La suba de la inflación empuja los plazos fijos en UVAs

Los bancos empezaron a mejorar sus tasas. En el plazo mínimo de 90 días, entidades como Supervielle y BBVA Francés pagan un 6% de tasa, mientras que Nación, Santander Río, Itaú e Hipotecario ofrecen 5%. En el plazo de un año, Itaú y Nación coincidieron en una oferta más agresiva, del 10%.

Por Fernando Meaños

Las cifras de Indice de Precios al Consumidor (IPC) del primer trimestre del año impulsaron a los plazos fijos en UVA como una alternativa de inversión creciente, tanto a nivel mayorista como minorista.

Y tal vez el alza más fuerte todavía esté por venir. El índice UVA se construye en base al CER registrando la inflación pasada. Quienes hagan un depósito en UVAs a comienzos de abril recibirán el rendimiento calculado en base al IPC de 3,8% de febrero ya conocido y al 3% estimado para marzo por el REM del Banco Central.

Vistos por el mercado como una de las pocas opciones de inversión que garantizan que en ningún caso se pueda perder contra la inflación, el stock de depósitos en UVA duplicó hacia mediados de marzo el piso de $13.000 millones que había alcanzado a comienzos de febrero.

El disparador para este crecimiento se produjo el 14 de febrero con la difusión del IPC de enero, que alcanzó un 2,9%, por encima de lo pronosticado por la mayoría de los consultores.

Hasta esa fecha, el stock de plazos fijos en UVAs venía decreciendo, tal vez porque la tasa de los plazos fijos convencionales acompañaba con creces la caída de la tasa de referencia y no venía siendo lo suficientemente atractiva.

Los bancos empezaron a mejorar sus tasas

En el plazo mínimo de 90 días, entidades como Supervielle y BBVA Francés pagan un 6% de tasa, mientras que Nación, Santander Río, Itaú e Hipotecario ofrecen 5%.

En el plazo de un año, Itaú y Nación coincidieron en una oferta más agresiva, del 10%. Según cifras del Banco Central, la tasa promedio para 90 días pagada en febrero se ubicó en 5,8%, un punto por encima del mes anterior.

Asimismo, ahorrar en UVAs es una opción natural para aquellos que tomaron deuda con esta unidad de ajuste.

Si bien la crisis redujo con fuerza la colocación de nuevos préstamos en UVAs a partir del segundo semestre de 2018, existe en el sistema financiero un stock de créditos hipotecarios en UVAs de 138.000 millones, en su mayoría a plazos largos.

Los bancos tienen allí una masa de potenciales interesados en ahorrar en la misma “moneda” en la que deben repagar sus deudas durante 10 o 20 años.

Además de los $28.000 millones depositados en plazos fijos en UVAs del sector privado, existen otros $13.000 millones del sector público, destinados en su mayoría a planes de financiamiento hipotecario a través de diversos organismos estatales.

Si bien todavía los plazos fijos en UVAs representan una porción pequeña de los depósitos privados en pesos, que no alcanza el 3%, el mercado argentino ya experimentó masivamente el ahorro en moneda local ajustado por inflación.

Entre 2005 y 2006, los plazos fijos ajustados por CER llegaron a representar un 20% del stock de plazos fijos convencionales.

La manipulación de las cifras de inflación suministradas por el INDEC, como era esperable, hizo desaparecer el interés de los ahorristas y el instrumento cayó en desuso hasta la llegada de las UVAs.