El swap de China, condicionado al FMI

Por primera vez desde su firma inicial en 2009, el uso del swap con China, quedó condicionado a la vigencia del stand by de Argentina con el FMI. El acuerdo estipuló que si por cualquier razón el stand by se suspendiera o cancelase, el Banco de China rechazaría nuevos retiros de fondos o renovaciones.

Según las estadísticas del FMI, el Renminbi (RMB) es la 8ª divisa que compone las reservas internacionales, en unas 60 entidades monetarias oficiales.

Y aunque su proceso de internacionalización se intensificó desde 2009 y ya es la 5º moneda más utilizada en los pagos internacionales, solo representa una proporción pequeña en ellos, de alrededor del 1,62% (Society por WorldWide Inter-bank Financial Telecommunication SWIFT, abril de 2018), con tres cuartos de estos pagos concentrados en Hong Kong y un cuarto en el resto del mundo. Este porcentaje era nulo en 2001, y evoluciona lentamente.

La incorporación del yuan en la canasta de divisas del FMI

El reconocimiento formal del yuan como moneda de uso internacional fue consagrado el 30 de noviembre de 2015, cuando el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó su incorporación en la canasta de divisas que conforma el DEG (derechos especiales de giro), la unidad de cuenta y activo de reserva emitido por el FMI. Esta decisión se efectivizaría un año más tarde. La incorporación del RMB a la canasta de monedas, no impactó significativamente su cotización, pero afectó el nivel de su tasa de interés.

Las redes de swaps

El acuerdo de intercambio de monedas entre Argentina y China es un mecanismo de carácter precautorio, inscripto en una práctica largamente experimentada como complemento de las fuentes de moneda extranjera, que cobró mayor impulso a partir de la crisis asiática de 1997-98.

La República Popular de China fue uno de los Estados impulsores de la red de swaps de monedas que utilizó un conjunto de países asiáticos para superar la crisis cambiaria.

A fin de reducir su dependencia del FMI para enfrentar la volatilidad de los flujos de capitales, bajo la Iniciativa Chiang Mai (ICM), los bancos centrales de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) junto a las autoridades monetarias de China, Japón y Corea del Sur (ASEAN+3), aplicaron dos herramientas: iniciaron una política de acumulación de reservas internacionales y firmaron una serie de acuerdos de intercambio de monedas, cuyo funcionamiento se explica más abajo.

Una década después, desatada la crisis internacional a partir de 2007, los países del ASEAN+3 sustituyeron los acuerdos firmados bajo la ICM por un único swap multilateral. Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) adoptaron una iniciativa similar en el año 2014, mediante la firma de un acuerdo contingente de reservas, que también se tratará más adelante.

Los acuerdos de swap de monedas locales entre Argentina y China

Argentina fue el quinto país con el que China firmó un acuerdo de swap, luego de Hong Kong, Malasia, Bielorrusia e Indonesia, todos en 2009. Los bancos centrales de Argentina y China firmaron acuerdos de intercambio de monedas en 2009, 2014 y 2017, más un acuerdo suplementario en 2018. Los documentos que instrumentaron estos acuerdos no se publicaron, de manera que solo se conocen las notas de prensa y otras comunicaciones emitidas por las dos entidades, las notas de los estados contables del BCRA referidas a ellos, y las inferencias que pueden realizarse de la composición de las reservas del BCRA mientras el yuan no integró la canasta del DEG.

Los acuerdos de swap entre Argentina y China de 2009 y 2014

El 2 de abril de 2009 (BPCh, 2018) el BCRA y el BPCh firmaron el primer acuerdo bilateral de intercambio de monedas, anunciado el 15 de abril 16.

En el interín, el 6 de abril, el directorio del BCRA sancionó la Resolución 95/15, que aprobó la suscripción de una línea contingente por un período de tres años de duración, y por un monto de 70 mil millones de yuanes y 38 mil millones de pesos argentinos, equivalente a unos 10 mil millones de dólares al tipo de cambio vigente a esa fecha.

De esta manera, el BCRA aumentó potencialmente sus reservas en un 20%, y por ende, su capacidad de intervenir en el mercado de divisas para amortiguar las presiones cambiarias. Las reservas internacionales argentinas excedían los 46 mil millones de dólares en esos días, equivalentes a ocho meses de importaciones; este monto superaba el nivel de reservas óptimas, calculadas según diferentes criterios.

Igual que en la mayoría de los swaps de monedas entre bancos centrales, en el acuerdo de 2009 entre Argentina y China ninguna de las partes solicitó su activación. Por ello, los derechos y obligaciones contingentes derivados del acuerdo se registraron en las cuentas de orden en los Estados Contables del BCRA, es decir que las cuentas patrimoniales y de resultados no fueron afectadas.

