El Gobierno captó ayer $11,7 billones la mayor licitación en lo que va de la administración Milei

El Gobierno captó ayer $11,7 billones la mayor licitación en lo que va de la administración Milei

Se aceleró el traspaso de pesos al Tesoro y la deuda del Central se reducirá más del 20% 

licitación. El Gobierno captó ayer $11,7 billones por el incentivo de tasa y modificaciones normativas que llevaron al cambio de exposición de los bancos

El Gobierno recibió ayer pedidos de compra por 18 billones de pesos por los ocho títulos de deuda que ofreció al mercado en el marco de la mayor licitación de este tipo de instrumentos realizada en lo que va de la administración Milei. Fue al cabo de una subasta diseñada precisamente para acelerar la migración de pasivos remunerados del Banco Central (BCRA) a deuda del Tesoro Nacional, para terminar con la inyección de pesos al mercado por el pago de intereses que genera ese primer pasivo.

La apuesta oficial pasa por apagar así uno de los últimos motores de emisión monetaria espuria que se mantienen encendidos para encaminar una ruta de desarme del cepo cambiario.

Con ese propósito, el Ministerio de Economía aceptó propuestas de compra por $11,7 billones, básicamente centradas en el cupo de hasta $10 billones que ofreció de sus nuevas letras capitalizables (Lecap) de corto plazo que ofreció a tasas que fueron del 3,8 al 4,2% mensual, es decir, entre 50 y 90 puntos básicos por encima del rendimiento que los bancos obtienen hoy por sus inversiones en pases pasivos del BCRA, precisamente para apurar esa migración de liquidez.

El monto total captado, sumando lo reunido con la emisión de los bonos CER y del ajustable por variación del dólar que completaron el menú ofrecido a los inversores, excede en casi cuatro veces los vencimientos más próximos del deuda en pesos que el Gobierno enfrentaba en el corto plazo, lo que le permitió quedarse con un excedente de $8,63 billones que destinará a «reducir la base monetaria amplia», según anunció en el comunicado por el que trasmitió los resultados de la subasta.

Un colchón de liquidez adicional

El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, explicó en un mensaje por la red X que $7,63 billones quedarán en la cuenta que el Tesoro Nacional tiene en el BCRA «constituyendo un colchón de liquidez adicional a los $4 billones ya existentes». Allí detalló también que el $1 billón restante lo usarán para comprarle al ente monetario bonos públicos que mantiene hoy en cartera, algo que permitirá «reducir la carga de intereses del Tesoro y continuar con la reducción y saneamiento de la hoja de balance del BCRA».

El trasvasamiento de liquidez representó el 24,3% del dinero que los bancos mantenían colocados en pases pasivos del BCRA, lo que hará caer fuerte un costo de esa deuda que ya se venía achicando mucho (en relación al PBI) por las sucesivas bajas de tasas dispuesta. Se trata de una operación cuidadosamente diseñada con un mix de incentivos normativos y de precios.

«Como se esperaba, colocaron las Lecap a las tasas mínimas (con la tasa de agosto sobre la curva) y los montos máximos informados.

Dejaron bastante sin adjudicar pero lograron un financiamiento neto importante para desarmar parte de los pases del BCRA. Quizá lo llamativo es que se usa una parte pequeña del excedente ($1 billón de los $8,63 billones) para recompra de títulos al BCRA, mientras que el resto simplemente se coloca en la cuenta corriente de este», explicó Mauro Falcone, analista de research de Adcap Grupo Financiero.

Vale recordar que Economía venía de sufrir su primer traspié en este tipo de licitaciones, a fin de abril, al solo poder captar el 97,5% del monto total de vencimientos de deuda en pesos que enfrentaba.

Claro que, como venía de anteriores subastas que habían sido muy holgadas y el Tesoro Nacional cuenta además con disponibilidad de caja para el mercado fue poco menos que una anécdota.

Pero las decisiones tomadas en tándem en las últimas horas por la Secretaría de Finanzas y el Banco Central (BCRA) si algo mostraron evidentemente es que para las autoridades económicas ese episodio resultó un llamado de atención.

Es algo que quedó a la vista cuando se observa que, ayer mismo, el ente monetario (que ya había bajado la tasa para facilitar la migración de sus pasivos remunerados hacia deuda del Estado nacional) estableció que «los títulos que sean adquiridos por suscripción primaria dentro del programa de licitaciones de letras a tasa fija anunciado por Economía» no computarán a efectos para el límite de exposición que los bancos tienen del sector público (fijada en un máximo del 50% de la responsabilidad patrimonial computable RPC de cada uno) por hasta un monto equivalente al 100% de los saldos de pases pasivos que cada entidad haya tenido hasta ayer.

No solo eso: además el BCRA (mediante la comunicación B 12806) informó que ofrecerá «opciones de liquidez» (puts, según la jerga financiera) a los bancos que hubieran adquirido algunos de los tres bonos CER por vencer a fin de marzo de 2025,2026 y 2027 que el Tesoro ofrecía.

«Sin duda buscaron asegurarse que la liquidez bancaria fluya desde el Tesoro al BCRA:

Por eso tuvieron que permitir un mayor nivel de exposición de bancos al Tesoro porque ya están al rojo esos límites. Una forma de hacerlo era con los puts, la otra es directamente modificar los límites, e hicieron las dos», explicó el economista Gabriel Caamaño, director de Estudio Ledesma.

No sorprende, dado que esta misma semana el propio presidente Javier Milei había mencionado la necesidad de terminar de «limpiar los pasivos remunerados» como un paso previo esencial para poder avanzar en la flexibilización y el desarme del cepo cambiario. Para eso, dijo, hay que «frenar todos los grifos de emisión monetaria».

Como se preveía, dado el diferencial de tasa asegurado en tres de ellas, los papeles más buscados fueron las cuatro Lecap cortas colocadas a tasas que fueron del 50,19% al 47,66% nominal anual, en escalera descendente del plazo más corto al más largo buscando fortalecer la idea de un proceso desinflacionario en marcha. Por esta razón fueron colocadas con factores de prorrateo que fueron del 41,7 al 68,3%.

Fuente: La Nación