El Gobierno garantizó la apertura moderada de la industria y el comercio

Se aplicarán exigentes protocolos sanitarios. Miguel Acevedo dejó claro que era “importante” la reapertura de fábricas que “están en el segundo anillo de las cadenas de valor esenciales”

El Gobierno avanzó en el plan de relajamiento del aislamiento social que obligó la pandemia del coronavirus y junto a los representantes del sector privado decidió poner en funcionamiento desde el lunes a las 0 algunas actividades industriales, comerciales y de la construcción con el objetivo de salvar las consecuencias económicas que los empresarios habían alertado. Los dueños de fábricas y comercios esperaban una mayor apertura, pero las autoridades sanitarias desestimaron una reactivación mayor para evitar un pico epidemiológico.

Tal como había adelantado, el encuentro se realizó en la Casa Rosada y sin la presencia del presiente Alberto Fernández. Hasta allí se dirigieron el titular de la UIA, Miguel Acevedo, junto a Daniel Funes de Rioja (Copal) y Diego Coatz (director ejecutivo); el presidente de la CAC, Jorge Di Fiori, y su vice y peso fuerte del comercio, Eduardo Eurnekián. En la misma mesa estaba la cúpula de la CGT, con Héctor Daer a la cabeza (ver nota). Los anfitriones fueron el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; los ministros de Trabajo, Claudio Moroni; de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; de Salud, Ginés González García; y de Transporte, Mario Meoni.

Los industriales fueron con propuestas de activación de sectores clave del aparato productivo, en donde contemplaba la apertura de más sectores que los que finalmente se abrirán. Todo bajo un estricto control sanitario a partir de protocolos de funcionamiento que convierta a una fábrica en un lugar seguro y libre de contagio, con “recomendaciones que garantizan el desarrollo de la actividad industrial con todas las garantías sanitarias y el cuidado de la salud de los trabajadores”.

Tal como había adelantado este diario, la mayor preocupación era la ruptura de la cadena productiva. Acevedo dejó claro que era “importante” la reapertura de fábricas que “están en el segundo anillo de las cadenas de valor esenciales, necesitan recuperar stocks, buscan dinamizar la cadena de abastecimiento o deben responder a la demanda de exportaciones pautadas”.

La UIA planteó agilizar y ampliar las medidas recientemente “que permitan pagar salarios, financieras para permitir a las empresas acceder a capital de trabajo y tributarias -para mitigar el impacto de la caída de la actividad”. Y alertó que las pymes tienen “reducción de ingresos a cero, pago de costos fijos y dificultades en el pago de salarios por la caída de actividad”.

Por su parte, la CAC pidió “combinar la comercialización por internet (e-commerce) con el delivery, realizado por los propios comercios, independientemente de las empresas de logística y la apertura de negocios”; “estudiar la experiencia actual desarrollada en los hiper y supermercados, en los distribuidores mayoristas, etc., valiosa por el éxito obtenido”; “diferenciar territorialmente (según el nivel de riesgo) y por la magnitud del conglomerado urbano; estableciendo pautas para la apertura en función de distancias, transporte, concentración urbana“; e “intensificar los tests de control, vinculándolos a la apertura de cada rubro comercial”.

Todos coincidieron en la estructuración de horarios “evitar aglomeraciones y picos de movimiento”. Los cambios de horario serán clave.

Fuente: BAE