ARG. Fitch baja la calificación

Mientras que Standar & Poors califica la deuda soberana argentina como “B+” y Moodys lo hace en una categoría “B2”, la agencia Fitch bajó su perspectiva para la calificación a negativa por la debilidad de la economía y un incierto panorama para la consolidación fiscal en los próximos años. Por otra parte la agencia ve que el BCRA enfrenta una prueba clave, a medida que el BCRA busque bajar las tasas sin aumentar las presiones en el mercado de divisas.

Las deudas “B” se consideran “inversiones de grado especulativo”, tienen capacidad de cumplir sus obligaciones financieras, pero condiciones adversas o volátiles inesperadas, pueden limitar su capacidad de pago.

“La intensa inestabilidad macroeconómica en 2018, marcada por una gran depreciación del peso, ha debilitado dramáticamente las perspectivas de crecimiento en el corto plazo”, expresa un comunicado de prensa de la agencia, emitido este miércoles, que anticipa una contracción de la actividad de un 2,7% este año y de un 1,7% el próximo.

Según Fitch, la inflación cerraría el 2018 en un 47% y se desaceleraría a un 27,5%en 2019. Sin embargo, la agencia mostró confianza en que las autoridades podrán cumplir con sus ambiciosas metas de consolidación fiscal.

Por otra parte, en el mismoc omunicado, precisó que “después de 2019, las perspectivas de una mayor consolidación fiscal, recuperación económica y restauración del acceso al mercado externo son inciertas y es probable que sean sensibles al resultado de las elecciones.

“La nueva estrategia monetaria del Banco Central (BCRA), vigente a partir de octubre, apunta al crecimiento de la oferta de dinero en lugar de a la inflación y centra la política de tipo de cambio en torno a una banda de no intervención.

La estabilidad del tipo de cambio dependerá fundamentalmente de la influencia del BCRA sobre las fuerzas del mercado, a través de las tasas de interés que valida para controlar el suministro de pesos, en lugar de la intervención del tipo de cambio, para la cual su munición es muy limitada.

Las reservas se mantuvieron en USD54 mil millones a fines de octubre, pero se han visto respaldadas por préstamos multilaterales, mientras que las reservas “propias” netas de dichos pasivos en divisas han caído a solo USD15 mil millones desde los USD30 mil millones a fines de 2017 debido a la intervención en divisas durante todo el año.”

La nueva estrategia monetaria ha implicado un aumento de las tasas de interés en torno al 6% en términos mensuales. Estas tasas representan alrededor del 70% en términos anuales (más del 100% compuesto), lo que representa un riesgo para la economía real y el balance del BCRA si se mantiene durante mucho tiempo.

El nuevo régimen ha tenido éxito en respaldar una recuperación en el peso hasta el momento, pero la prueba clave se producirá a medida que el BCRA busque bajar las tasas sin aumentar las presiones en el mercado de divisas.

Su adopción del Leliq como su principal instrumento de esterilización podría ayudar a suavizar este proceso, ya que estos solo pueden ser mantenidos por bancos regulados por el BCRA, a diferencia del Lebac anterior que fue utilizado por diversos actores en la actividad de carry trade.

Fitch proyecta que el déficit en cuenta corriente caerá a 4.5% del PIB en 2018 desde 6.5% en los cuatro trimestres hasta 2018Q2, y a 2.1% en 2019, en el peso más débil, la contracción de la demanda interna y una cosecha agrícola mucho mejor. Sin embargo, el ajuste externo podría permanecer sensible al valor del peso.

A fines de octubre, el peso estaba un 10% por debajo de su promedio de 20 años en términos reales ponderados por el comercio, ya que se había recuperado de un mínimo del 25% del mes anterior.

La calificación ‘B’ de Argentina refleja la alta inflación y la volatilidad económica que han persistido a pesar de los esfuerzos por ajustar las políticas en los últimos años, una débil posición de liquidez externa y una pesada y altamente dolarizada carga de deuda soberana. Estas debilidades se equilibran con un alto ingreso per cápita, una economía grande y diversificada y mejores calificaciones de gobernabilidad, aunque estas fortalezas estructurales han proporcionado un apoyo limitado al perfil crediticio del soberano, como lo demuestra su débil historial de pago de la deuda.