El segmento corporativo, menos afectado por la crisis

No caben dudas de que el último año y medio no ha sido fácil para el real estate argentino. A la caída en picada del crédito hipotecario hay que sumarle la fuerte devaluación del peso, la inflación incontrolable y la incertidumbre por el inicio de un nuevo ciclo presidencial, factores que han provocado la parálisis del mercado inmobiliario que aún se encuentra a la espera de una reactivación.

Sin embargo, según Juan Pablo Gutiérrez, consultor especializado en el segmento corporativo y de oficinas, la coyuntura político-económica ha impactado menos en este rubro que en el de viviendas.

“En el segmento corporativo la vacancia ha subido un poco pero en los mercados desarrollados está en un valor del 10%. Nosotros nos acercamos a esa cifra, entre el 8 y el 9%. Estamos en un ratio normal. La demanda y la oferta están equilibradas y eso hace que las rentas se sostengan porque los propietarios no están en una posición desesperada por salir a alquilar a cualquier valor. Igualmente notamos, por nuestros colegas, que esto impacta más en vivienda que en corporativo”, señala.

Según el experto en el rubro, el mercado corporativo y de oficinas ha sufrido menos que el de viviendas la actual crisis y han aparecido oportunidades de inversión que exceden la coyuntura.

El especialista agrega que, no solo el mercado corporativo se ha visto menos afectado por la crisis si no que, en algunos casos, ha generado nuevas oportunidades de inversión.

“En nuestro mercado hay compañías que están teniendo negocios más rentables y hasta nuevos negocios. Un ejemplo claro es el mercado de Chile. Ellos han tenido una mirada estratégica de largo plazo, en el real estate han podido “volar”. Nosotros nos merecemos tener una visión estratégica a largo plazo”.

Para Gutiérrez, la crisis actual ha sido mucho menos dañina para el mercado corporativo que la de 2001. Esto se debe a que, según explica, se trata de dos situaciones muy diferentes.

“Lo primero que puede decirse es que esta crisis es distinta a la del 2001. Las empresas no están endeudadas en dólares. Hay sí una fuerte retracción, sin embargo las compañías analizan con seriedad mejorar su stock de metros cuadrados. Hoy hay disponibilidad de m2 y el mercado está más flexible para ofrecer mejores precios y condiciones. Es una oportunidad para estas compañías que no deben dejar de aprovechar. Claramente la incertidumbre inmoviliza, pero también uno tiene que correr la paja del trigo y ver el horizonte más allá de lo que está pasando ahora. Creo que es una oportunidad para mejorar la calidad de trabajo de las compañías y relocalizarse en un edifico de mejor categoría a un valor mucho más accesible”, señala.

En cuanto a la situación del mercado de oficinas de la ciudad de Buenos Aires y su comparación con el precio del metro cuadrado en otras capitales de la región, Gutiérrez apunta que “el precio ha ido subiendo en los últimos años”.

Esto último se debe, según su opinión, a que “los contratos en la Argentina en corporativo son en dólares, por lo tanto hemos recuperado precio con respecto al resto de los países de Latinoamérica. Antes estamos en los 22 o 24 dólares y fuimos recuperando hasta llegar a los 35 dólares en los edificios triple A, y más modernos. Yo diría que en otras ubicaciones no centrales esos mismos edificios pueden estar en unos 25 o 26 dólares, lo que representa una gran oportunidad. Un ejemplo es el este de Panamericana para aquellas compañías que buscan plantas grandes”

La llegada hace unos años del concepto de coworking y de grandes firmas que impulsan este tipo de trabajo en oficinas compartidas es, para Gutiérrez, un elemento positivo que agrega valor al mercado.

Sin embargo, agrega que el de coworking “es un concepto que fue migrando con el paso del tiempo. Creo que mejora el mercado, porque el desarrollador que tiene que salir a competir con este tipo de empresas tiene que mejorar lo que presenta. Ahora un edificio tiene que dar mucho más, esto es lo que trajo el coworking al mercado, como se repiensa la vida dentro de un edificio. Además genera otras oportunidad de negocio para compañías que no tienen bien en claro hacia dónde van en un futuro”, concluye.