La activación del acuerdo de swap de 2014

El acuerdo swap se utilizó por primera vez en el último trimestre de 2014, a fin de compensar los saldos del comercio entre los dos países, ya muy deficitario para Argentina, y también para fortalecer las reservas internacionales, que descendieron a 27,3 mil millones de dólares en octubre.

Al tiempo que el BCRA incorporaba los yuanes a sus reservas internacionales, intentaba mantener el nivel de sus activos de reserva en dólares estadounidenses, y su política cambiaria se orientó a sostener el valor del peso argentino.

Sin embargo, éste fue sometido a fuertes presiones provocadas por la fuerte caída de los precios de las exportaciones, que derivó en la reaparición del déficit comercial, y los pagos de deuda externa, en especial la cancelación de la totalidad de la emisión de Boden 2015 por 5.700 millones de dólares.

Todo esto derivó en una caída de las reservas internacionales, a 25 mil millones de dólares en diciembre de 2015, equivalentes a cinco meses de importaciones, umbral todavía solvente para una economía con control de capitales. Bajo estas circunstancias, el depósito en yuanes en el BPCh a favor del BCRA tuvo una incidencia cada vez más importante en las reservas de Argentina.

Los acuerdos de swap y su utilización entre diciembre de 2015 y 2018

A pocos días de la asunción de la nueva administración, en el marco de las medidas para remover el control cambiario, el 16 de diciembre de 2015, el BCRA y el BPCh firmaron un Acuerdo Suplementario al Acuerdo Bilateral de Pase de Monedas, en el que se comprometieron a llevar a cabo cinco operaciones de swap para convertir 20 mil millones de yuanes -28% del total- a dólares estadounidenses. El 22 de diciembre de 2015 estas operaciones fueron efectivamente liquidadas, 3.086 millones de dólares se acreditaron en una cuenta en dólares del BCRA en el BPCh. A fin de no alterar la exposición en renmimbis del BCRA, la autoridad monetaria concertó simultáneamente una operación de recompra a futuro de los yuanes convertidos a dólares estadounidense.

En la cuenta pasiva Obligaciones provenientes de Otros Instrumentos Financieros Derivados de los balances semanales del BCRA, se puede observar la evolución del compromiso de reintegrar al BPCh los dólares provenientes de la operación de swap de monedas derivada del acuerdo suplementario referido más arriba. Como surge de los Estados Resumidos de Activos y Pasivos del BCRA, el compromiso asumido bajo esta operación en diciembre de 2015 había sido cancelado en su totalidad para mayo de 2016. Así. con el reintegro al Banco Popular de China del total de dólares estadounidenses por la operación de swap de renminbi y pesos, la cantidad Transcurrido poco más de un año, el 18 de julio de 2017 el BCRA y el BPCh acordaron renovar el acuerdo bilateral de swap de monedas locales por 175 mil millones de pesos argentinos equivalentes a 70 mil millones de renminbis, por un plazo de 3 años, a vencer el 17 de julio de 2020.

Posteriormente, en el marco de la Cumbre de Líderes del G20 celebrada en Buenos Aires, el 2 de diciembre de 2018, el BCRA y el BPCh firmaron un acuerdo suplementario al acuerdo de swap de 2017, por otros 60 mil millones de yuanes. De esta manera, el monto total del swap de monedas entre el BCRA y el BPCh alcanzó a 130 mil millones de yuanes, equivalentes a unos 19 mil millones de dólares, un monto muy importante, mayor a un tercio de las reservas de activos externos del BCRA.

Sin embargo, por primera vez desde su firma inicial en 2009, el uso del swap quedó condicionado a la vigencia del stand by de Argentina con el FMI. El acuerdo estipuló que si por cualquier razón el stand by se suspendiera o cancelase, el Banco de China rechazaría nuevos retiros de fondos o renovaciones. Esta cláusula empeora las condiciones del swap argentino-chino respecto de los de la Iniciativa Chiang Mai Multilateralizada y de los BRICS, que al menos tienen un tramo desvinculado de la intervención del FMI.

Finalmente, para tener una idea de la relación del swap con la economía real, cabe mencionar que sus montos, desde 2009 hasta 2017, fueron similares a las importaciones argentinas de origen chino, y que el acuerdo suplementario de 2018 lo llevó más allá de ese valor. Por ejemplo, en 2017, en millones de dólares, Argentina exportó a China 4.592 valor FOB, e importó desde allí 12.329 valor CIF, con un saldo deficitario de 7.737, el mayor de toda la serie histórica32. Por su parte, Oviedo estimaba las inversiones directas de China en Argentina en 2015 en 1.948 millones de dólares, cifra mayor a la que brinda otra fuente (www.statista.otg) en 2017, de unos 1.540 millones de dólares. Dada la magnitud de los intereses en juego, y asumiendo que los acuerdos swap contribuyen a la estabilidad cambiaria de los países firmantes y a su disponibilidad de moneda de uso internacional, para promover el crecimiento del comercio bilateral y proteger el valor, rentabilidad y remuneración de las inversiones chinas, el swap con Argentina apuntaría a cumplir estas funciones, aunque, como ya se mencionó, los términos del acuerdo aun son desconocidos.

