Bancos tienen 6 meses para implementar cheques electrónicos

El cheque tradicional tiene los días contados. En línea con el avance de las tecnologías, y después de permitir la operatoria online de cheques en papel, el Banco Central abrió el juego para el desembarco del cheque electrónico. En rigor, a través de la Comunicación A 6578 aprobado la semana pasada, el directorio delineó la primera reglamentación y puso un plazo límite de 180 días para que todos los bancos acepten depositar este instrumento.

Durante estos seis meses, según el punto 4 de la normativa, la letra chica se definirá en el ámbito de la Comisión Interbancaria de Medios de Pago (Cimpra), una mesa que componen funcionarios del BCRA, del Nación, del Ciudad, las cuatro cámaras bancarias (ABA, Adeba, Abappra y ABE), representantes de las cámaras compensadoras y de las redes de cajeros automáticos. De ese debate surgirá la plataforma para que por lo menos todos los bancos permitan a recibir cheques electrónicos, más allá de que ofrezca o no el producto a sus clientes.

El criterio general de la medida es que emule al cheque de papel, funcionando de la misma manera, aunque una de las principales diferencias es que podrá ser endosado ilimitadamente, cuando el cheque tradicional tiene un límite impuesto por el BCRA de dos endosos.

Entre los beneficios que promete este nuevo instrumento es que reducirá en gran medida la exposición al riesgo de la entidad. De hecho, cada vez que un cheque electrónico sea endosado quedará un registro en el banco, que podrá ver en el acto en manos de quién está el cheque y cuánta plata tiene el emisor a medida que va sumando endosos. También les permitirá al banco ir monitoreando si surgen fuertes diferencias entre el saldo de la cuente y el monto del cheque, algo que no ocurre con cheque tradicional, en donde el banco recién ve su exposición al riesgo cuando es depositado. Otro de los beneficios, muy ligado al anterior, es que reduce las posibilidades de fraude.

Asimismo, implica un abaratamiento de costos de imprenta para el banco -que en la teoría debería implicar un menor costo para el cliente- ya que el cheque, como muchos otros títulos valores, requiere de una impresión de alta seguridad.

Desde lo operativo, también reduciría los rechazos por cuestiones formales, como por ejemplo la poca legibilidad o errores ortográficos, que ocurren hoy en día y son menos probable con un cheque electrónico. Además, elimina trabas logísticas para las empresas y facilita la operatoria a distancia

La plataforma

En la city destacaban que Coelsa, una de las cámaras compensadoras, estaba muy interesada en generar esa primera plataforma aunque también puede surgir por otras vías. “El elemento clave es que se opere por el sistema de homebanking, pero nada dice que los bancos y las cámaras generen otro mecanismo”, explican en la city.

Hoy en día lo más similar a un cheque electrónico es su versión digital, que no es otra cosa que el tradicional instrumento escaneado, para poder operarlo de manera online. Los que dieron el puntapié inicial fueron el ICBC y los bancos del Grupo Petersen (San Juan y Santa Cruz) allá por el año 2012. Hoy también lo ofrecen el Industrial, el Santander y el Galicia, entre otros, y la mayoría sólo limita su operatoria entre los clientes corporativos.

En el ICBC, por ejemplo, alrededor de 400 clientes por mes operan con este producto y procesan aproximadamente 70.000 cheques mensuales, con un crecimiento interanual de entre el 20 y el 30%. “Creemos a que se debe no al incremento de la utilización del cheque, sino al incremento en la cantidad de clientes”, señalaron en la entidad, que destacaron que el producto les permitió tener una mayor dispersión geográfica sin la necesidad de tener sucursales.

Quedan seis meses para definir la letra chica y en donde seguramente el BCRA deba enfrentar algún escollo. Pasó cuando eliminó los resúmenes en papel y se encontró con el rechazo de los trabajadores del correo -con Camioneros detrás-; también cuando fomentó el ingreso de las fintech y los bancos pidieron mayor control para los nuevos jugadores; y nada asegura que no pueda pasar ahora.