«Más paros que leyes»: el Gobierno desestimó el impacto del paro de la CGT, pero sigue la preocupación en terreno parlamentario

«Más paros que leyes»: el Gobierno desestimó el impacto del paro de la CGT, pero sigue la preocupación en terreno parlamentario

«Este Gobierno tuvo más paros que leyes hasta ahora«, afirmó este jueves el vocero presidencial Manuel Adorni en su conferencia de prensa habitual, cuando la medida de fuerza de la CGT ya había comenzado. Aunque ‐apuntalado por la falta de transporte público‐ el paro se hizo sentir, no se percibió clima de euforia en la central gremial, ni mucho menos el Ejecutivo pareció demasiado conmovido por la acción gremial. La preocupación del oficialismo sí se mantiene, en cambio, en el Congreso, donde el debate de la Ley Ómnibus entró formalmente en cuarto intermedio y el paquete fiscal recibe cada vez más cuestionamientos de opositores y aliados.

En la histórica sede de la calle Azopardo al 800, uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, acompañado por los principales referentes sindicales del país, hizo un balance del alcance del paro general llevado a cabo en todas las provincias. “La contundencia demuestra que el Gobierno tiene que tomar nota de lo que significa esta expresión de los trabajadores para reconfigurar su política de ajuste, que nos está llevando a un extremo”, afirmó.

Luego, el representante de los estatales de UPCN, Andrés Rodríguez, pronosticó que continuarán las protestas gremiales contra el Gobierno. «Si no hay cambios, seguiremos con las medidas de fuerza«, advirtió. Entre internas históricas y presiones de los sectores más duros, la CGT evalúa por estas horas una movilización para la semana del 25 de mayo, en la que el Gobierno podría intentar aprobar en el Senado tanto la Ley de Bases -que incluye una reforma laboral- como el paquete fiscal -que incluye una reversión del impuesto a las Ganancias-.

Funcionarios del gobierno nacional, figuras del oficialismo y los partidos aliados como el PRO cuestionaron el paro, lo catalogaron como un «fracaso» y desestimaron su nivel de acatamiento, el cual limitaron a un efecto de la «extorsión» de los gremialistas y a la falta de transporte urbano para quienes tenían intención de ir a trabajar. Pero sobre todo el Ejecutivo rechazó cualquier posibilidad de que la medida sindical pueda modificar de alguna forma el rumbo político y económico de la gestión nacional.

Los ojos del Gobierno están puestos por ahora en lo que sucede en el Congreso. El Senado entró en cuarto intermedio hasta el lunes de la próxima semana y, como se preveía, quedó postergada la firma de los dictámenes para llevar la Ley de Bases y el paquete fiscal al recinto. La Libertad Avanza aceptó la nota enviada por el kirchnerismo en la que pidió la inclusión de nuevos expositores y recibió claros cuestionamientos de bloques aliados que dejaron entrever su intención de realizar numerosos cambios en capítulos clave como el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), Ganancias, el nuevo blanqueo de capitales, la moratoria, reforma laboral, entre otros.

Mientras el paro se desarrollaba y sectores de la oposición criticaban puntos de los paquetes de reformas, el ministro del Interior, Guillermo Francos, que negocia apoyo parlamentario con los mandatarios provinciales -de fuerte peso en el Senado-, mantuvo una hermética reunión con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, y el de Salta, Gustavo Sáenz. El nuevo escenario patea la discusión en el recinto para el 23 de mayo, a solo dos días de la potencial firma del pacto político convocado por el presidente Javier Milei a concretar en la provincia de Córdoba. Pero si hay cambios, los proyectos deberán necesariamente volver a Diputados para poder convertirse en ley, algo que difícilmente suceda antes de fin de mes.