El dilema de los prisioneros de su propia economía

El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos o más personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas.

Si todos optamos por seguir en pesos, existe la posibilidad de recuperar las pérdidas, pero es indispensable la colaboración de todos los agentes, dice Vai

Por Gastón Vai, economista, Director de MT Capital

Las técnicas de análisis de la teoría de juegos estándar, por ejemplo, determinar el equilibrio de Nash, pueden llevar a cada jugador a escoger traicionar al otro, aunque ambos jugadores obtendrían un resultado mejor si colaborasen.

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Actualmente, y hace ya casi 90 días, estamos atravesando una paz cambiaria que mejora las posibilidades de reelección del oficialismo. Ahora bien, seria irracional pensar que cada inversor por su cuenta tomara la decisión de mantener su posición en pesos con la esperanza de que un resultado positivo de Cambiemos, ratifique o incluso baje los niveles del Dólar para así concretar tasas de retorno en USD que permitan recuperar las perdidas ocasionadas el año pasado.

Como bien dije, pensar que todos los agentes de la economía se pondrán de acuerdo para llegar a este resultado es muy difícil, por lo que intentare con este artículo, exponer las razones por la cual es beneficioso para todos hacerlo.

Empecemos por un modelo simple del dilema: Imaginemos que a dos prisioneros se los coloca en celdas separadas y se les ofrece un mismo trato. El mismo propone que, si ninguno de los prisioneros confiesa, ambos quedaran libres por falta de pruebas, pero si uno confiesa y el otro no, aquel que confiese, recibirá la libertad mientras que el otro será sentenciado a 5 años de prisión. Por el contrario, si ambos confiesan, la pena será repartida y solo serán condenados a 2,5 años de prisión cada uno. Recordemos que, al momento de decidir los prisioneros están imposibilitados de debatir entre ellos. 

Llevémoslo al marco de la economía local. Actualmente, el tipo de cambio en baja y la suba de las acciones y altas tasas de interés en pesos, permiten generar altos niveles de retorno en moneda dura.

Es aquí que a todos nosotros se nos presenta el siguiente pacto: Por un lado, podemos correr al dólar y dolarizar nuestra cartera para concretar las ganancias de los últimos meses.

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La otra opción es esperar en pesos y seguir aprovechando las altas tasas de interés. Si todos optamos por la segunda opción, no solo el dólar permanecerá calmo, sino que también, las chances de una victoria del oficialismo se potenciarán y en caso de concretarse, el mercado debería responder favorablemente. Al contrario, si todos optamos por correr al dólar, cerraríamos unos buenos meses de rendimientos positivos pero la corrida reduciría las posibilidades del oficialismo y según dicen los analistas, podríamos ser víctimas de un nuevo desbarajuste económico.

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En conclusión, si todos tomamos aire y optamos por seguir en pesos, existe la posibilidad de que recuperemos todas las pérdidas generadas el año pasado, pero es indispensable la colaboración de todos los agentes. De lo contrario, corremos el riesgo de padecer la profecía auto cumplida y entrar en un círculo vicioso del cual será muy difícil salir.