La semana en pocas palabras

Los datos de evolución del PIB conocidos esta semana mostraron que la economía se expandió en el último trimestre del año pasado a un ritmo más acelerado del que inicialmente había adelantado el estimador mensual del INDEC, dando por resultado un crecimiento económico de 2,9% en 2017.
En paralelo, en el último cuarto de 2017, se observó también una nueva reducción en la tasa de desocupación, a partir de un importante aumento en los niveles de empleo. Asimismo, al compás del sostenido avance de la actividad agregada, que se mantiene al inicio del corriente año, los datos del balance comercial conocidos estos días reflejan un robusto incremento de las importaciones, observándose también una favorable evolución en los ingresos del fisco, que conjuntamente con el esfuerzo para moderar el gasto, permite mostrar, ya cerrado el primer bimestre, un cuadro positivo para las cuentas públicas.
En lo referido a la evolución del PIB, en el cuarto trimestre del año pasado la economía se expandió un 1% sin estacionalidad (s.e.) en relación al tercero (por arriba del 0,3% anticipado por el EMAE), marcando una aceleración respecto a los dos períodos previos (con alzas de 0,6% y 0,8%), en lo que fue su sexto trimestre consecutivo en ascenso.
En términos interanuales, la economía registró una expansión de 3,9% en el último cuarto de 2017, 1 punto porcentual mayor a la registrada en el promedio del año (2,9%). Este positivo comportamiento en el tramo final del año pasado dejó un “arrastre estadístico” de 1,2% para 2018, cercano a medio punto porcentual mayor al adelantado por el EMAE, algo que debería verse reflejado en una corrección al alza de las expectativas de crecimiento del mercado para el corriente año.
Con un fuerte avance del 20,7% interanual en el cuarto trimestre, la inversión se destacó a lo largo de todo 2017 como el componente más dinámico de la demanda agregada, con un incremento promedio de 11,3% (la tasa más elevada desde 2011), aportando 2,1 puntos al crecimiento del Producto Bruto. En el año, se destacó la inversión en maquinaria y equipo (+13,9%), donde pesaron fundamentalmente los equipos importados (algo que va en línea con el aumento que han venido evidenciando las importaciones de bienes de capital), junto con una suba importante en la inversión en construcción (+12,4%). El consumo privado también se expandió con fuerza, registrando una suba de 3,6% en el año (+4,8% en el último cuarto).
Por el lado de la oferta, la construcción y la intermediación financiera sobresalieron como los sectores más dinámicos. La construcción se incrementó 10,4%, destacándose como una de las actividades que más aportó a la recuperación del empleo, y también por su rol dinamizador de diversas ramas industriales.
Por su parte, la intermediación financiera creció 5,1%, a partir de un aporte destacado de las financiaciones para la vivienda, que ayudó a movilizar al sector inmobiliario (+3,2%). Con un crecimiento también por arriba del promedio de la economía, la actividad agropecuaria se expandió 3,9%, mientras que la industria en su conjunto avanzó un 2,8%, en torno a la media.
Este avance sostenido de la actividad económica se vio plasmado en una nueva reducción en la tasa de desempleo, que en el último cuarto de 2017 cayó al 7,2%, ubicándose 0,4 puntos porcentuales (p.p.) por debajo de un año atrás. La tasa de empleo llegó a representar al 43% de la población total, situándose 1,1 puntos arriba de sus niveles del mismo período de 2016, fruto de la creación de 433.000 puestos trabajo en el total de 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Asimismo, la baja del desempleo se dio en un marco de mayor incorporación de personas al mercado de trabajo, trepando la población económicamente activa al 46,4% (versus 45,3% de un año atrás).
Por otro lado, reflejo de un sostenido avance de la economía en el comienzo del corriente año, los datos del balance comercial continúan mostrando un crecimiento importante de las importaciones. Estas se incrementaron un 26,3% interanual en febrero, con alzas significativas en piezas y accesorios para bienes de capital (+39,8%) y en bienes intermedios (+35,4%), es decir, insumos industriales. Por otro lado, las exportaciones se incrementaron un 10,1%, manteniendo su aceleración respecto a la dinámica observada a lo largo de 2017 (+0,9%).
Se destacó el crecimiento en las exportaciones de material de transporte (+38,7%), a partir de mayores ventas a Brasil (+87%), un indicio favorable de lo que podría ser la evolución de las exportaciones industriales al país vecino durante 2018, algo que podría ayudar a compensar el efecto de la sequía sobre las ventas externas agrícolas.
Finalmente, el avance de la economía también se ve reflejado en los números fiscales, con un crecimiento sostenido de los ingresos, por arriba de la inflación. En febrero, estos se incrementaron 26,7%, a partir de un sólido avance de los tributos ligados al nivel de actividad, con el IVA aumentando un 46,3%. En paralelo, con una evolución más pausada del gasto primario, que creció sólo 18,4% (contrayéndose casi 6% en términos reales), el déficit primario se redujo 24,4% en relación a febrero de 2017.
Esto llevó el “rojo” acumulado en el primer bimestre a 0,1% del PIB, cómodamente por debajo de la meta indicativa trimestral de 0,6%, incluida en las previsiones oficiales de déficit primario para el año (3,2%). Este dato es clave para pensar en un segundo año consecutivo de disminución del desequilibrio de las cuentas públicas, quebrando la tendencia de deterioro e inestabilidad pasada de Argentina.
Fuente Banco Ciudad