En el corazón del Valle de la Luna

De cielos y estrellas. De ríos e historias. De refugios y paisajes cordilleranos. De todo eso, y de mucho más, se trata Barreal.

Ubicado en la provincia de San Juan, a 180 kilómetros de la capital y a 1500 metros sobre el nivel del mar, en el partido de Calingasta, Barreal es linda en cualquier momento del año. ¿Qué tiene este lugar al que tantos quieren volver pero pocos conocen?

Quien ice San Juan, dice sol y vino, y también el famosísimo Valle de la Luna. Pero Barreal brilla desde una lejanía que invita a nuevas experiencias.

La identifica una enorme extensión de barro seco (de ahí su nombre) que se conoce como Barreal Blanco o Pampa del leoncito. Una llanura agrietada de catorce kilómetros por cinco, donde se practica el carrovelismo (competencia de carros tirados por velas), gracias a la presencia constante de fuertes vientos.

Cuando no hay competencias, el paisaje solitario y de una rara planicie invita a las fotos y a los chicos…a correr. Por lo demás, sus atractivos corren por cuenta del sonido que producen los álamos al viento, el correr del río, lo impactante de sus cielos, y una gastronomía caracterizada por el uso de las hierbas aromáticas locales.

Entre el cielo y la Tierra

Durante el día, las actividades preferidas por los visitantes fluctúan entre la adrenalina y la paz. Para los amantes de la acción, el rafting por el río Los Patos, es una buena opción. Los rápidos del cañón de ese río son de nivel intermedio y la navegación tiene una duración de aproximadamente una hora a lo largo de 22 kilómetros de agua caudalosa de deshielo. También está la posibilidad de contratar una excursión de mountain bike para pedalear a la

vera de la precordillera y sentir el viento mientras las piernas batallan con la superficie irregular de sus suelos. Para los que no quieren remar ni pedalear, la travesía hacia la Laguna Blanca es otra salida. Se encuentra a poco más de 3000 metros de altura y se llega exclusivamente mediante vehículos 4×4 que atraviesan los 75 kilómetros de camino de montaña. Otra actividad distintiva típica del lugar son las cabalgatas a lomo de mula, aunque también hay caballos que ofrecen un paseo hasta el mirador.

Pero muchos eligen este destino para descansar. El silencio cuyano sólo se ve perturbado por el sonido del viento entre los árboles y el correr del agua a través de las famosas acequias. Las calles de Barreal están para ser caminadas. Entre álamos, sauces y viñedos, andar por el pueblo relaja a los visitantes. Una parada obligada es la Calle de los Enamorados, señalada con uno de los carteles más fotografiados por los turistas. Otros puntos visitados en el pueblo son la iglesia de Jesús de la Buena Esperanza, patrono del departamento, el museo de Renzo Herrera y las tradicionales bodegas.

Viaje a las estrellas

Cuando llega la noche, se despliega uno de los atractivos más convocantes en este punto de la provincia: la posibilidad, gracias al clima y la ubicación, de avistar el cielo y las estrellas de una forma poco habitual. Se dice que 300 noches al año, el clima está despejado y la vista alcanza constelaciones y astros brillantes invisibles desde otros sitios.

El turismo astronómico es uno de los puntos más fuertes, tal es así que a tan solo 30 kilómetros de la ciudad, se encuentra el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), dentro del Parque Nacional El Leoncito, que recibe a astrónomos y amantes de esta ciencia durante todo el año. Un instituto dependiente del CONICET y de las universidades nacionales de La Plata, Córdoba y San Juan.

Es un área protegida y descontaminada que garantiza un cielo diáfano digno de disfrutar. Cerca de allí también se ubica la Estación Astronómica Carlos Cesco, que ofrece visitas nocturnas guiadas por un investigador, para mayores detalles se dispone de un telescopio instalado especialmente para que los turistas puedan practicar astrofotografía con sus cámaras digitales.

De hecho, eso ocurrió el 2 de julio pasado, cuando más de 30.000 personas, entre ellas unos 9.000 turistas, llegaron para presenciar un eclipse solar total, un fenómeno astronómico que pudo ser observado en pocos lugares del planeta.

Gracias a la infraestructura en astronomía y la diafanía de su cielo, El Leoncito es uno de los puntos privilegiados y más elegidos para apreciar el eclipse.

El increíble arroyo turquesa escondido en Barreal

Lo definen el tono de sus aguas, que adquieren ese color por los minerales que contiene, en especial por el cobre.

Un impensado paisaje al que para conocerlo hay que dedicarle unos días de treakking. Los viajes duran tres días, recorriendo lugares increíbles, a btravés del Río Los Patos y el Río Blanco, hasta llegar a la Laguna Blanca. Dormir en un refugio o acampar, es imprescindible para los tres días que demanda alcanzar este arroyo a 4.100 metros sobre el nivel del mar. Pero para el cual els acrificio, bien lo vale.

Catas y sabores

El vino y la gastronomía cuyana son los últimos ingredientes que coronan la escapada a Barreal. La visita a las fincas de la región donde se elaboran productos de venta al público, y la recorrida por casas de los artesanos es una de las propuestas. También lo es la visita y degustación a las bodegas boutique del lugar, que desde hace años producen vinos de autor.

El menú de cabañas, hosterías y hoteles boutique es amplio y permite adaptar la escapada a todos los presupuestos.

Con información de Revista Noticias y Diario Tiempo, de San Juan