La volatilidad del mercado complica el financiamiento de grandes empresas

El nivel inesperado de volatilidad del mercado financiero empieza a tener efectos negativos en la actividad de las empresas locales.

Una de las primeras compañías en sentir el temblor es Molino Cañuelas, empresa líder en la elaboración de harinas y con 17 plantas en todo el país, que -ante la dificultad de salir a la bolsa- estructurará su deuda antes del vencimiento de un préstamo por u$s25 millones.

La alimentaria, dueña de las marcas 9 de Oro, Pureza, Cañuelas y Mamá Cocina, entre otras, contrató a Lazard para reorganizar sus elevados pasivos, mayormente dolarizados.

La compañía tenía previsto en noviembre del año pasado salir a cotizar en bolsa y utilizar ese dinero para cancelar las deudas, pero debió desistir de la operación a raíz de la elevada volatilidad que asola a los activos financieros argentinos desde diciembre.

Las sucesivas subas de la tasa de interés en Estados Unidos y una política monetaria internacional más restrictiva generaron una disminución en la liquidez disponible y volvieron a estropear los planes de Molino Cañuelas.

El cierre de los mercados para el país complica ahora la situación financiera de corto plazo de la empresa, que si bien en el último balance mostró una facturación anual de $27.784 millones, en el corto plazo debe afrontar “vencimientos financieros significativos”, según señaló la empresa y publicó hoy La Nación.

“Quisimos cotizar en las bolsas en dos oportunidades, pero el contexto internacional hizo que no se pudiera. Nuestra decisión es salir al mercado cuando estén dadas las condiciones, pero no creemos que eso sea posible en lo que resta del año ni tampoco en 2019”, indicó Juan Manuel González Capra, director de asuntos legales y corporativos de la compañía.

Ante ese panorama, según adelantó la agencia Bloomberg, Molino Cañuelas contrató a la firma Lazard para que la asesore en la operación que le permita negociar con sus principales acreedores, los bancos HSBC, Nación, Provincia y Galicia. En rigor, será para patear un desembolso de u$s25 millones contraído con el banco de inversión Natixis que debía afrontar el lunes.

La compañía, que pertenece a la familia Navilli, realizó varias inversiones en los últimos años. La más resonante fue la compra de los activos de la división de harina de trigo de Cargill Argentina, en junio de 2016.

“Queremos destacar que esta situación no afecta el normal desenvolvimiento de la empresa en relación con los empleados, proveedores y clientes, sin perjuicio de la coyuntura por la que está atravesando el mercado en los últimos 60 días”, señaló la empresa a través de un comunicado.