El Central ya giró $1,35 billones para hacer frente al gasto de la cuarentena

El Banco Central ya transfirió 1 billón de pesos de sus utilidades contables al Tesoro y crece la presión inflacionaria.

Se trata de ganancias ficticias obtenidas por la valuación de las reservas. Es la principal fuente de emisión monetaria, seguida por los adelantos transitorios. Por ahora, el BCRA viene absorbiendo la mayor parte vía colocación de Leliq para evitar un salto de los índices de precios.
La transferencia de utilidades por parte del Banco Central al Tesoro ya superó la cifra récord de un billón de pesos, luego del último tramo de $100.000 millones que envío en el arranque de julio. Con el paso de las semanas se transformó en la principal fuente de emisión monetaria en lo que va del año, superando a los adelantos transitorios.

En total, el Central ya giró $1,35 billones para hacer frente al aumento de gasto relacionado con la cuarentena: el Ingreso Familiar de Emergencia (unos $90.000 millones cada uno de los dos tramos ya desembolsados), los ATP para el pago de sueldos por parte del Estado, los créditos a tasa subsidiada e incluso el aumento de subsidios por el congelamiento de tarifas de servicios públicos.

La emisión continuará muy fuerte en los próximos meses, por lo menos por un monto similar a lo que ya se expandió hasta ahora. Por lo pronto, los programas intensivos de ayuda del Estado se mantendrán por lo menos durante julio y agosto, con lo cual el horizonte muestra una fuerte expansión de dinero por delante.
Sin embargo, algunos estudios como los realizados por Iaraf o el ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, sugieren que sólo una parte del aumento del déficit fiscal corresponde estrictamente a la pandemia. Otra parte también está vinculada con una política de incremento de gasto que ya venía desde principios de año, ante la búsqueda por parte del Gobierno de un empuje para salir de la recesión. El 100% del rojo fiscal está siendo financiado por emisión monetaria del BCRA.

La emisión continuará muy fuerte en los próximos meses, por lo menos por un monto similar a lo que ya se expandió hasta ahora. Por lo pronto, los programas intensivos de ayuda del Estado se mantendrán por lo menos durante julio y agosto, con lo cual el horizonte muestra una fuerte expansión de dinero por delante. Y luego hasta fin de año será difícil cerrar el agujero fiscal, porque la actividad se reanudará lentamente y la recaudación tardará en volver a niveles anteriores.

El plan del equipo económico es, por lo tanto, seguir emitiendo y tratar de moderar los efectos de esa expansión monetaria. La principal vía por el momento es la colocación de Leliq, cuyo stock ya supera los $1,6 billones, además de la colocación de pases pasivos para absorber dinero que sobran en los bancos.

Al mismo tiempo, también se obligó a los bancos a pagar un piso de tasas de interés del 30%, que hoy pagan prácticamente todos los bancos del sistema, salvo alguna excepción en la banca pública. Esto ayudó a captar más dinero a través de plazos fijos, restando pesos en circulación.

La inflación, por lo pronto, viene dando un respiro. Hoy el INDEC divulgará el índice de junio, que se mantendrá por debajo del 2% mensual por tercer mes consecutivo. Pero esa baja está muy influída por la aguda recesión y el congelamiento de precios de alimentos, tarifas, alquileres, prepagas y combustibles. Además, el Central mantiene al tipo de cambio con subas leves, pero a costa de fuertes restricciones cambiarias.

La incógnita es qué pasará con esa expansión monetaria récord cuando empiece la reactivación de la economía y haya que empezar a descongelar los precios. Ese peligro de repunte inflacionario comenzará a sentirse más cerca de fin de año. Pero los pronósticos son alarmantes. Si bien la inflación de este año terminaría casi con seguridad abajo del 40%, las estimaciones para los próximos doce meses (junio 2020-junio 2021) indican que podría ubicarse en niveles del 65% a 70%.

Fuente: Infobae