Plazos Fijos, una opción de inversión conservadora, pero atractiva

Las medidas Banco Central y la coyuntura económica dieron nuevo impulso a un instrumento clásico de ahorro: el plazo fijo en pesos. La mejora en las tasas de interés que impulsó el presidente del BCRA, Miguel Ángel Pesce, sumada a la estabilidad transitoria de la inflación, la cuarentena y las restricciones de acceso a la compra de dólares en el mercado oficial, hicieron que individuos y empresas se volcaran a esta herramienta, que el mes pasado creció un 12% en términos nominales.

De acuerdo con los datos del BCRA, en junio los depósitos en plazo fijo en modalidad tradicional por parte de privados crecieron en $193.788 millones, y así el total subió por encima de los $1,79 billones.

Ese incremento superó a la tasa de inflación del mes, que los analistas privados estiman por debajo del 2%, y se dio a partir de un incremento en el rendimiento de estos instrumentos, que pasaron del 26,5% anual al 29,5% anual, por una disposición del BCRA. Esa decisión del organismo acompañó el endurecimiento del cepo cambiario y apuntó a frenar la dolarización para quitar presión a la brecha cambiaria que crecía en mayo. Así, el BCRA dispuso que los bancos deben pagarle a sus clientes al menos el 78% de la tasa de interés de referencia, definida por el rendimiento de las Leliq que reciben los bancos, hoy en el 38%.

Limitada la compra de dólares a US$200 mensuales, con la restricción de acceso por 90 días a las otras cotizaciones legales y libres de la divisa (como el dólar MEP o el contado con liqui), y la actividad económica restringida por la cuarentena, el ahorrista individual encuentra en los plazos fijos en pesos un refugio para intentar no perder.

A su vez, con la evolución de los precios en los últimos meses contribuyó a este nuevo escenario. Con la inflación por debajo del 2% por el combo coyuntural de recesión que frena la actividad y anestesia la puja distributiva, controles de precios y congelamiento de transporte y servicios públicos, los plazos fijos tienen un rendimiento real positivo. “Los minoristas estaban en el 1,6% y subieron rápidamente al 2,3% mensual. Así, le ganás a la inflación. Perdés con el tipo de cambio, que el mes pasado subió 2,7%, pero como no podés comprar más que US$200 al mes, muchos optan por el plazo fijo”, explica Juan Ignacio Paolicchi, economista de Eco Go.

La cuarentena, a su vez, genera restricciones operativas a otros mecanismos de ahorro al que recurren los argentinos, como el dólar blue. Con la movilidad restringida, también se dificulta el acceso al mercado paralelo ilegal del dólar, con los cueveros limitados a operaciones vía delivery o remis.

“En el corto plazo, mientras sigan las restricciones y la inflación se mantenga adormecida, es una opción de inversión conservadora, pero atractiva. También crecen los plazos fijos mayoristas, porque es una alternativa con la que las empresas protegen su capital de trabajo en el corto plazo”, agrega el analista.

El crecimiento en los plazos fijos en pesos, en tanto, acompaña la suba de otra montaña. Se trata del stock de pases pasivos y Leliq, instrumentos que los bancos colocan en el Banco Central, con los pesos que reciben de sus clientes. Con interés del 41,8% y el 38%, respectivamente, ya superan los $2,4 billones y encienden luces amarillas sobre su sustentabilidad en el mediano plazo.

El mismo escenario impactó negativamente en otro instrumento que en los meses anteriores había crecido impulsada por las mayores expectativas de inflación: los plazos fijos ajustados por UVA. Con una suba de precios menor a la esperada en los últimos meses, y que se proyecta por debajo del 2% en el corto plazo, esta herramienta -rinde la variación de precios más un interés- pierde su principal atractivo.

Esto se reflejó en junio, con una baja del 11% en términos nominales de los montos que los ahorristas destinaron a este instrumento, muchos de los cuales migraron a la modalidad tradicional. Según datos del BCRA, los plazos fijos ajustados en UVA perdieron $5616 millones y su stock al fin del mes pasado cayó a $41.112 millones.

Fuente: La Nación