En Europa combaten a Netflix con ‘realities’

Mientras Netflix, Amazon y Apple le roban espectadores a la televisión tradicional, una cadena alemana contraataca con una langosta vestida de traje, una cacatúa polícroma y un indefinible monstruo rosado. Estas criaturas aparecen en The Masked Singer, un concurso de canto que ProSiebenSat.1 Media SE transmitió en vivo los jueves por la noche este verano.

Las celebridades usan disfraces extravagantes y cantan canciones pop, mientras los fans votan quién avanza a la siguiente ronda e intentan adivinar quién se esconde debajo de las lentejuelas, el pelaje y las plumas. The Masked Singer promedió más de siete millones de espectadores por episodio, y para la final la audiencia alcanzó los nueve millones y medio, dándole a la cadena su mayor cuota diaria de mercado en 22 años.

Seguramente no ganará Emmys, pero estos son tiempos difíciles para las emisoras tradicionales, y muchos han concluido que la TV sin guion es su mejor defensa. Los programas son relativamente baratos y, con el marketing adecuado, pueden ganar los corazones de los anunciantes al crear lo que el CEO de ProSieben, Max Conze, llama “momentos fogata”, que son eventos que los espectadores querrán ver en vivo.

“Fuera de los mundiales de fútbol, hay muy pocas cosas que pueden atraer ese tipo de audiencia”, dijo en una conferencia de prensa en septiembre en Colonia.

ITV Plc, creadora del exitoso ‘reality’ de citas Love Island, ha encargado una versión británica de The Masked Singer, un concepto desarrollado originalmente en Corea del Sur que se ha extendido a una docena de países, incluido Estados Unidos, donde se halla en su segunda temporada en la cadena de televisión abierta Fox Broadcasting Co. Al mismo tiempo, el rival alemán de ProSieben, RTL Group SA, está produciendo un programa de juegos donde concursantes disfrazados compiten en carreras de obstáculos en el bosque. Y un concepto danés llamado Married at First Sight, en el cual dos personas se conocen por primera vez en el altar, se ha vendido a una treintena de países.

Es una admisión tácita de que las cadenas tradicionales ya no pueden competir en la arena de los dramas de alto perfil con los gigantes estadounidenses del streaming y sus montañas de dinero. Tan solo este año, se espera que Netflix, Amazon y Apple gasten más de 20 mil millones de dólares en contenido, mayormente en películas y programas con guion. El costo de producir una hora de contenido o serie dramática en Reino Unido se ha duplicado o incluso triplicado en la última década, aun cuando los ingresos publicitarios no han crecido, dice Tom Harrington, investigador de la consultora Enders Analysis. “Ha habido un descenso en los encargos de ese contenido”, indica, pues las televisoras “tienen menos dinero para gastar en algo que se está volviendo más caro”.

En cambio, las cadenas tradicionales están recurriendo al contenido en vivo y a cámaras que siguen el trabajo de policías, aduaneros o cobradores de deudas. Enders dice que las principales cadenas de televisión abierta del Reino Unido han triplicado con creces el tiempo dedicado a programas sin guion desde 2002. En Alemania, la cuota de programas en vivo, de concursos y de telerrealidad en las tres principales cadenas privadas se ha duplicado desde el año 2000, hasta alcanzar el 43 por ciento de las producciones transmitidas el año pasado.

En TF1, el mayor canal de señal abierta en Francia, los programas con guion (que no fueran películas) apenas constituyeron una cuarta parte del contenido visto el año pasado, cuando en 2010 representaban un tercio, según la medidora de audiencias Mediametrie. El canal ha encargado que su propia versión de The Masked Singer se emita este año.

La otra opción para la televisión tradicional, por supuesto, son los eventos en vivo como los Juegos Olímpicos o la Copa Mundial de futbol. Las plataformas de streaming han incursionado en los deportes, pero no siempre libres de problemas, pues sus sistemas a veces colapsan ante millones de espectadores simultáneos.

El servicio de YouTube falló en medio de la semifinal del Mundial 2018 entre Inglaterra y Croacia, para el enojo de los usuarios estadounidenses.

Ese mismo año, Amazon decepcionó a los amantes británicos del tenis con una mala calidad de imagen y sonido durante el Abierto de Estados Unidos. Pero este año transmitió el torneo sin problemas, y en diciembre comenzará a ofrecer partidos de fútbol de la Premier League británica.

Una fuerte ofensiva de las compañías de streaming en las justas deportivas dejaría a las emisoras convencionales en una dependencia aún mayor de programas más pedestres como The Masked Singer. Debido a la caída en sus ventas, el año pasado ProSieben quedó fuera del índice DAX de las principales compañías alemanas. Para aumentar los ingresos y reducir los costos, la compañía ha dejado las sitcoms estadounidenses en favor de una televisión con sabor local. En noviembre estrenará un concurso de drag queens con la modelo alemana Heidi Klum como jurado, y acaba de arrancar una segunda temporada de Joko & Klaas gegen ProSieben, un programa en el que dos populares artistas trabajan juntos para completar desafíos y juegos de adivinanzas.

ProSieben también creó su propia plataforma de streaming llamada Joyn, donde los espectadores pueden ver televisión en vivo, programas pasados, así como series y películas. La cadena está haciendo un contenido “más local, más en vivo, más relevante”, explicó Conze en la conferencia de septiembre. Programas como The Masked Singer generan una expectación que “tiene un gran poder y ese poder no va a desaparecer.”

Bloomberg