El dólar “alternativo” se dispara a pesar de las medidas oficiales

A pesar de los esfuerzos del gobierno por dominarlos, y de que el tipo de cambio oficial sigue bajo un férreo control del Banco Central, las cotizaciones paralelas se dispararon con fuerza.

Esto sucedió en especial con el llamado blue, que ya duplica la cotización mayorista. Se trata de un mercado pequeño, informal y muy atomizado, es un indicio de las expectativas de los inversores y especuladores. La semana que pasó, el blue arrancó en $ 124 y terminó en 138 pesos. En tanto, los dólares que se obtienen a través de operaciones de Bolsa, el MEP y el contado con liquidación, tuvieron más oscilaciones al compás de los bonos, el elemento indispensable para la operatoria: el arbitraje pasó de $ 118 a $ 125 y terminó en 121 pesos.

En los últimos días arreciaron los esfuerzos oficiales para contener esas cotizaciones. El Banco Central subió siete puntos el piso para los depósitos a plazo fijo de las empresas, restringió la operatoria de los agentes de Bolsa y creó una inédita operación por la que los bancos podrán captar depósitos cuya renta estará ligada a la cotización de cereales y oleaginosas, pensada para evitar que productores agropecuarios que ya liquidaron su cosecha se vuelquen al dólar. La Comisión Nacional de Valores y la Afip acompañaron con otras decisiones.

Una de las razones a las que se adjudica la suba del billete paralelo es la irresuelta negociación entre el gobierno y los bonistas internacionales. Otras miradas apuntan a la fuerte emisión de dinero de las últimas semanas. Desde el 20 de marzo la base monetaria creció en $ 370 mil millones, una proporción que no es desdeñable (18%) pero que está muy por debajo del 36% de alza del CCL y del 61% del blue.


El problema no es sólo el valor del blue, sino la influencia de un tipo de cambio más elevado en el alza de precios. “Cualquiera sea el nivel del tipo de cambio real que definamos como cercano al equilibrio, corregirlo tendrá repercusión sobre los precios y no se puede descartar una espiral entre depreciación e inflación”, señaló un informe de la consultora LCG.

Fuente: Tiempo