Los tomadores de préstamos UVA le prenden velas a una baja en la inflación

Los créditos UVA entraron al mercado como una opción para resolver el financiamiento de particulares a mediano y largo plazo, en especial los destinados a la compra de viviendas.

El furor inicial desde su puesta en marcha en 2016 y una demanda siempre creciente e insatisfecha para el segmento de la población que busca tener su primer techo propio generó un ingreso masivo de ahorristas a tomar este tipo de préstamos.

Pero como estos préstamos atan las cuotas y el capital a la evolución de la inflación -más un porcentual que define cada banco- el fuerte incremento del costo de vida, que se aceleró muy fuerte desde mayo del año pasado (ver gráfico) dinamitó las proyecciones más optimistas y transformó el sueño de los deudores en pesadilla.

Los hipotecados UVA fueron – y son – los que tomaron más espacio público y mediático en los reclamos para amortiguar las subas del valor de las cuotas y el incremento del capital de sus préstamos.

afectados a veces con montos más chicos pero no con menos problemas están los ahorristas que tomaron créditos UVA personales o prendarios para otros destinos, como por ejemplo comprar un vehículo, pagar una deuda, hacer un arreglo en la casa, pagarle la fiesta de 15 a su hija o hasta el extremo de los que se endeudaron por esta vía dos veces: por un hipotecario y para pagar los gastos que generaba la escrituración, porque no llegaban con un solo préstamo.

Estos créditos se lanzaron en 2016 y entre ese año y 2018 -aunque las cifras del mercado son escasas- se estima que se otorgaron al menos unos 115.000 hipotecarios, y que otros 300.000 tomaron UVAs personales. El valor del UVA se ajusta por inflación. En los últimos tres años, a un promedio del 40% anual, en la mayoría de los casos la recomposición salarial de los asalariados que pidieron un crédito perdió por 15 o 20 puntos anuales. Solo el año pasado hubo casi 50% de inflación y el que acordó una pauta salarial del 30% dejó en el camino 20 puntos.

A fines de mayo de este año el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un minucioso informe en el que refleja que “la cuota de un préstamo UVA de 1.031.800 pesos otorgado en abril de 2016 tuvo un incremento del 154 por ciento a mayo 2019”.

En ese ejemplo, la cuota inicial de 6.153 pesos (mayo 2016) saltó a 15.212 pesos en mayo pasado, una diferencia de 9.059 pesos, “absolutamente alejada de una recomposición salarial en cualquier actividad económica”, sostiene el informe.

“El mayor aumento –dice el informe– se produce en el último año, pasando la cuota de 9.870 pesos en mayo de 2018 a los mencionados 15.212 pesos en mayo de 2019. Una suba de 5.342 pesos de la cuota en apenas un año, lo cual representa un 55 por ciento de incremento”.

El CEPA apeló a distintas variables para ejemplificar la dimensión de lo que calificó como “un fracaso” en materia de alternativas de acceso a la vivienda. La Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) pasó de los $14,05 cuando se lanzó en abril de 2016 a los $33,97 en mayo pasado, es decir, acumuló un incremento de más de 140%.

El Día, La Plata