Sri Lanka, después del atentado, tiene menor riesgo país que Argentina

El aumento de la volatilidad de los mercados financieros se encuentra asociada a la pérdida de confianza de los inversores en la capacidad de pago de su deuda

  • El autor es Presidente del Centro Latinoamericano de Inversiones

El pasado 21 de abril, durante el Domingo de Pascua, se registraron en Sri Lanka nueve explosiones en tres iglesias y cuatro hoteles, entre otros lugares, que dejaron alrededor de 250 muertos, en la peor jornada de violencia desde el fin de la devastadora guerra civil hace más de una década. Sin embargo, además de la gran pérdida de vidas humanas, que puede constituir un daño social irreparable, los inversores temen que los ataques puedan causar una debacle financiera. Esto se debe, a que consideran que el conflicto étnico-religioso sigue siendo la principal amenaza para la estabilidad y las perspectivas de crecimiento de este país, que cuenta con un sistema político fracturado, amplio déficit fiscal y una elevada deuda pública, alrededor del 80% del producto bruto interno (PBI).

En otras palabras, Sri Lanka necesita un flujo constante de divisas para mantener los pagos de su deuda externa, pero las principales fuentes de divisas extranjeras del país se encuentran en estado critico. Sin ir más lejos, la tercera fuente de divisas extranejeras del proviene de la actividad turística, un sector que resintió el impacto, inmediato y directo, del atentado.

A nivel interno, la incertidumbre también radica en el proceso electoral que deberá enfrentar el país en 2020 con el posible reflejo de las tensiones sociales en los comicios, de una sociedad, claramente, fragmentada.

A nivel externo, el aumento de la volatilidad de los mercados financieros se encuentra asociada a la pérdida de confianza de los inversores en la capacidad de pago de su deuda.

Los riesgos para las perspectivas económica de Sri Lanka, como hemos mencionado, derivan de cuestiones internas-externas y son elevados. Sin embargo, en lo que respecta a Argentina, el Gobierno, y algunos economistas, se excusan que nuestro aumento del Riesgo País se debe a la incertidumbre electoral. Lo que nos lleva a preguntarnos por qué Sri Lanka, después del atentado y frente a una posible guerra civil, posee menor Riesgo País que la Argentina. Antes de sostener alguna hipótesis, la respuesta requiere de una obligada disgregación entre la coyuntura y la estructura.

El Riesgo País, técnicamente, es cuanto más rinde un bono soberano de cualquier país con respecto a la curva soberana de bonos de Estados Unidos. En otras palabras, cuanto más exige un inversor por prestar su dinero a un país por sobre los bonos norteamericanos. Y esta exigencia, no esta condicionada a quién asuma en el gobierno sino a los datos duros.

Sri Lanka cuenta con fuertes atractivos para la inversión extranjera y es actualmente una de las economías más competitivas en la región del sur de Asia. Su crecimiento económico en los últimos 10 años —luego del fin de la guerra civil— se situa por encima del 3% con una inflación anual de un dígito.

En el caso de Argentina, los resultados económicos se encuentran a la vista. Según los últimos datos del INDEC, la caída del PBI en 2018 alcanzó una variación de -2,5% respecto al nivel de actividad de 2017. Así, el año pasado pasó a representar el quinto año recesivo de la última década en Argentina, un récord que pocos países del mundo comparten. Adicionalmente, el Indice de Precio al Consumidor (IPC) de marzo se ubicó por encima de los pronósticos en +4,7%, +11,8% en lo que va del año y +54,7% en los últimos 12 meses. Para controlar la inflación, sin éxito, la política monetaria la tasa de interés del Banco Central asciende los 71.86%.

El principal problema de Argentina no es coyuntural. Y esto, provoca elevadas necesidades de financiamiento del sector público, que generan dudas sobre el pago de vencimiento de deuda en 2020-2024, estimado en USD 150.000 millones (ITE-FGA).

Por supuesto que el proceso electoral añade el riesgo de un posible cambio nuevamente del modelo económico, algo que en Sri Lanka es una política de estado, y por ende, el impacto macroeconómico del atentado no se considera relevante. Sin embargo, Argentina, bajo este panorama financiero, y en medio de una actividad económica que no logra recuperarse, deberá enfrentar los problemas estrcuturales y de endeudamiento, gane quien gane.