El novel Coronavirus COVID19 esta entre nosotros

Por Mg. Juan Francisco Venturino (*)

Un letargo obligado mitigara los efectos de esta pandemia.

En la tarde ayer el presidente, Dr. Alberto Fernández conjuntamente con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el Jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Antonio Rodríguez Larreta en conferencia de Prensa anunciaron medidas tendientes a restringir la circulación de las personas para evitar la propagación del novel Coronavirus (COVID19). Tenemos la imperiosa necesidad de contener el brote porque de lo contrario pondremos en jaque a nuestro delicado sistema de salud con consecuencias devastadoras para nuestra nación.

Las medidas tomadas por el gobierno buscan aplanar la curva en números de contagios para poder enfrentar esta pandemia con mayor capacidad de maniobra.

La experiencia reciente y nefasta de Italia que erró su primera política de contención del virus, hoy nos sirve de referente de lo que no debemos hacer. Los italianos tomaron con liviandad los primeros indicadores del peligroso brote. Muchos interpretaron las primeras medidas sanitarias como unas vacaciones y así les fue. Esa negación rayana con la estupidez, condenaría a muerte a cientos de ancianos. Los médicos y el personal sanitario se vieron obligados a decidir a quien salvar, los mayores de 60 años ya no tendrían lugar para ser asistidos por un respirador.

Si Italia hubiera asumido la gravedad la situación,  cuando aún tenía un número reducido y controlable de contagios,  probablemente no hubiese saturado la capacidad de su sistema sanitario. La tragedia de Italia con sus abuelos muriéndose aislados y desamparados amplifica la urgencia de tomar medidas antes del colapso del sistema de salud.

Ayer el Poder Ejecutivo, determinó a nivel nacional, en coordinación con los gobiernos de la Provincia y Ciudad de Buenos Aires, una serie de medidas destinadas a evitar la propagación del brote. Según el comportamiento del virus en un comienzo hay un goteo de contagios (enfermos) y luego se produce un efecto cascada debido al alto número reproductivo.  El RO -el número de reproducción- es empleado para describir la intensidad de una enfermedad en su capacidad de infectar. Este concepto epidemiológico mide el potencial de una epidemia por su número reproductivo (R), que para el coronavirus está alrededor de 2 y 3, según la información que tenemos hasta hoy. Eso significa, que en promedio cada persona infectada (enfermo) contagia a 2 o 3 personas.

Con la estimación de un R mayor que uno, el virus crece de forma exponencial en sus primeras etapas, salvo que se tomen medidas para evitar la transmisión. Si reducimos las oportunidades de contagio, evitando las interacciones cercanas y promoviendo el distanciamiento social.

Hay suficiente evidencia empírica que demuestra que el distanciamiento social y la reducción de contactos entre personas disminuyen sensiblemente la propagación del virus. La epidemia como fenómeno social, dependerá del comportamiento de las personas.

Estamos en guerra con un enemigo invisible y silencioso, nos exige a todos una respuesta unificada y sensata obedeciendo las instrucciones y advertencias.

Gracias a la experiencia del modelo chino e italiano contamos con elementos suficientes para tomar decisiones para evitar nuestro colapso sanitario. El gobierno tomo la delantera implementando un plan de gestión de  crisis e imponiendo las restricciones necesarias en esta etapa. Ayer se tomaron medidas restrictivas en ese sentido, con acierto. Depende de nosotros, tanto en lo individual como en lo colectivo lograr mantener los casos activos por debajo de cierto umbral, marcado por la capacidad de nuestro sistema de salud para que no colapse. El futuro es cuidándonos entre todos y colaborando, o sufriremos las consecuencias.

(*) El autor es abogado y Magister en Relaciones Internacionales.