La incidencia de los acuerdos de swap en las reservas internacionales del BCRA

Si bien el BCRA no informa el detalle del uso del swap de monedas con China, para el período que va desde su activación en 2014 hasta septiembre de 2016, la información mensual del organismo a través de su Planilla de Reservas Internacionales en el marco del Programa NEED del FMI brinda un dato cercano. Allí, además de otros datos, el BCRA publica las reservas internacionales desagregadas entre Monedas en la Canasta DEG y Monedas fuera de la canasta DEG. Como esta última partida históricamente registra niveles marginales, su incremento ofrece una estimación aproximada de la cantidad de yuanes en el total de las reservas internacionales. Sin embargo, esta lectura ya no fue posible cuando el yuan se incorporó a la canasta del DEG, desde octubre de 2016.

En el último trimestre de 2014 la participación del yuan en las reservas del BCRA se acercó al 10%; este porcentaje continuó creciendo en 2015, y se estabilizó en el último trimestre de ese año en torno al 35% de las reservas totales. Entre diciembre de 2015 y abril de 2016 este porcentaje se redujo a un promedio del 26%, porque los yuanes del swap fueron cambiados por dólares para salir del control cambiario. Pero luego, al devolver los dólares a cambio de yuanes, éstos nuevamente aumentaron su incidencia, y al 30 de septiembre de 2016 las reservas internacionales contabilizadas en monedas fuera de la canasta DEG, donde se contaba el yuan, representaron el 36% del total, un nivel muy superior al histórico.

La persistencia de porcentajes elevados de yuanes en las reservas del BCRA señala un cambio estructural en su composición, que se condice con el estrechamiento de las relaciones entre Argentina y China, señalado por numerosos estudios del vínculo bilateral (Laufer, 2017; Girado, 2017; Oviedo, 2018; Sevares, 2015). Aunque, por las razones apuntadas, no se dispone de los datos posteriores a septiembre de 2016, la renovación del acuerdo de intercambio de monedas entre el BCRA y el BPCh en 2017 y la duplicación de su monto en 2018, fortalecen esta hipótesis.

Conclusiones

Los acuerdos de intercambio de monedas entre los bancos centrales de Argentina y China, por su magnitud, duración y activación reiterada, constituyen elementos relevantes de la consolidación de la relación bilateral. A su vez, como este trabajo ha demostrado, los acuerdos de swap de monedas se enmarcan en el proceso de internacionalización del renminbi, pieza necesaria en la configuración de China como potencia global.

Sin embargo, el acuerdo suplementario de 2018, al condicionar el uso del swap con China a la vigencia y cumplimiento del stand by con el FMI, debilita un objetivo primordial de la asociación estratégica con el país asiático, que es contar con un socio cooperativo que ayude a balancear la asimetría del poder entre Argentina y Estados Unidos.

Este objetivo se neutraliza, porque la influencia de Estados Unidos en el FMI es mucho mayor que la de cualquier otro miembro (Stiglitz, 2002, 273-297; Meltzer, 2003, 617; Reinhart y Trebesch, 2015, 4, 22 y 28; Brenta, 2013, 97-112). Y si bien, China es el tercer país más importante del FMI, por su cuota y su poder de voto, la diferencia con Estados Unidos es muy grande, además la sede central del organismo está en Washington, y sus políticas son permeables a la influencia del gobierno federal.

En particular, en el caso argentino, fue notable la presión del gobierno de Trump para que el directorio del FMI apruebe, en junio de 2018, el stand by de monto más elevado en la historia del organismo.

A tal punto que la agencia de noticias oficial destacó que “El titular del Palacio de Hacienda agradeció el apoyo recibido por parte de las autoridades estadounidenses por la exitosa y rápida conclusión del acuerdo entre Argentina y el FMI.” (EEUU destacó la importancia del acuerdo, 2018).

En resumen, la práctica permanente de operar en el FMI para sesgar sus políticas en favor de los intereses estadounidenses, como revelan los informes de la General Accounting Office y de la Secretaría del Tesoro, anticipa un campo inclinado desfavorable para Argentina también en el acuerdo de intercambio de monedas con China, que ahora quedó sumergido de lleno en la disputa hegemónica chino-estadounidense.

Fuente: Revista Ciclos, Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. “La internacionalización del renminbi y los acuerdos de intercambio de monedas entre Argentina y China, 2009-2018”, por Noemí Brenta y Juan Larralde