El pago en cuotas con tarjeta, cada vez más inaccesible

Las tarjetas de crédito pueden aliviar la carga financiera o solucionar un gasto imprevisto, pero volverse en contra si no se tiene la cautela de pagar el importe completo todos los meses.

Los bancos dan la opción del “pago mínimo”, que es un porcentaje
del saldo total, lo que sucede es que el resto a financiar, hoy queda bajo un costo financiero que supera el 180%.

Con la devaluación del peso y la marcha del dólar, ese porcentaje se fue incrementando y hoy puede llegar a ser del 180 por ciento al 210 por ciento anual.

Los altyos intereses terminan siendo para el consumidor, una bola de nieve impagable, a la que habrá que adicionarle los impuestos extras que mes a mes se liquidan, como los costos de mantenimiento de la cuenta y de administración y los cargos por la renovación anual, por lo que el total puede representar desde 500 pesos mensuales.

Si bien las cuotas sin interés y las promociones son muy tentadoras, a
la larga es necesario evaluar si conviene meterse en créditos.

Muchas familias, frente a la carga de pagar todos los meses el plástico,
cometen el error de unificar gastos en la tarjeta y comprar bienes que no son durables en cuotas, como por ejemplo, el pedido del supermercado.

Ante la desgracia de estar todos los meses cubriendo los pagos mínimos
o, como se dice en la jerga financiera, hacer “revolving”, la mejor
opción es o pedir un refinanciamiento y dejar de usarla, o sacar un
crédito personal (nunca en una financiera porque suelen tener más
intereses que los bancos) y liquidar el total de la tarjeta.

Las tarjetas revolving

Las tarjetas revolving solo permiten aplazar las compras en las cuotas que elija el usuario de la tarjeta, lo que conlleva una serie de intereses que vendrán específicados en el contrato de la tarjeta.

Si bien una tarjeta revolving, implica un tipo de crédito en la que todas las compras o disposiciones de efectivo que se realizan, quedan aplazadas automáticamente, y el usuario de la tarjeta puede realizar el pago de estas compras, con contexto económico de inflación y devaluación, los pagos se tornaron en “incómodas cuotas”.

Nuevos intereses de tarjetas

la tarjeta no bancaria, CMR, anunció nuevas tasas de financiación: pasó de tener un costo financiero total del 180% anual a uno del 210% para las dos cuotas, mientras que para las 12 cuotas el aumento fue del 201% a 238% y del 234% a 292% para las 24 cuotas, por lo que termina cuadruplicando el precio del producto.

Por otra parte, en las tarjetas bancarias, para las 12 cuotas el costo financiero total (CFT) asciende al 197%. Lo que sí es muy conveniente, en cambio, es la tasa del Ahora 12 del 25% de costo financiero total, pero desde el mes pasado quedó como un beneficio aplicable solo a los titulares de tarjetas emitidas por bancos.

Nunca hay que dejar de pagar

Ante un deudor las entidades titulares de las tarjetas, lo mandan derecho al Veraz. Y si pasa cierto tiempo y no logran cobrar, venden la deuda a estudios de abogados que además de ser llamadores seriales y asustadores
compulsivos, van a querer cobrar sus altos honorarios.

Siempre está la posibilidad de, llegada esa instancia, ir al banco y
pedir hablar con Cobranzas. Ahí se puede apelar al derecho del
consumidor y exigir que sea el banco quien cobre esa deuda ya que fue
con ellos con quien se contrajo. Ellos pueden hacer un plan de pago en
cuotas con un interés que seguramente será mucho menor al que ofrezca el
estudio de abogados.