El precio de la vidriera virtual: tus datos ya no son tus datos

Mientras más personas en el planeta caen seducidas por el canto de sirenas de las redes sociales y de otras tantas plataformas, más y más información “humana” fluye inmediatamente hacia el insondable mundo de los algoritmos, quedando cada cual librado al buen o mal uso que se haga de sus datos.

La Encuesta Mundial sobre Seguridad en Internet, que buceó entre 2018 y 2019 la opinión de más de 25.000 personas de 25 países, reveló que la mayoría desconfía de supuesta imparcialidad de los algoritmos; sobre todo de aquellos que usan la “vigilancia predictiva” o para organizar las noticias en las redes. En cambio le creen más a los que se utilizan para los motores de búsqueda (46%) y los sistemas de reconocimiento facial (47%).

El factor humano es el que enfrenta a ambos “bandos”: los que creen y los que descreen. Mientras los primeros sustentan la imparcialidad de los algoritmos en que son objetivos porque carecen de la emoción humana para tomar decisiones, los desconfiados consideran que no hay transparencia en esos procesos y lo subrayan con que precisamente lo que falta es el elemento humano a la hora de decidir. La penetración de Internet en Argentina es del 93%

Los gobiernos, cuestionados

Este trabajo realizado en conjunto entre el Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional (CIGI), la Internet Society (ISOC) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ratifica una sensación generalizada, pero ciertamente real: el fenómeno de lo virtual se va estudiando casi a la para que se va desarrollando.

Tan vertiginoso fue el avance en los últimos años en materia de tecnología y su uso en la comunicación, la ciencia y la vida cotidiana, que no hay demasiado margen para repasar, ir hacia un hipotético archivo y sacar conclusiones. Estas surgen en la marcha, a una velocidad que asusta.

En este sondeo profesional, uno de los valores más sensibles a analizar es el de la privacidad. El “bajo perfil” parece haber quedado reducido a unos pocos resistentes a la vidriera virtual.

De 10 consultados, 8 dijeron estar preocupados por su privacidad online. En tanto que el 75% adjudica su desconfianza principalmente a las redes sociales, pero por detrás de los ciberdelincuentes, que son quienes encabezan el ranking de los vampiros en línea.

Lo llamativo es que quienes están en guardia por su privacidad reconocieron que lo están más que el año pasado. Y le apuntan directamente a dos de las principales plataformas -Facebook y Twitter- porque ser vías cada vez más transitadas por las de fake news (noticias falsas) y espacio propicio para acechar personas, tanto por un interés personal como económico.

Como principales factorías de noticias falsas, no es casual que sean tres potencias las que copan ese podio: Estados Unidos (35%), Rusia (12%) y China (9%).

Fen Osler Hampson, director de Seguridad del Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional (CIGI), ofrece una síntesis preocupante del estudio a escala mundial: “El informe de este año sobre las actitudes globales no sólo subraya la fragilidad de Internet, sino también la creciente incomodidad de los cibernautas con las redes sociales y el poder que estas corporaciones ejercen sobre su vida diaria”.

Menos de la mitad de los consultados (el 48%), considera que su gobierno hace lo suficiente para proteger sus datos personales online. En casi todos los casos, ven como una amenaza a su privacidad a sus propios gobiernos.

Esto no es caprichoso. Gobiernos y empresas apelan a la inteligencia artificial (IA) y al aprendizaje automatizado para tomar ciertas decisiones estratégicas que de un modo u otro impactan sobre los ciudadanos sin que estos lo sepan y, sobre todo, sin que puedan defenderse.

Linkeados con el mundo

En nuestro país la privacidad es un derecho que está incluido en la Constitución Nacional y en leyes como la 25.326 de Protección de datos personales. En limpio: todos los ciudadanos tenemos derecho a conocer quién tiene nuestros datos personales. Esto incluye a Internet en general y las redes sociales en particular.

Si bien Argentina no figura entre los 25 países donde se realizó esta necesaria encuesta, estudios y sondeos parciales resaltan muchos puntos en común, reafirmando que los hábitos de consumo online son bastante similares en todo el mundo.

La actual homogeneización tecnológica que borra límites y fronteras, tanto acerca desde lo virtual como separa físicamente. Así de ensimismados y perdidos estamos gracias a nuestros irresistibles imanes telefónicos.