jizeu, al que no llega carretera alguna. El camino de acceso al pueblo cruza un tambaleante puente colgante sobre el impetuoso río. Un artilugio de madera, parecido a la garita de un centinela y abandonado en la orilla, era el antiguo bote para cruzar el río, hoy ya en desuso.

Iskander Kul, un lago instagramer

Cerca de los montes Fann, el fotogénico lago de Islander Kul es el lugar donde descansa el presidente tayiko. A 2.195 metros de altura, este lago de montaña ofrece unas aguas color azul ópalo que a plena luz del sol parecen casi tropicales. Pero es un engaño: incluso en verano el agua está helada. El paisaje del cañón que lleva hasta el lago es espectacular, y una carretera de circundante ofrece vistas asombrosas.

Los lagos Alaudin ofrecen también un lugar maravilloso para acampar, una posible base para pasear por el corazón de los Fann. Rodeado por montañas de más de 5.000 metros de altura, una de las excursiones más populares es la del lago Mutnye. Y por último están los Haft-Kul (los siete lagos), una espectacular cadena de lagunas que se suceden durante 20 kilómetros en el extremo occidental de los montes Fann: cada lago es de una tonalidad, desde el celeste intenso al turquesa claro, pasando por el aguamarina.