El stock de Leliq se incrementó un 152 %

El Central colocó más de $ 500.000 millones desde mayo. Lo hace para absorber pesos y así controlar el dólar.

Por entonces era el candidato de Cristina. Fines de julio 2019. Alberto Fernández hacía promesas como dejar de pagar las Leliq en caso de ganar las elecciones. Dijo que con los intereses que se ahorraría el Banco Central con esos títulos, podría financiar un aumento de las jubilaciones. Pero desde el 10 de diciembre, el stock de esas letras creció 152 %.
El peso de las Leliq pasó en ese período de ser 22,6% de los depósitos en diciembre a casi 33 % en junio.
Estas letras, que establecen la tasa de referencia del sistema y hoy pagan 38%, desplazan al crédito privado en la medida en que las entidades están financiando al Banco Central. Como contrapartida, los títulos son uno de los instrumentos de la autoridad monetaria para enfrentar su misión: bajar la tasa de inflación.

Para el 10 de diciembre del año pasado, el stock de Leliq era, según información oficial, de $ 680.000 millones, mientras que había unos $ 413.000 millones en pases (préstamos a un día con la misma función que las Leliq: sacar pesos de circulación).

Hoy el stock es de $ 1,72 billones en el caso de las Leliq (más $ 575.000 millones en pases). Un incremento del 152 %.

¿Cuál fue hasta ahora la estrategia? A grandes rasgos, la irrupción de la pandemia exacerbó el financiamiento monetario al Tesoro, al punto de convertirlo en casi en el único recurso a mano mientras la recaudación tributaria se venía a pique.

En lo que va de 2020, la emisión de pesos para cubrir el bache fiscal alcanzó $ 1.352.000 millones. Y en lo que resta de 2020, el Tesoro deberá recurrir a otro billón según los analistas. Este dinero saldrá de las utilidades obtenidas en el balance del año pasado (inflado a base de contabilidad creativa y ganancias cambiarias).

Semejante emisión de pesos para cerrar las cuentas con la maquinita supone una mega-expansión monetaria que reclamaba más Leliq si se pretende que esos pesos no queden dando vuelta. Esto es, una herramienta que permite retirar o “esterilizar” el excedente del circulante, incluso en estos momentos en que por la cuarentena y el parate brutal de la economía los efectos colaterales de esa emisión no sean por ahora ostensibles.

El Banco Central viene de colocar Leliq (renovar por encima de los vencimientos y generar una contracción monetaria) por $ 146.000 millones en mayo, $ 335.000 millones en junio y $ 43.800 millones hasta el 7 de julio, último dato oficial del mes.

En total, en poco más de dos meses entregó a los bancos -únicos en condiciones de suscribir estas letras a diferencia de lo que ocurría con las Lebac-, $ 526.000 millones.

La historia tuvo igual sus vaivenes ya que al comienzo de la cuarentena la estrategia fue otra. En marzo se liberaron unos $ 300.000 millones para que los bancos dispusieran de liquidez para reforzar la ayuda crediticia.

El resultado fue un bumeran: la rueda de los préstamos se puso en marcha mucho más lento de lo que se esperaba y en el interin toda esa masa de pesos provocó un hundimiento fenomenal de las tasas y una disparada de los dólares alternativos.

El cambio de política se puso al servicio de otro propósito: subir la tasa de los depósitos a los ahorristas para contener la estampida al dólar. Funcionó.

El stock de plazo fijo en pesos aumentó $ 282.000 millones, una suba de 20% en dos meses. La clave: ofrecerle a los bancos Leliq. Si bien ya no pagan las tasas exorbitantes de antes (máximos de 80%), son una gran zanahoria con una inflación más baja.

Básicamente, incentivó al sistema a elevar los rendimientos al poder incorporar más de estos instrumentos. Desde junio, las entidades que captan depósitos a la tasa mínima 30 % pueden ampliar su tenencia.

Por otra parte, desde mediados de mayo pueden integrar con Leliq la totalidad de la exigencia de efectivo mínimo en pesos de los depósitos e inversiones a plazo. Esto supone nada menos que la posibilidad de reemplazar la porción de depósitos que deben permanecer estacionados en el BCRA (encaje) sin remuneración por una letra que paga 38 %.

Claro que tanto Leliq como pases representan lo que se llaman “pasivos remunerados” del Banco Central, deuda por la que eventualmente hay que pagar. Los intereses acumulados en los primeros seis meses de 2020 que debió pagar el Banco Central por Leliq y pases ya suman $ 284.000 millones, según el economista de CESUR Amilcar Collante.

Y se añadirían otros $ 452.000 millones hasta fin de año, de mantenerse la tasa de Leliq en 38% anual. El stock, hoy en $ 2,3 billones, llegaría a $ 3,6 billones, según Collante.

La emergencia, de todos modos, es claramente otra ahora. Colocar más Leliq para mejorar los retornos para los ahorristas y que haya menos pesos dando vueltas para que, cuando la actividad se recupere, el dólar no presione tanto.

Voy a dejar de pagar los intereses de las Leliq que paga la Argentina todos los días”, dijo Fernández el 28 de julio de 2019.

Fuente: Clarín