Qué pasará con el dólar, los bonos y el riesgo país este mes

Se empieza a ver un escenario propicio para el carry trade: “Cada vez queda más claro que el Central está mejor ahora para poder estabilizar al dólar, pero es importante que puedan hacerlo sin usar las reservas”, dicen en las mesas.

Por Juan Bergelín

El último volantazo que realizó el Banco Central en su esquema de política monetaria tiene a priori un efecto puntual sobre el mercado de cambios y otro sobre el de renta fija.

El visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI) para utilizar las reservas en caso de un salto del dólar llevó calma en el ámbito cambiario, pero a la vez genera dudas respecto a la capacidad de pago que tendrá para afrontar los vencimientos de deuda.

“Los mercados están expectantes aún”, explica Federico Broggi, analista de Invertir en Bolsa, después de transitar dos ruedas de calma en la City, pero con una sensación de extrema cautela entre los inversores. Para el analista, la medida que el Comité de Política Monetaria del BCRA (COPOM) aprobó el lunes antes de que abran los mercados generó dos efectos contrapuestos.

Por un lado, asegura, “la estabilidad del tipo de cambio ayuda a morigerar la inflación, aumentan las posibilidades de Mauricio Macri de ser reelecto (caen las de Cristina Fernández), se reduce el riesgo político y entonces, la deuda (ceteris paribus contexto internacional) mejoraría”. Del otro lado, agrega, si el Central logra frenar al tipo de cambio pero gasta muchas reservas, “se estaría deshaciendo de dólares necesarios para pagar la deuda, afectando la sostenibilidad de la misma”.

En síntesis, explica Broggi, la clave estará en si el BCRA logra detener la escalada del tipo de cambio utilizando la menor cantidad de dólares posibles. “Es muy pronto para ver una mejora sustancial de la deuda solo con la noticia del nuevo esquema y sin saber cómo se desarrolla”, sentencia. Los cambios que autorizó el FMI llegaron en una semana clave, ya que en los bancos estaban preparados para afrontar una mayor demanda, primero por la clásica cobertura de fin de mes que hacen las empresas y luego por el efecto de los pequeños ahorristas, cuando empiecen a dolarizar parte de su salario.

“Nosotros vendemos entre 2 y 2,5 millones de dólares por día entre los minoristas y por ahora no se recalentó. El tema va a ser cuando cobren los sueldos”, se adelantaba el gerente financiero de un banco local. 

En otro banco local, con fuerte presencia en el mercado minorista, destacaron que en los últimos días hubo un aumento de la demanda, “aunque en niveles mucho más bajos que en mayo 2018”. La mayor cantidad de operaciones de los minoristas, según destacaron, se están haciendo por medios digitales, por donde se concentra entre el 70% y el 80% de las compras.

Esta mayor demanda, de todos modos, no tiene la suficiente fuerza para generar una corrida, y menos aún ahora que los grandes fondos y bancos de inversión ya no apuestan en contra del peso. En su último informe, de hecho, JP Morgan sostiene que prevén más estabilidad para el peso y recomiendan vender contratos de NDF a un año (Non Delivery Forwards, que son futuros que se operan en Nueva York) y apostar por el carry trade, ya que la tasa en moneda local más que compensaría una eventual pérdida del dólar. En ese sentido, y con el BCRA dispuesto a todo para contener el tipo de cambio, en algunos bancos locales ya empezaron a ver un escenario propicio para el carry trade.

“Los bonos en pesos, que no tenían compradores, empezaron a tener BID (ofertas de compra) después de la noticia. Muestra que se va armando mercado”, aseguran en la mesa de dinero de una entidad que opera activa en títulos públicos. Pero si bien esta medida del Central puede aportarle atractivo a los bonos en pesos, no escapan al temor de los inversores a que el uso de las reservas deteriore la capacidad de pago del Gobierno.

“Cada vez queda más claro que el Central está mejor ahora para poder estabilizar al dólar, pero es importante que puedan hacerlo sin usar las reservas”, explica un experimentado trader.

Este temor es lo que también marcará el pulso de los bonos en dólares y su reflejo en el índice riesgo país, que la semana pasada superó los 1.000 puntos y ahora se ubica apenas por debajo de esa cifra. Además, tanto en el mercado de cambios como en el de renta fija, el Central cuenta con dos aliados que en los últimos días se mostraron activos para defender la divisa y ponerle un piso al precio de los bonos.

Uno fue el Banco Nación, que tanto el lunes como el martes habría salido a vender divisas al mercado, dando la señal de que está preparado para salir a sostener al tipo de cambio junto al BCRA. El otro fue la Anses, que a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) estuvo comprando bonos en pesos, en su mayoría del tramo corto y medio de la curva, y que también seguiría con esa estrategia en caso de que la situación lo requiera.

En paralelo, el Central no aflojó con su ajuste monetario y llevó la tasa al 73,93%, un nuevo máximo de la era Sandleris, con lo cual no sólo busca desalentar la dolarización con un rendimiento cada vez más elevado en la moneda local sino que sigue absorbiendo pesos del mercado.

En síntesis, se espera un dólar mucho más estable que la semana pasada, y hasta con una leve tendencia a la baja si es que comienza a revivir las operaciones de carry trade. En bonos, más allá de alguna suba puntual por efecto de la bicicleta financiera, prevén extrema cautela entre los inversores, mientras buscarán señales políticas que logren despejar la incertidumbre del escenario electoral.

“Si con la amenaza que tienen para vender, logran generar tranquilidad es el escenario en el cual el riego país mejorará; si tienen que utilizar dólares así se activa el efecto “manta corta”, en el cual empieza a haber menos dólares para pagar deuda”, resume un analista desde la city porteña.