Los robots controlan el mercado y disparan órdenes de compra

Lo que sucedió este jueves antes de la apertura de Wall Street puede considerarse una simple anécdota o quizá la enésima evidencia de la rebelión de las máquinas en los mercados financieros. A las 14.30 horas exactas en España, los futuros que cotizan sobre el S&P 500 repuntaron repentinamente un 0,5% en un solo minuto -ver gráfico- y en contra de la tendencia bajista de los últimos días. La súbita escalada coincidió con la publicación de los datos de inflación del mes de septiembre en Estados Unidos porque estos, al estar por debajo de las previsiones, dispararon los órdenes de compra de los algoritmos que operan de forma automática según el comportamiento de distintas variables -según distintas firmas de inversión entre el 60% y el 70% de las órdenes de compra o venta son decididas por robots en Estados Unidos-.

¿Por qué las máquinas se lanzaron a comprar? La cifra del IPC subyacente -la que vigila la Reserva Federal (Fed)- salió una décima peor de lo esperado tanto en la variación mensual como en la anual. Este dato se interpreta como un desincentivo para que la Fed incremente el ritmo de subida de los tipos de interés, lo que implica una menor presión alcista sobre la rentabilidad que ofrecen los bonos estadounidenses, que hoy por hoy son el principal foco de incertidumbre de las bolsas, al estar cerca de niveles que invitan a trasvasar dinero del activo de más riesgo a la conocida como renta fija, por su mayor estabilidad -la deuda a 10 años superó tocó el pasado viernes el 3,24%-.

El impulso alcista propiciado por los algoritmos no sirvió para enderezar la sesión de este jueves, en la que desde la apertura volvieron a imponerse las ventas ante los diferentes riesgos que amenazan a la economía mundial. Pero, eso sí, este sorprendente movimiento dejó entrever el peso específico de estos robots o gestores automatizados en el mercado y su funcionamiento, al demostrar que reaccionan según distintas variables como el IPC, o como la volatilidad, la cual desencadena órdenes de ventas cuando repunta.

Estos algoritmos, conocidos como quant y robo advisors, son implementados por las gestoras para construir productos 100% automáticos o para hacer más eficientes sus procesos de inversión, ya que sirven para diseñar las estrategias de los fondos según análisis cuantitativos. El principal problema de que cada vez más decisiones sean tomadas por estos robots, según han advertido ya numerosas voces, es que incrementan la violencia de los movimientos y alimentan la volatilidad.

El Economista, España